Las cosas que no sabías de Jared Kushner, el 'yernísimo' de Trump que se relame con Oriente Medio
Este empresario viaja por el mundo negociando sobre Ucrania o Gaza en nombre del presidente de EEUU sin tener ni un cargo claro en la Casa Blanca. El marido de Ivanka es un misterio. Pero él tiene las cosas claras: quiere negocios.

Cuando Donald Trump regresó a la presidencia de Estados Unidos hace un año, una ausencia destacaba en su nuevo equipo. ¿Dónde estaba su yernísimo, Jared Kushner, ese al que llamaba "mi estrella" o el "chico maravilla"? El esposo de Ivanka no estaba entre sus asesores, cuando en su primer mandato fue "consejero superior" o "especial", algo grandilocuente y poco concreto que lo convertía en hombre para todo.
No, no se había enfadado con él. Bueno, quizá algo, porque parece que acabaron los cuatro años en común un poco cansados el uno del otro, entre exigencias y rendimientos no esperados. Pero, al fin, es familia y le ha reservado otra tarea. Con las semanas, se vio que Kushner empezaba a aparecer por la Casa Blanca ocasionalmente y su nombre surgía junto al de Steve Witkoff, el amigo íntimo de Trump convertido en superenviado de paz, un empresario sin experiencia diplomática a quien se le ordenó negociar en Ucrania y en Gaza. Nadie sabía qué cargo asignar a Kushner, en calidad de qué viajaba y hablaba con Emmanuel Macron o Benjamin Netanyahu.
No ha hecho falta darle un cargo. Sigue mandando, sólo que sin la vorágine de la legislatura inicial. Sin salario público, aunque con gastos pagados, claro, este empresario -que es lo único que podemos decir con seguridad que es-, elude así la vida en Washington, que aprendió a odiar, pero está para aconsejar, proponer y manejar algunas de las apuestas esenciales de su suegro en materia de política exterior. De nuevo, el "misterio Kushner" dejando descolocado a la prensa, pero moviendo los hilos, sobre todo en Oriente Medio, donde controla negocios familiares de Trump y de su propia familia.
Tras meses de perfil bajo pero aspiraciones altas, se presentó en público en el Foro de Davos para presentar el plan de Trump para Gaza, retomando la idea de la Riviera, a lo Emiratos Árabes. Ahí se vio, a las claras, su interés: los proyectos y los contratos. Estaba radiante entre las nieves de Suiza.
En El HuffPost hacemos repaso a este enigmático personaje. ¿Sabías todo esto de él?
1) Su nombre completo es Jared Corey Kushner. Nació en Livingston (Nueva Jersey), el 10 de enero de 1981, en el seno de una familia judía ortodoxa moderna. Él también lo es, practicante, como su esposa Ivanka, que se convirtió al casarse.
2) Fue una de las grandes sorpresas en el equipo del presidente cuando tomó posesión del cargo, en enero de 2017. No tenía ni idea de gestión pública. Aportaba la experiencia de ser el rico dueño de una firma de bienes raíces -herencia familiar- y el editor de un semanario, The New York Observer, comprado para influir. Con esa dote había llegado a la familia Trump y había ido escalando, a la vez que el magnate subía su apuesta en política.
3) Primero, se encargó de llevarle la estrategia en medios digitales, contratando un equipo de expertos que ensalzaran su histriónica figura. Luego, ante la caída en desgracia de Corey Lewandowski, el jefe de la campaña presidencial, tomó su relevo de facto y se rodeó de asesores afines. Hizo sombra hasta al ideólogo de cabecera, Steve Bannon. Así, en volandas, hasta Washington. "Es muy bueno en política", repetía su suegro. "Es un genio oculto, nadie se lo explica", añadía Nikki Haley, la exembajadora de EEUU ante la ONU y que peleó al propio Trump la candidatura republicana a las pasadas elecciones. "Secretary of Everything", lo llamaban. El secretario o ministro de todo, un rol completamente inusual. También fue director de la Oficina de Innovación Estadounidense.

