Esta vez, Trump arrastró a Netanyahu: de cómo Israel ha tenido que ceder en Líbano
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Esta vez, Trump arrastró a Netanyahu: de cómo Israel ha tenido que ceder en Líbano

El ataque a Irán fue fruto, en buena parte, de la tarea de zapa del israeli con el norteamericano. Ahora, sin embargo, se cambian las tornas. Y eso le pone las cosas difíciles a 'Bibi' con sus socios, que se quejan de no seguir atacando a Hezbolá. 

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, visita una unidad militar estacionada en el territorio ocupado del sur del Líbano, el 12 de abril de 2026.Kobi Gideon - Oficina de Prensa del Gobierno de Israel /Anadolu via Getty

Al principio fue un rumor. Luego, informaciones de prensa verificadas: Israel fue esencial para que Estados Unidos iniciase el pasado 28 de febrero la operación Furia Épica contra Irán. Contra el criterio de los principales mandos militares y con el recelo de su equipo cercano, el presidente norteamericano, Donald Trump, dio el paso tras verse en privado con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y creerse unos cuantos powerpoints del Mossad. El resto es historia. 

Ahora, sin embargo, cambian las tornas. Ha sido el neoyorquino el que ha impuesto al telaviví la tregua de diez días con Líbano, que ha empezado esta madrugada de forma tambaleante, incompleta, como lamentablemente suele pasar en la zona. Lo explica profusamente este viernes la prensa israelí, que destaca que Bibi tiene un doble problema: tragarse lo que le imponen desde la Casa Blanca porque necesita ese frente tranquilo para nagociar con el régimen de los ayatolás y lidiar, de paso, con el enfado en casa. 

Es variado: de sus socios de Gobierno por no seguir persiguiendo a Hezbolá; de la oposición porque EEUU hizo gestiones sin avisar a Netanyahu; de la población del norte, que no se atreve a regresar a casa por si hay nuevas agresiones del partido-milicia libanés; y de los israelíes en general, que ven que se cierra otra vía de agua, como la iraní, sin que se haya derrotado a quienes entienden como adversarios existenciales. 

El alto el fuego entró en la medianoche pasada, durará 10 días y se espera que se convierta en permanente al final de ese período, dijo ayer EEUU. Durante la tregua, las unidades de las Fuerzas de Defensa de Israel permanecerán en las posiciones que tomaron en el sur de país árabe. Sin embargo, es posible que Washington obligue a Israel a retirarse del Líbano pasado ese tiempo, como hizo el año pasado en la Franja de Gaza. No obstante, aún siguen dentro, pero el compromiso firmado es el de la retirada. 

En Líbano, ante esta guerra, Israel ya había dicho que iba a volar las aldeas del sur y a quedarse, estableciendo una zona de amortiguación hasta el río Litani, para evitar que en ella operase Hezbolá, usase proyectiles que lleguen a su territorio o inicien operaciones de cruce de frontera y secuestros, a lo Hamás, dice el Ejército. 

La tregua se produce tras el alto el fuego que Trump declaró con Irán la semana pasada. Trump ya obligó a Netanyahu a sumarse, a regañadientes. Su gabinete quiere continuar con los ataques en los dos frentes para anular a sus adversarios. El diario Haaretz sostiene que en una consulta telefónica con miembros del gabinete de seguridad, el jueves por la noche, Netanyahu afirmó que aceptar el alto el fuego es un "gesto" hacia Trump, como parte del esfuerzo de Israel por coordinar posiciones con él en el tema crucial, que es Irán. 

Pero es que no tenía muchas opciones. "En esta etapa de la guerra, en la que entró en gran medida por insistencia de Netanyahu, Trump se ha convertido en el árbitro final, si no el único. De hecho, la afirmación de que la política exterior israelí fue secuestrada por el presidente estadounidense tiene fundamento. Así como Trump forzó la conclusión de la anterior guerra de 12 días contra Irán en junio, ahora ha impuesto altos el fuego temporales en Irán y en Líbano", expone el reputado analista Amos Harel.

Blindados israelíes se mueven cerca de casas destruidas en el sur del Líbano, vistos desde una posición en el lado israelí de la frontera, el 15 de abril de 2026.Amir Levy / Getty Images

Informados por Washington

Los miembros de ese gabinete de seguridad fueron informados únicamente después de que Trump anunciara en sus redes sociales que había logrado el alto el fuego, tras sus llamadas a Netanyahu y al presidente libanés. Joseph Aoun. Los ciudadanos israelíes también se enteraron a través de la declaración de Trump. Eso ha escocido mucho en casa. "Netanyahu tendrá dificultades para convencer a la opinión pública de que se han alcanzado los objetivos de la guerra, dado que Hezbolá no ha sido desarmado y la Guardia Revolucionaria Islámica permanece intacta", ahonda el especialista del Haaretz.

