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07/05/2018 07:37 CEST | Actualizado 07/05/2018 07:37 CEST

Los spin doctor del "que se jodan"

De los creadores de Andrea Fabra y el "¡que se jodan" que la ex diputada del PP dirigió hace años desde su escaño a los parados, llega ahora Carmen Matínez Castro con el "os jodéis" dedicado a los pensionistas españoles. Seis años han transcurrido entre una imagen y otra, y nada ha cambiado en el lenguaje y la respuesta del partido del Gobierno hacia los paganos de la crisis económica.

Pese a ocupar un escaño durante tres Legislaturas, primero en el Senado y después en el Congreso, Andrea Fabra no dejó más recuerdo de su paso por las Cortes Generales que aquel "que se jodan" que gritó en 2012 el día que Rajoy anunció una rebaja en la prestación por desempleo. Desde entonces además de por ser hija de Carlos Fabra, ex presidente de la Diputación de Castellón condenado a cuatro años de prisión y 1,4 millones de euros de multa por la comisión de cuatro delitos fiscales, se la conoce por la diputada del "que se jodan" [los parados].

Excepto para periodistas y políticos, Carmen Martínez Castro era hasta hoy una gran desconocida. Desde el sábado, España entera se ha enterado que es la secretaria de Estado de Comunicación del Gobierno, un alto cargo de La Moncloa a mitad de camino entre un "spin doctor" -asesor, consejero- y un jefe de prensa. En realidad, depende del día y del momento que ejerza una función, la otra o ninguna de ellas, pero siempre se la puede ver junto al presidente del Gobierno en sus actos públicos dentro o fuera de España en su calidad de mandamás del Ala Oeste de La Moncloa.

El Portal de Transparencia explica con detalle cuáles son, según el artículo 4 del Real Decreto 199/21012, sus funciones dentro del organigrama gubernamental:

"La coordinación de la política informativa del Gobierno y la elaboración de los criterios para su determinación, así como el impulso y la coordinación de la política de comunicación institucional del Estado. La elaboración y difusión de los comunicados del Gobierno y su presidente, y la reseña de las actividades del Consejo de Ministros. La dirección de los servicios informativos de la Administración General del Estado en España y en el extranjero. Las relaciones con los medios informativos. La organización de la cobertura informativa nacional e internacional de la actividad gubernamental. La asistencia a las actividades y comparecencia públicas del presidente. El apoyo a la Comisión de publicidad y comunicación institucional y la elaboración del Plan y del Informe anual de publicidad y comunicación de la Administración General del Estado".

Y, en realidad, pese a las competencias que le atribuye el decreto que desarrolla la estructura orgánica del Ministerio de la Presidencia, emplea más su tiempo en difundir argumentarios a través de WhatsApp entre periodistas y comunicadores sobre la posición del Gobierno en los asuntos de la agenda política que a cualquier otra cuestión de su competencia.

Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense, Rajoy la fichó en 2006 como jefa de comunicación del PP y en 2011 como secretaria de Estado de Comunicación, dicen, que por su conocimiento profundo del engranaje de los medios. No sería tanto cuando la prensa en general le atribuye a ella la imagen hermética del presidente, la idea de las ruedas de prensa sin preguntas, la estrategia de dejar que hablen los ministros para que Rajoy no arriesgue y las estampidas del jefe de Gobierno cuando amenaza tormenta.

Martínez de Castro es a Rajoy lo que en su día fue Miguel Barroso primero y, después, Fernando Moraleda, Nieves Goicoechea y Felix Monteira a José Luis Rodríguez Zapatero. Pero, con sus luces y sus sombras, no ha habido antecesor de la actual secretaria de Estado de Comunicación que pasara a la historia por una expresión como la que el sábado profirió a un grupo de jubilados que se manifestaban en Alicante, entre pitidos y abucheos, a las puertas de un acto de Mariano Rajoy, y no en calidad de presidente del Gobierno, sino del PP.

Que la secretaria de Estado de Comunicación del Gobierno acompañe a Rajoy a un acto de partido, en el que por otra parte ya estaban los responsables de comunicación del PP, es un ejemplo más de cómo el PP confunde lo institucional con lo partidario y mezcla Estado, Gobierno y partido. Que además se la pille "in fraganti" en un malsonante comentario contra los pensionistas ("Entran ganas de hacerles un corte de mangas y decirles os jodéis") da idea de la sensibilidad del Gobierno para con quienes más han padecido la crisis económica y el respeto por sus propios votantes, ya que el 41,5% de sus electores tiene 65 o más años. Más claro: los populares son quienes reciben buena parte del voto de los jubilados que, según el censo, suman más de 8 millones de los 36,5 millones de españoles con derecho a voto.

Y, aun así, la principal "spin doctor" de La Moncloa que se debe encargar de atender a la prensa, controlar la agenda y difundir comunicados, suelta un "que se jodan" a los jubilados como si no existiera ya en el PP Rafael Hernando para exigir a los pensionistas que se manifiesten para dar las gracias.

P.D. Qué lejos quedan aquellos días en los que el PP defendía con ardor los abucheos a Zapatero en los actos públicos porque los ciudadanos "están en su derecho" y porque era "una oportunidad" para transmitirle el "estado de cabreo de la nación española" a un presidente, que "no sale nunca a la calle" (sic).

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