ECONOMÍA
02/09/2020 16:18 CEST

Podemos no podía vetar los presupuestos: tenía un objetivo muy claro al decirlo

La formación morada ha logrado que un representante suyo se siente en la mesa de negociación de las cuentas públicas con otros partidos.

Europa Press News via Getty Images
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, en una sesión de control al Gobierno en el Senado en julio.

“El PSOE sabe que con nosotros no va a contar si quiere sacar unos presupuestos con Ciudadanos”. La diputada madrileña Isabel Serra, portavoz de Podemos, pronunció esa lapidaria frase el pasado viernes. A su lado se situaba Rafa Mayoral, también portavoz de la formación morada y una de las personas de la máxima confianza del vicepresidente segundo del Gobierno y secretario general del partido, Pablo Iglesias

Esas 17 palabras provocaron un auténtico terremoto en la política española. “Iglesias rompe la estrategia de Sánchez con los presupuestos”, titulaba el periódico El Mundo en su portada del sábado. “Podemos lanza un desafío a Sánchez para excluir a Cs del presupuesto”, afirmaba El País en la suya. La derecha vio más cerca que nunca el final del Gobierno de coalición. 

La formación morada planteaba así un veto a un posible acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos para los Presupuestos Generales del Estado para 2021, que elabora el Ministerio de Hacienda en estos momentos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y los ministros del PSOE apuestan desde hace tiempo por pactar los liberales, ante la dificultad para sumar a los independentistas de ERC en vísperas de unas elecciones en Cataluña.

A pesar de formar parte del Gobierno, Unidas Podemos —que cuenta con 35 escaños en el Congreso, incluidas las confluencias— ponía sobre la mesa la posibilidad de un voto en contra a las cuentas públicas. Lo nunca visto.

No tiene ningún sentido que el propio Gobierno vote en contra de los presupuestos"Ana Salazar (Idus 3)

“La ley de los presupuestos es la más importante de un Gobierno. Es la ley estratégica, la que marca la línea de un Ejecutivo, del que forma parte Podemos. No tiene ningún sentido que el propio Gobierno vote en contra de los presupuestos”, apunta la consultora política Ana Salazar, directora general de Idus 3.

EFE
Isa Serra, portavoz de Podemos, en la sede del partido, junto a Rafa Mayoral.

Adiós veto, hola mesa negociadora

Ante el revuelo causado, la formación morada levantó el pie del acelerador al veto. Unidas Podemos cambió de postura el fin de semana tras reunirse con las confluencias —En Comú Podem y En Común— y las formaciones internas como Izquierda Unida. Las palabras pronunciadas por Serra quedaban en el olvido.

En su lugar, la formación que dirige Pablo Iglesias optó por exigir a los socialistas un acuerdo previo para las cuentas públicas entre los socios de la coalición y la presencia de algún representante de Podemos en las negociaciones con el resto de partidos.

Tras una reunión entre Sánchez y Iglesias el lunes después del acto con los empresarios del Ibex 35, llegaron a un principio de acuerdo: ambos partidos pactarían un borrador antes de abrir la negociación a otras formaciones.

Algo lógico en opinión de los expertos. “Sería inexplicable que el PSOE se sentara a negociar con Ciudadanos sin contar con su socio de Gobierno que es Podemos”, apunta el politólogo José Rama, investigador postdoctoral en el departamento de ciencia política de la UNED.

Un día más tarde, el Gobierno anunciaba que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero (PSOE), y el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez (Unidas Podemos), serían los negociadores de las cuentas públicas. Objetivo logrado. 

“Unidas Podemos y el PSOE somos conscientes de que tenemos que aprobar los presupuestos, que tienen que ser progresistas y que no pueden ser excluyentes”, afirmó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en una entrevista este martes en Hoy por Hoy (Cadena SER).

Una idea en la que recalcó horas más tarde la ministra Montero, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, cuando aseguró que las cuentas públicas estarían inspiradas en el acuerdo para la formación del Gobierno de coalición firmado entre ambos partidos en diciembre de 2019. “Los presupuestos son del Gobierno, no de la ministra de Hacienda. Las dos formaciones se tienen que considerar razonablemente cómodas”, señaló.

“En España gobiernan dos formaciones políticas”, ha recordado Pablo Iglesias este miércoles en una entrevista en Al Rojo Vivo (La Sexta). El vicepresidente ha señalado que ambos partidos están negociando “un borrador de los que van a ser unos presupuestos general del Gobierno de coalición”, que estará listo en septiembre

Los expertos dudan de si realmente hubo una estrategia por parte de Podemos detrás del anuncio de veto para lograr un mayor protagonismo o si fue una falta de coordinación entre los portavoces del partido y los miembros del Ejecutivo. 

Se equivocan desde el momento en el que salen a decir que se plantearán su voto si hay un pacto con Ciudadanos. Luego intentan rectificar. Lo que deberían hacer es recalcar que solo se va a pactar con otras fuerzas si se respetan los presupuestos sociales o algo que ellos consideren importante”, apunta Rama.

