La UE lo confirma: la siguiente gran guerra comercial con China está a las puertas, y el campo de batalla va a ser la máquina del café de tu oficina
La Comisión recuerda que está trabajando en una reforma de su supervisor aduanero y en algunos países de la UE la preocupación no se limita a Shein o Temu.

Europa es consciente de que el nuevo mundo multipolar está lleno de obstáculos y desafíos comerciales. Si Pedro Sánchez reconocía días atrás en un podcast británico que ha sido la Administración Trump el que ha iniciado una "guerra comercial de manera unilateral", lo cierto es que con China la relación tampoco es de confianza absoluta.
La Unión Europea ha respondido a una pregunta de un eurodiputado italiano sobre qué medidas va a tomar ante la llegada de artículos que presionan la competencia local y no siempre cumplen con las regulaciones comunitarias. Lo llamativo en este caso es que no se refiere a dispositivos, a plataformas sociales como TikTok o a juguetes. Se refiere a máquinas expendedoras.
Bruselas ha tenido tiranteces con Pekín en los últimos meses. A pesar de las maniobras del Gobierno español (Pedro Sánchez ha visitado China en repetidas ocasiones y la última vez la delegación la presidió el rey Felipe VI), las relaciones con el gigante asiático por el momento no se cimentan en una red de confianza absoluta.
Prueba de ello son los aranceles que la Unión Europea acordó imponer a los vehículos eléctricos chinos, a petición de la industria automotriz europea. Meses después, Pekín anunció una investigación antidumping contra el cerdo europeo, lo que perjudicaba especialmente a España. Finalmente, se mantuvieron unos aranceles sobre el cerdo.
Si bien China sí ha seguido comprando carne de cerdo español (a pesar de los brotes de peste porcina) gracias al trabajo diplomático de las autoridades españolas, los temores y desconfianzas siguen corriendo por el Viejo Continente. Francia por ejemplo mantiene una investigación sobre plataformas de comercio electrónico como Shein, por vender muñecas sexuales con rostros de niñas.
Lo que nadie se esperaba es que el siguiente gran temor por el auge de China iba a llegar por lo que pasa en tu oficina a mediodía. El mercado global del vending está creciendo mucho y muy rápidamente, y el gigante asiático tiene una voz propia en él. Eso preocupa a Italia, un mercado muy fuerte del vending y de las máquinas de café. Y por extensión, también a Bruselas.
La siguiente guerra comercial la verás en la oficina
Ha sido un eurodiputado italiano el encargado de alertar de que "cada vez se importan y venden más máquinas expendedoras y cafeteras procedentes de terceros países, en particular de China, que no cumplen con la legislación de la Unión Europea". Es normal que crezca el miedo al mercado chino de máquinas expendedoras: en el gigante asiático están innovando e incluso ya hay vending de coches.
"Estos productos, que a menudo no son ofrecidos por un operador económico con sede en la UE, aparentemente eluden los mecanismos de supervisión del mercado, distorsionando así la competencia en detrimento de las empresas europeas que deben cumplir con requisitos estrictos en materia de seguridad, marcado CE, higiene, etiquetado energético y legislación", incide.
Por eso, el parlamentario inquiere a Bruselas qué medidas está tomando para aplicar con mayor rigor el reglamento para supervisar los mercados de la UE. La respuesta ha llegado apenas un mes después y la firma el comisario europeo de Mercado Interior, Stéphane Séjourné.
"La Comisión está revisando el Reglamento de Vigilancia del Mercado (MSR) como parte de la Ley de Productos Europea. El objetivo de la revisión es reforzar la aplicación de la normativa sobre productos importados de terceros países, incluso mediante obligaciones más claras, una mayor responsabilidad y trazabilidad de los fabricantes no establecidos en la UE", apunta.
Además, "la Reforma Aduanera de la UE reforzará estructuralmente las capacidades de las autoridades de control para supervisar el flujo de mercancías en la frontera de la UE, mediante la creación de una nueva Autoridad Aduanera de la UE, que operará el Centro de Datos Aduaneros de la UE y llevará a cabo un análisis centralizado de riesgos".
Esto "permitirá" un enfoque "más inteligente" en los controles relacionados con importaciones que plantean "riesgos para la economía y los ciudadanos de la UE", incluyendo "máquinas expendedoras y de café no conformes procedentes de terceros países", zanja.
Las aduanas europeas ya son un dolor de cabeza para muchos comercios electrónicos chinos
Realmente, estas medidas corroboradas por el comisario de Mercado Interior coincide con el fin de las excepciones de minimis que, emulando a la Administración Trump, la Unión Europea está desarrollando. Hasta ahora, los artículos inferiores a un determinado valor podían cruzar las aduanas sin sobrecargo.
Esto ha permitido durante años que plataformas como AliExpress, Temu o Shein proliferen y crezcan hasta el punto de hacer sombra en ocasiones al líder sectorial del comercio electrónico, Amazon. En lugar de desplegar sus stocks en grandes almacenes en sus mercados de destino, plataformas como Shein o Temu envían sus pequeños paquetes en aviones cada mañana.
Esto está cambiando poco a poco en el caso de AliExpress, que ha llegado incluso a abrir establecimientos físicos en algunos centros comerciales de España. Pero ahora serán Temu o Shein las que tengan que acelerar estos cambios, ya que en la Unión Europea empezará a aplicarse una tarifa de tres euros por cada paquete que venga de estas plataformas.
La razón esgrimida por Bruselas, entre otras, es aliviar la competencia local y sobre todo potenciar alternativas menos lesivas con el medio ambiente, frente a modelos como la fast fashion o el envío de piezas o artículos de escasísimo valor en vuelos comerciales a miles de kilómetros.
El siguiente desafío, eso sí, será con la máquina en la que te tomas el café con tus compañeros cada mañana.