4) Sus orígenes familiares también están alejados de la política. Sus abuelos llegaron a EEUU procedentes de Navahrudak (ahora en Bielorrusia), donde sobrevivieron al Holocausto. Por eso, se repite el clan, la vida es un milagro que hay que exprimir. Hay que ir a por todas. Y esa es la filosofía que ha pesado entre sus descendientes. La empresa inmobiliaria que fundaron los emigrantes tuvo éxito desde los años 50 y pasó luego a manos de Charles, padre de Jared. Hasta 22.000 propiedades para alquilar llegó a tener la familia, centrada en dar servicio a familias de clase media.
5) Jared estaba destinado a ser el responsable de la saga por ser el hijo mayor (tiene un hermano y tres hermanas más). Fue criado por un padre estricto y colérico, que no le dejaba ni ponerse pantalones vaqueros. Aprendió, de sus órdenes, a ser refinado en el vestir, y de sus excesos, a ser tranquilo y no perder los papeles. En los últimos tiempos se le ve notablemente más relajado en su apariencia, con aires de Steve Jobs y Jeff Bezos. En privado, eh, nunca cuando acude a negociar en nombre de Trump.
6) Es sociólogo y abogado de formación, pero no fue un estudiante brillante. Pasó sin mucha gloria por una escuela judía Frisch y luego ingresó en la prestigiosa Universidad de Harvard... pero con trampa: no lo llevaron allí sus notas ni sus calificaciones deportivas, sino el dinero de su padre, que al año siguiente de su matriculación, disimuladamente, donó 2,5 millones de dólares al campus. Daniel Golden, editor de la organización periodística ProPublica, desveló este dato en 2006, en su libro The Price of Admission (El precio de la admisión), una obra en la que narraba cómo las élites de EEUU tratan de comprar títulos respetables para sus vástagos. En 2007, se graduó también en la Universidad de Nueva York, especializándose en Administración de Empresas. Igualmente, fue donación mediante: tres millones de dólares.
7) Hizo prácticas en la oficina del fiscal de distrito de Manhattan, Robert Morgenthau , y en el bufete de abogados de Nueva York Paul, Weiss, Rifkind, Wharton & Garrison pero el destino le puso la empresa familiar en sus manos con apenas 24 años, por causas forzosas: fue cuando su padre tuvo que ingresar en prisión. La acusación de evasión de impuestos, contribuciones ilegales a campañas y sobornos a testigos se enredó por una trama de película: Charles, enfadado por el reparto de la herencia familiar, contrató a una prostituta -cuyos servicios había requerido en el pasado- para enzalamar a su cuñado, llevárselo a la cama, grabarlo y, así, chantajearlo a él y a su propia hermana para que no declarasen en su contra en el juicio. El resultado fue el contrario: denuncia inmediata. Pasó 14 meses en prisión en Alabama, donde su hijo iba de visita, sin falta, cada fin de semana. Ya en 2020, fue indultado por Trump.
8) Pocos meses después, el yerno de Trump adquirió el Observer, una publicación conservadora fundada en 1987. Curiosidad: su oferta batió a la de Trifecta Enterprises, del actor Robert De Niro. Transformó la revista en tabloide. Estuvo al frente del semanario hasta inicios de 2017, cuando entró en la Casa Blanca, cediendo su puesto a su hermano Joseph. En ese tiempo, además de comerse editores como rosquillas -seis en siete años-, sus páginas fueron un arma política pilotada para defender a su padre y los intereses afines y, luego, a su suegro. Entre otros, su diana fue Chris Christie, el fiscal federal que enchironó a su padre, un nombre que sonaba como vicepresidente para Trump y que él quitó de la lista. "El niño te ha estado apuntando con un hacha en la cabeza", le dijo Bannon a Christie para explicarle por qué el elegido, al fin, había sido Mike Pence.
9) De esos años procede su primer encuentro con Ivanka Trump. Unos amigos comunes los presentaron en una junta de negocios. El empeño era puramente empresarial, de inicio. Sin embargo, en dos años se estaban casando, después de una separación temporal porque Jared decía que no podía casarse con una no judía. La hija de Trump, también asesora en la Casa Blanca en aquel primer mandato del neoyorquino, se convirtió al fin y la boda se celebró en 2009. Dice que ella es "el pilar de su vida".