“A Podemos no le queda más remedio que hacerse valer. La prueba es que ha logrado entrar en el Gobierno. Aunque le va a tocar ceder, porque tienen muy poco grado de libertad”, apunta el sociólogo Narciso Michavila, presidente de GAD3

A Podemos no le queda más remedio que hacerse valer"Narciso Michavila (GAD3)

“La situación en la que está Podemos dentro del Gobierno es muy complicada, porque tiene que hacer equilibrios entre formar parte del Ejecutivo, conviviendo con un partido a su derecha, y hablar a su electorado”, afirma Salazar. 

Lo que todos tienen claro es que a los políticos españoles todavía les falta adquirir una mayor cultura de la coalición. Hasta hace muy poco tiempo, solo había habido Gobiernos en solitario a nivel estatal, así como en muchas comunidades autónomas. 

Por eso, se producen cacofonías continuamente entre los ministros del PSOE y Unidas Podemos. Lo mismo que ocurre en algunos Ejecutivos autonómicos, como el de la Comunidad de Madrid, con contradicciones constantes entre la presidenta Isabel Díaz Ayuso (PP) y el vicepresidente Ignacio Aguado (Cs) o las míticas discrepancias en el tripartito catalán formado entre PSC, ERC e ICV.

“Podemos tiene que empezar a asumir su rol como socio minoritario de una coalición de Gobierno. Si se proponen unos presupuestos, quien los propone es también Podemos”, señala Rama.

El PSOE y Podemos deberían aprender que no son dos partidos que cada uno va a lo suyo"José Rama (UNED)

“El PSOE y Podemos deberían aprender que no son dos partidos que cada uno va a lo suyo, sino que forman parte de un único Gobierno. Tienen que hablar como Gobierno y no como representantes de esos partidos”, continúa.

Moncloa
Nacho Álvarez, secretario de Estado de Derechos Sociales, y María Jesús Montero, ministra de Hacienda, en la primera reunión preparatoria de los presupuestos.

Podemos no puede permitirse ir a otras elecciones

Si la formación de Iglesias hubiera vetado los presupuestos del Gobierno, lo más probable es que, inmediatamente después, se produjera la salida de los ministros morados del Ejecutivo y, ante la ausencia de una mayoría en el Congreso, España se viera abocada a unas nuevas elecciones generales. 

“Una convocatoria electoral tendría muchas consecuencias, ya que proyectaría una inestabilidad y una falta de credibilidad frente a la UE. Ni Podemos se lo puede permitir, ni tampoco España”, apunta Salazar.

Tras su irrupción por sorpresa en las elecciones europeas de 2015, Podemos acumula varios años de caídas en votos. Si la formación morada logró 71 escaños en las elecciones generales de diciembre de 2015 —las primeras a las que se presentó—, cuatro años y tres elecciones después solo le quedan 35 diputados.

“La pandemia ha hecho que se cierre el ciclo del 15-M, que empezó con la crisis. Podemos volverá a los niveles de Izquierda Unida, un Izquierda Unida plus, algo por encima de los mejores resultados de Anguita [21 diputados y un 10,5% de los votos en 1996]”, señala Michavila.

Así ha evolucionado la estimación de voto a los diferentes partidos en los últimos años, según el CIS:

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Un nuevo adelanto electoral sería letal para Podemos tras la debacle sufrida el pasado 12 de julio en las elecciones gallegas —con su salida del Parlamento— y vascas —con la pérdida de la mitad de sus diputados—. 

“Tras los resultados de Galicia y Euskadi y la situación de la pandemia, el Gobierno está condenado a entenderse. El PSOE y Podemos son conscientes de que se necesitan entre ellos. Podemos es el eslabón de unión con los partidos nacionalistas de izquierdas”, señala Michavila. 

Los expertos coinciden en que el principal damnificado de un adelanto electoral sería la formación que dirige Pablo Iglesias, que tendría muy difícil explicar por qué es mejor que España continúe con los presupuestos de 2018 —elaborados por Cristóbal Montoro— en lugar de un pacto con Ciudadanos. 

“Si hubiera nuevas elecciones se paralizaría el país en medio de un virus que tiene consecuencias sanitarias, económicas y sociales que irían a la mochila de Pablo Iglesias. Los ciudadanos buscarían un culpable y le señalarían a él”, afirma Salazar.

El riesgo al que se enfrenta Podemos es que sus electores opten por coger la papeleta del PSOE si hay otras elecciones. Habitualmente, el socio mayoritario de una coalición suele llevarse los réditos de la acción de gobierno y ensanchar su campo electoral a costa del minoritario. Los Anticapitalistas —liderados por la andaluza Teresa Rodríguez— ya alertaron en su día de que esto podía ocurrir.

“La táctica de Iglesias de entrar en el Gobierno ha sido negativa desde el punto de vista electoral. Los réditos se los va a llevar el partido mayoritario, el presidente. Podemos comparte Gobierno con su enemigo político, que es el partido que le quita votos y con el que comparte una parte del electorado. Podían haber optado por apoyar desde fuera”, señala Salazar. 

“Podemos está oscurecido desde que entró en el Gobierno, tapado por el PSOE. Ese era un riesgo que sabían que tenían que asumir cuando entraron en el Gobierno. Sería muy desacertado que provocasen unas elecciones”, coincide Rama. 

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