La trampa mortal que Rusia ha instalado en sus drones para sorprender a la aviación enemiga: "No os acerquéis"
Moscú se encuentra perfeccionando sus sistemas no tripulados para provocar una destrucción total en zonas estratégicas de Ucrania. Sin embargo, esta nueva trampa es compleja y desde Kiev tratan de esquivarla a toda costa.

Rusia ha dado un nuevo y preocupante paso en la evolución de la guerra aérea no tripulada. Por primera vez desde el inicio del conflicto, Ucrania ha confirmado la interceptación de un dron Shahed modificado para portar un sistema portátil de defensa antiaérea (MANPADS), un cambio que transforma a estos aparatos.
Estos drones, hasta ahora concebidos como armas de ataque unidireccional, se han convertido en una amenaza directa para pilotos y aeronaves enemigas, de forma que su potencial peligro lo convierte en un objetivo de primer orden.
La interceptación fue realizada por cazas del Batallón Darknode, perteneciente a la 412.ª Brigada Némesis de las Fuerzas de Sistemas No Tripulados (USF) de Ucrania. El aparato derribado, según el informe oficial, no solo transportaba un misil antiaéreo portátil, sino que además estaba equipado con una cámara y un módem de radio, lo que permitiría su control remoto desde territorio ruso y su uso selectivo contra objetivos aéreos.
Aunque el Kyiv Post no ha podido verificar de manera independiente el lugar exacto ni la fecha del vídeo difundido por la USF, las imágenes muestran claramente los restos del Shahed con el MANPADS integrado, confirmando un salto cualitativo en las capacidades de estos drones.
Un mensaje claro para los pilotos: mantener la distancia
El especialista ucraniano en comunicaciones militares y guerra electrónica Serhii Beskrestnov, conocido como "Flash", fue tajante tras conocerse el hallazgo. Se trata, según él, del primer caso documentado de un Shahed armado con un sistema antiaéreo portátil.
“Insto a los pilotos de la aviación militar a tomar nota de esta nueva amenaza y evitar acercarse frontalmente a los drones Shahed”, advirtió.
Los MANPADS están diseñados para abatir objetivos que vuelan a baja altura, como helicópteros, cazas en maniobras de ataque, drones y misiles de crucero. Dependiendo del modelo, emplean distintos tipos de guiado —infrarrojo, láser o manual— y son especialmente peligrosos en escenarios donde el piloto tiene poco margen de maniobra.
Rusia quiere atacar y defender al mismo tiempo
La incorporación de este tipo de armamento refuerza una tendencia ya observada en los últimos meses: Moscú está adaptando progresivamente sus drones de ataque para defenderlos frente a interceptores ucranianos y cazas tripulados. A principios de enero, el propio Beskrestnov informó del descubrimiento de reflectores infrarrojos en Shahed rusos, aparentemente diseñados para detectar aeronaves y atraer sistemas de guiado.
El análisis técnico de estas nuevas configuraciones sigue en curso, pero el mensaje estratégico es claro: Rusia busca convertir sus drones en plataformas híbridas capaces de atacar y defenderse al mismo tiempo.
Drones cada vez más letales en ambos bandos
Esta escalada tecnológica no es unilateral. Ucrania también ha intensificado la militarización de sus propios drones, dotándolos de armamento cada vez más sofisticado.
En mayo de 2025, las Fuerzas Armadas de Ucrania confirmaron el primer uso en combate de un dron armado con un lanzagranadas, desarrollado por la empresa ucraniana Wild Hornets.
Las imágenes difundidas mostraban al dron "Queen of Hornet" atacando posiciones de infantería rusa en el sector de Novopavlivka, en la región de Donetsk. Según operadores ucranianos, esta innovación puede alterar de forma significativa las tácticas sobre el terreno.
- Entre las principales ventajas que destacan se encuentran:
- Ataques más rápidos y precisos que los drones kamikaze FPV
- Mayor alcance operativo.
- Menor exposición a interferencias de guerra electrónica
- Capacidad de disparar sin necesidad de destruir el dron
Objetivo: destrucción total
Vadym “Sonik” Feshchenko, ex granadero y actual operador de drones, explicó que la infantería rusa ha aprendido a reaccionar ante drones flotantes que preceden a un ataque. Sin embargo, los drones capaces de disparar en movimiento reducen drásticamente el tiempo de reacción del enemigo y obligan a retirarse o buscar cobertura inmediata.
Además, la munición moderna de lanzagranadas puede perforar hasta siete centímetros de blindaje, lo que amplía el abanico de objetivos posibles. Ya en septiembre de 2024 se habían documentado pruebas con drones FPV equipados con RPG-18 e incluso con fusiles de asalto AK-74 disparados desde el aire.
En paralelo, otros modelos pesados como el dron “Baba Yaga” han sido utilizados para lanzar material incendiario sobre posiciones rusas. Aunque este tipo de armas rara vez causa bajas directas, sí resulta eficaz para quemar vegetación, cultivos y zonas boscosas, eliminando refugios naturales, dificultando el movimiento y creando densas cortinas de humo.
En conjunto, el campo de batalla aéreo se está transformando en un entorno cada vez más hostil, donde incluso un dron aparentemente inofensivo puede esconder una trampa mortal. Para los pilotos, el aviso ya está lanzado: acercarse demasiado puede ser un error fatal.