10) Trump, al principio, no hacía más que burlarse de él, se mofaba de su voz suave y de su planta poco atlética. "No es Tom Brady", resumía, aludiendo al jugador de fútbol americano. No le hacía ascos, ha confesado, al emblema de la saga Kushner, una torre en la Quinta Avenida neoyorkina, de 41 pisos, 140.000 metros cuadrados que valen casi 400 millones de dólares. Sólo algo menos dorado que la Torre Trump, la suya propia. Su fortuna se calcula en 1.800 millones de dólares, cuando la del presidente es de 3.100. Los paralelismos entre las carreras inmobiliarias de los dos hombres los ha unido fuertemente.
11) Otra cosa que no debía gustarle al mandatario norteamericano es que, en ese tiempo de negocios y amores, Kushner aún era afín al Partido Demócrata. Hay constancia documentada de que cooperó económicamente en 2006 con el presidente Barack Obama. De chaval, su padre hizo que ayudase a Al Gore, el que fuera vicepresidente con Bill Clinton y candidato derrotado a la presidencia, en la búsqueda de fondos. Los analistas ahora confiesan que su ideología es "desconocida", más allá de la lealtad de acero a Trump y a su familia y los emporios de ambos.

12) Kushner ahora se ve como "el buen hijo" de Trump. Si fue leal a su padre en los peores momentos, redoblando su entrega cuando entró en prisión, con su suegro le pasa algo parecido, explica el periodista Franklin Foer en un formidable perfil para The Atlantic. Su equipo sostiene que su carácter tranquilo calma al mandatario y que, a la vez, su fidelidad infinita alienta a veces las peores ocurrencias del político más poderoso de la tierra. Ahora, más sabio tras cuatro años de travesía del desierto, ha regresado marcando más su terreno y teniendo que rendir menos cuentas a Trump. Parece que ha casado bien tanto con Witkoff, el otro negociador oficial, como con el secretario de Estado, Marco Rubio.
13) Trump lo quiere porque aporta "la inteligencia y el poder" de la empresa privada al sector público, además de su "capacidad de aprender". "Si Trump es el presidente de una compañía, Jared es efectivamente el jefe de operaciones", dijo de él Peter Thiel, fundador de Paypal. "Camina con la seguridad de quien tiene la espalda bien cubierta cuando se vaya", dijo otra fuente a la CNN. El problema, sostienen los que lo conocen bien, es que esa lejanía al final se nota, deja grandes lagunas en su acercamiento a las materias y, además, eso se adereza con su tozudez a la hora de creer que tiene respuestas para todo. No siempre es así. Le pasó con el coronavirus, crisis por la que fue muy criticado, porque dijo que todo era exageración de la prensa. Aún así, se le aplaudió por mantener abiertos los principales canales de comunicación con China o Canadá, en plena guerra comercial.
14) Kushner fue importante a la hora de abordar flancos espinosos, como las relaciones con México y el muro anti inmigración y, sobre todo, el conflicto entre Israel y Palestina. Suya fue la idea de trasladar la embajada de EEUU de Tel Aviv a Jerusalén, suyo el empuje para reconocer como israelíes los Altos del Golán (ocupados a Siria), suyos los Acuerdos de Abraham que propusieron ayudas económicas a los palestinos a cambio de renunciar a su soberanía y el reconocimiento de Israel por países del Golfo, y también el Acuerdo del Siglo, que debía llevar la paz a la zona, con planteamientos absolutamente parciales
15) Su familia tiene intereses económicos en los asentamientos ilegales de Israel en Palestina y que es amigo de toda la vida del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, quien se quedaba en el cuarto de Jared cuando iba a Nueva York, buen colega como era de su padre. El chaval se iba a dormir al sótano en esas ocasiones, pero luego se tomaba la revancha con Netanyahu jugando al baloncesto.
16) Sus intereses en la región superan Israel y sus colonias. El mismo día de septiembre de 2025 en que estaba con Bibi negociando planes sobre Gaza, firmó igualmente contratos para una oferta pública de adquisición de 55.000 millones de dólares por el gigante de los videojuegos Electronic Arts Corporation, junto con el fondo soberano de Arabia Saudí y el inversor estadounidense Silver Lake, en la mayor adquisición de capital privado de la historia. Sus mejores aliados son el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman; el presidente de los Emiratos, el jeque Mohammad Bin Zayed, y el emir de Qatar, Tamim bin Hamad Al Thani. Kushner ha negociado acuerdos diplomáticos con ellos, ha invertido con ellos y su firma gana más de 80 millones de dólares al año administrando su dinero, indica la ABC.

