Borrell retrata la recogida de cable de su sucesora en la UE con un solo comentario
El ex jefe de la diplomacia comunitaria no se calla ante Kallas. Efectivamente, también contiene alusiones a Pedro Sánchez.
El político socialista Josep Borrell, ex alto representante para Asuntos Exteriores de la Unión Europea, ha vuelto a dejar unas sonadas palabras que aluden a quien tomó su testigo en la actual Comisión de Ursula von der Leyen. Se trata de su sucesora en el cargo y nueva jefa de la diplomacia comunitaria además de vicepresidenta, la estonia Kaja Kallas.
Borrell ha hecho gala de su habitual estilo irónico, pero diplomático, para retratar los vaivenes que han marcado la política en Bruselas en la última semana, a raíz del posicionamiento ante la guerra de EEUU e Israel contra Irán. Von der Leyen no solo sorprendió con una intervención en la que aseguró que "no debería derramarse ni una lágrima por el régimen iraní", también cuestionó el ordenamiento internacional en el que la Unión siempre ha venido destacando como punta de lanza de cara a forjar nuevos derechos o como garante de los principios básicos del derecho internacional.
"Necesitamos un sistema de gobernanza mundial basado en normas. Por supuesto, el sistema de las Naciones Unidas también debe ser replanteado. Y cuando los formatos tradicionales resultan inoperantes, nos corresponde encontrar formas creativas de resolver las crisis más graves de nuestro tiempo", dijo la presidenta de la Comisión, para en 24 horas, tener que retractarse de ese posicionamiento que causó fisuras en la parte socialista del Ejecutivo comunitario. Sobre todo, encarnada en la figura del presidente del Consejo, el luso António Costa.
Kallas, que había venido mostrando una posición tibia en cuanto a la condena de la agresión estadounidense-israelí, también salió ayer a despejar cualquier duda y responder a la demanda de Donald Trump de crear una flota internacional que proteja a petroleros y cargueros en el estrecho de Ormuz. Dijo que "esta no es la guerra de Europa", pero tras haber constatado que "nadie quiere participar activamente en esta guerra" y que "nuestra prioridad es la distensión y la libertad de navegación".
"Me alegro": un corte con ironía y tirando de Pedro Sánchez
En declaraciones a su llegada para la participación en un acto de Madrid Foro Empresarial, Borrell ha declarado ante la prensa sobre el giro que se dio en la Comisión. Le ha dejado un mensaje a Kallas -con quien es patente y público que no coincide con parte de sus políticas y de su gestión del cargo-, en forma de un corte irónico. "Me alegro de que lo descubra", ha dejado caer, en referencia a la frase de que "esta no es la guerra de Europa".
Borrell también ha aprovechado para recordar que no hubo fisuras a la hora de condenar las campañas militares de Washington y Tel Aviv en lo que a la postura española se refiere, lo que ha supuesto una alusión a Pedro Sánchez. "La posición española es la correcta y Sánchez ha hecho muy bien desde el principio. Es decir, esta guerra no nos la podemos permitir", ha esgrimido.
Cabe recordar que los tira y afloja entre Kallas y Borrell vienen de lejos y tienen mucho que ver con otro conflicto de Oriente Próximo y Oriente Medio, las intervenciones y ocupaciones de Israel sobre los enclaves palestinos de la Franja de Gaza y Cisjordania. Kallas, molesta por las comparaciones de su tono con Tel Aviv y el de Borrell, llegó a afirmar que "he conseguido más con Israel de lo que mi predecesor consiguió nunca". También expuso que las formas de Borrell no eran el camino para lograr nada de Israel: "Se puede ser más contundente con el lenguaje, pero entonces Israel deja de hablar con la UE, tal como sucedió con mi predecesor".
"¿Qué se consigue con ese lenguaje más fuerte? ¿Conseguiremos que dejen de matar si usamos un lenguaje más duro y ponemos sobre la mesa propuestas que los Estados miembros no van a aprobar?", se preguntaba Kallas, quien no logró ni reunir apoyos suficientes a una sanción en forma de la suspensión parcial del acuerdo de asociación de la UE con Israel. Días más tarde de aquella reflexión de Kallas, Borrell describió como una "broma" las medidas de presión al Gobierno israelí y fue cristalino: "Llegan 40.000 muertos tarde".