La FIFA prometió entradas para el Mundial 2026 desde 60 dólares: la entrada más barata para la final ya cuesta más de 4.000 y piden a la UE que intervenga
La asociación Euroconsumers ha denunciado a la FIFA ante la Comisión Europea, y la acusa de imponer condiciones abusivas a los compradores de las entradas del Mundial.

La asociación de consumidores Euroconsumers, en la que participa la OCU, ha denunciado a la FIFA ante la Unión Europea. La controversia esta vez no es sobre la seguridad de los aficionados, sino de la de sus bolsillos. En concreto, se denuncia que la FIFA está abusando de su posición dominante como explotador monopolista de la venta de entradas del Mundial de este verano.
El escrito se ha presentado ante la Comisión Europea y en ella se detalla cómo la organización del fútbol mundial que dirige Gianni Infantino está imponiendo "precios excesivos y condiciones y procesos de compra opacos e injustos para los aficionados" de cara al esperado torneo que se celebrará en Canadá, Estados Unidos y México entre el 11 de junio y el 19 de julio.
Ya no es solo los elevados precios que se están encontrando algunos aficionados que aspiran a ir a alguno de los encuentros de la Copa del Mundo: es que en el proceso de compra en línea se están encontrando las peores prácticas de las pasarelas de pago. Prácticas que de hecho la Unión Europea aspira a regular con su futuro Reglamento de Equidad Digital.
Uno de los ejemplos de esas prácticas cuestionables: los usuarios que están comprando una entrada para acudir a uno de los partidos del Mundial se están encontrando mensajes en la pasarela de pago similares a los que ya se ven en plataformas de reservas hoteleras o de compras de billetes de avión.
Mensajes asegurando que quedan pocas unidades disponibles y que el usuario tendrá que darse prisa si no se quiere quedar con las manos vacías.
Precios dinámicos, opacidad y publicidad engañosa
"La FIFA mantiene un monopolio sobre la venta de entradas para el Mundial de Fútbol 2026 y ha utilizado ese poder para imponer condiciones a los aficionados que nunca serían aceptables en un mercado competitivo", advierten tanto la OCU como Euroconsumers en un comunicado remitido a los medios este mismo martes.
Han detectado seis abusos concretos. El primero, el precio de las entradas. "Las más baratas para la final parten de 4.185 dólares, siete veces más que lo que costó la entrada más económica para la final del Mundial de 2022". Se da la paradoja de que a finales del año pasado la FIFA aseguró que reduciría los precios de algunas entradas del Mundial y se verían entradas de 60 dólares para la final.
Según Euroconsumers no ha sido así. De hecho, considera que aquel anuncio llega a ser publicidad engañosa. "Promocionó entradas a 60 dólares para la fase de grupos pero fueron tan pocas que todo el inventario estaba agotado antes de que empezaran las ventas al público en general".
Además, se están utilizando precios dinámicos "sin control". "Se aplicaron “precios variables” sin límite y sin transparencia sobre cómo se hacía. Algunas entradas subieron un 25% entre fases de venta. Y es complicado conocer el precio sin entrar en la cola".
Todo ello en un contexto de falta de transparencia total: "La localización de los asientos, el mapa del estadio e incluso los equipos que se enfrentarán no se conocen en el momento de la compra, a menudo sin derecho o con derecho limitado a reembolso".
Presión por correo y comisiones abusivas
Euroconsumers también incide en que los patrones de diseño oscuro comienzan incluso antes de iniciar el proceso de compra de unas entradas. "Correos electrónicos a los aficionados anunciaban un “acceso exclusivo” a una ventana de venta “limitada”, algo que no se ajusta a la realidad, generando una urgencia artificial para comprar la entrada", explica la entidad.
La FIFA, de hecho, desaconsejaba a los potenciales compradores usar otras plataformas de reventa e instaba en cambio a adquirir las entradas a otros aficionados en su propia web. Lo singular es que, según explica la organización, es en ella "donde comprador como vendedor deben pagar una comisión del 15%", por lo que si alguien quería vender una entrada de 800 dólares y otra persona la compraba, la FIFA ganaba 240 dólares (120 dólares a cada uno).
No es la única polémica que concierne al Mundial de 2026. Hace escasos días fueron también organismos europeos los que pidieron explicaciones a la FIFA sobre cómo garantizará la seguridad de los aficionados. "Uno de los países anfitriones está en guerra, es legítimo exigir respuestas".
