Israel y Líbano alcanzan un nuevo alto el fuego, pero con una condición clave: que Hizbulá deje las armas
Las dos delegaciones acuerdan en Washington una hoja de ruta para extender la tregua y crear zonas bajo control exclusivo del Ejército libanés, aunque todo dependerá de que la milicia chií cese sus ataques contra Israel.
Después de meses de tensión, bombardeos y una tregua constantemente amenazada, Israel y Líbano han dado un nuevo paso hacia la desescalada. Las delegaciones de ambos países reunidas en Washington acordaron este miércoles implementar un alto el fuego, aunque con una condición que puede resultar decisiva para su futuro: que Hizbulá detenga completamente sus ataques contra territorio israelí y abandone sus posiciones en el sur del país.
El acuerdo ha sido alcanzado con la mediación de Estados Unidos durante la cuarta ronda de negociaciones celebrada este año entre ambas partes.
La exigencia que lo cambia todo
Según la declaración conjunta difundida tras el encuentro, el alto el fuego estará condicionado al "cese total de los disparos de Hizbulá" y a la retirada de todos sus operativos de la franja comprendida entre el río Litani y la frontera con Israel.
Se trata precisamente de la zona donde la milicia chií mantiene una mayor presencia y desde donde se han producido buena parte de los ataques que han alimentado el conflicto durante los últimos meses.
La condición convierte a Hizbulá en la pieza central de un acuerdo que, por ahora, cuenta con el respaldo de los Gobiernos israelí y libanés, pero cuya aplicación práctica dependerá de un actor que rechaza las negociaciones.
Zonas sin Hizbulá
Uno de los puntos más relevantes del pacto es la creación de las llamadas "zonas piloto".
Estas áreas quedarían bajo control exclusivo de las Fuerzas Armadas libanesas y excluirían la presencia de cualquier grupo armado no estatal, una referencia directa a Hizbulá.
Washington considera que este modelo puede servir como primer paso hacia un acuerdo más amplio de estabilidad y seguridad para toda la región fronteriza.
Un proceso con altibajos
Las conversaciones entre Israel y Líbano comenzaron el pasado 14 de abril y supusieron el contacto político de más alto nivel entre ambos países desde 1993. Aunque las rondas anteriores permitieron aprobar y ampliar sucesivas treguas, la situación sobre el terreno ha seguido siendo extremadamente frágil.
Israel ha intensificado en varias ocasiones sus operaciones militares en territorio libanés alegando que respondía a ataques lanzados por Hizbulá, mientras que la milicia ha mantenido su rechazo frontal a cualquier negociación.
Próxima cita: 22 de junio
Pese a las dificultades, ambas delegaciones han acordado volver a reunirse en Washington el próximo 22 de junio. El objetivo es avanzar hacia lo que el comunicado define como un "acuerdo integral de paz y seguridad".
Por ahora, la sensación es que existe una hoja de ruta. Pero también que el éxito del plan dependerá de una pregunta que sigue sin respuesta: si Hizbulá está dispuesto a aceptar las condiciones que Israel, Líbano y Estados Unidos consideran imprescindibles para consolidar la tregua.