En el diario Yedioth Ahronoth, se expone que Trump le prometió a Netanyahu un "santo grial" a cambio de este alto el fuego en Líbano. Su lectura es más positiva. "A primera vista, Israel entra en este alto el fuego en condiciones mucho mejores que hace mes y medio, antes de que comenzaran los combates el 2 de marzo, cuando Hezbolá lanzó ataques en busca de venganza por el asesinato de Ali Jamenei y arrastró al Líbano a un sangriento conflicto. Desde entonces, Israel ha logrado dos importantes avances tácticos: tomar el control de la línea de misiles antitanque y establecer una presencia a unos 10 kilómetros dentro del territorio libanés", dice. Lo que ocurre es que los defensores de ese asedio no tienen garantías de que dure.

A día de hoy, los principales objetivos de la guerra que Netanyahu delineó el 28 de febrero aún no se han alcanzado. Ni el derrocamiento del régimen iraní (han matado a un líder supremo, Ali Jamenei, pero hay sucesor, otro Jamenei, Mojtaba) ni la eliminación de las dos amenazas que había alardeado tras la guerra de junio: el proyecto nuclear iraní y su programa de misiles balísticos de largo alcance. 

Esta semana, el jefe del Mossad, David Barnea, tuvo que explicar que la campaña para derrocar al régimen continuará, incluso si la guerra termina. Y las Fuerzas de Defensa de Israel insisten en que han rebajado sensiblemente la capacidad de ataque de la República Islámica. Pero eso depende principalmente de lo que diga Washington y de lo que estipule un posible acuerdo entre Irán y EEUU. 

Desde la perspectiva de Netanyahu, el panorama parece complicado de vender. Es improbable que algún presidente estadounidense después de Trump vuelva a atacar a Irán con el objetivo de provocar un cambio de régimen. E incluso antes de eso, Irán podría exigir a Trump garantías de que el país no volverá a ser atacado por Washington y Tel Aviv. Además, surge la pregunta de cuánto interés mantendrá el presidente en Oriente Medio -desde Líbano hasta Gaza- si termina la guerra. Nunca le ha gustado. Nunca le ha interesado. Cree que se pierde el tiempo y el dinero. 

Hasta agora, cerca de 2.200 personas han muerto en el Líbano por ataques israelíes desde el pasado 2 de marzo, mientras que Hizbulá ha matado a dos personas con sus proyectiles disparados al norte de Israel. Además, 13 soldados israelíes han muerto en combate en el sur del Líbano, uno de ellos por fuego amigo.

Enfado en año electoral

Los líderes de los distintos partidos de la oposición en Israel se posicionaron de inmediato en contra del alto el fuego en el Líbano y señalaron que la tregua llega sin que el Ejército israelí haya acabado con dicha organización.

"El enfrentamiento en Líbano sólo puede terminar de una manera: eliminando la amenaza sobre las comunidades del norte (Hezbolá) de forma permanente", escribió en la red social X el líder de la oposición, Yair Lapid, quien aprovechó para prometer que lo haría, de ganar las elecciones que se celebran este año, previstas para otoño. 

"El enfrentamiento en Líbano sólo puede terminar de una manera: eliminando la amenaza sobre las comunidades del norte (Hezbolá) de forma permanente"
Yair Lapid, el líder de la oposición en Israel, en una imagen de archivo.ABIR SULTAN via Getty Images

También el líder la formación de extrema derecha Israel Beytenu ('Israel Nuestra Casa'), Avigdor Liberman, clamó contra el acuerdo en un vídeocomunicado, en el que afirmó que constituye una "traición" a los ciudadanos del norte de Israel. "Una vez más, se le ha dado tiempo a Hezbolá para recuperarse y hacerse más fuerte. La guerra no debe finalizar sin una victoria clara y la eliminación de Hezbolá", añadió, según recopila EFE.

"Una vez más, se le ha dado tiempo a Hezbolá para recuperarse y hacerse más fuerte. La guerra no debe finalizar sin una victoria clara y la eliminación de Hezbolá"

El derechista Gadi Eisenkot, a la cabeza de Yashar! ("Recto!"), afirmó que la tregua "debe provenir de una posición de fuerza". "En dos años y medio de guerra, se ha desarrollado un patrón en el que se nos impone una tregua: en Gaza, en Irán y ahora en Líbano. Netanyahu no sabe convertir los logros militares en logros diplomáticos", añade.

El líder de Yashar! también apuntó a la seguridad de la población del norte, la más próxima a la frontera con el Líbano y susceptible al ocasional fuego de Hizbulá, como el objetivo a garantizar.

El exprimer ministro Naftali Bennet (y uno de los favoritos de cara a las elecciones), también en la derecha, aún no se ha pronunciado. "El acuerdo de alto el fuego es un paso en la dirección correcta", escribió en redes el líder de la coalición socialdemócrata Los Demócratas, Yair Golán, quien de este modo envió un mensaje discordante respecto al resto de políticos ajenos al gobierno. "Además, llega demasiado tarde. Se podrían haber ahorrado meses de sufrimiento a los residentes del norte, y haber salvado vidas de soldados", continuó. Sin embargo, aseguró que la tregua es una "maniobra impuesta al gobierno", fruto de la presión exterior.

La coalición izquierdista árabe-judía Hadash Taal también destacó la importancia del acuerdo, pero aseguró que no ofrecerá una seguridad real. "La paz con todos los pueblos de la región, incluido el Líbano, solo se alcanzará con el fin de la ocupación y la creación de un Estado palestino junto al Estado de Israel", recoge su comunicado.

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