17) Karoline Leavitt, secretaria de prensa de la Casa Blanca, se indignó cuando se le preguntó si no tenía el yerno del presidente afán personal en el proceso de paz y podría incurrir en conflicto de intereses. "Creo que es francamente despreciable que intentes sugerir que es inapropiado", le dijo a un reportero. Pero la verdad es que hay relaciones que vienen de lejos, porque Kushner, pese a todo su dinero, también hizo el llamado peor negocio inmobiliario en la historia de EEUU, y tuvo ayuda de fuera: en 2007, pagó 1.800 millones de dólares por una torre de 41 pisos en el 666 de la Quinta Avenida de Nueva York, apenas unos meses antes de que la crisis financiera mundial destrozara los valores de las propiedades. La deuda de ese acuerdo lastró el grupo inmobiliario de su padre hasta agosto de 2018, cuando un acuerdo de alquiler por 1.100 millones de dólares realizado por un fondo de inversión respaldado por Qatar resolvió los problemas de la familia Kushner. Desde entonces, las relaciones en la zona se han ensanchado, de Emiratos a Arabia, donde también tiene intereses The Trump Organization, el conglomerado inmobiliario y hotelero actualmente dirigido por los hijos de Trump, Eric y Donald Junior.
18) Su mayor polémica en aquel primer mandato, y que mancha su imagen hasta hoy, ha sido su relación con Rusia. El asesor fue citado a declarar en el Congreso para revisar la posible obstrucción a la Justicia del presidente, durante la investigación de la llamada trama rusa. Estuvo "bajo escrutinio" del FBI y del Senado. Quedó demostrado que tuvo encuentros con el embajador ruso, en 2016, y que se reunió con el director de un banco estatal ruso sancionado por EEUU. Nunca fue imputado. El Informe Mueller, clave para aclarar el caso, concluyó que, si bien hubo numerosos contactos entre el equipo de Trump y ciudadanos rusos, no se encontró evidencia suficiente de una conspiración criminal.
19) Aunque ahora Kushner está volcado en política exterior, hay que recordar que, durante meses, en aquel primer mandato el súper asesor no tuvo siquiera acceso a los secretos de estado, después de que el diario The Washington Post publicase que funcionarios de Israel, China, México y Emiratos Árabes Unidos habían sido escuchados discutiendo en privado sobre lo fácil que era usar al joven para facilitar sus intereses comerciales. Era demasiado riesgo. Tardó meses en recuperar la confianza de los servicios secretos, sobre todo porque también se descubrió que había empleado su email del Ejecutivo para asuntos personales y usó WhatsApp para llevar a cabo asuntos gubernamentales, lo que generó inquietud entre los expertos en ciberseguridad. Estaba en la lista de personas a las que se les concedió seguridad por seis meses adicionales después de que Trump dejase la Casa Blanca (una dispensa que también se había otorgado a Sasha y Malia Obama, por ejemplo), y en ese tiempo, aprovechó para ir con escolta a sus viajes a Oriente Medio.
20) Kushner, a diferencia de su suegro, no es un enganchado a las redes sociales, aunque como empresario se han disparado sus mensajes en X, en proporción a cuando era asesor. Toca vender, por ejemplo, su último libro, Breaking History. A White House Memoir, de 2022. En esas memorias desvela que diagnosticaron cáncer de tiroides en octubre de 2019 y se sometió a tratamiento estando en la Casa Blanca.

21) Entre sus aficiones, están la meditación (siempre a hora de la mañana), justo antes de hacerle el café a su esposa, con la que tiene tres hijos: Arabella, Joseph y Theodore. Residente en Kalorama cuando está en Washington, donde es vecino de Jeff Bezos y Barack Obama, le gusta más su mansión en Indian Creek Village, una isla exclusiva en Miami. En ambos espacios pasea a su perro Winter y antes de las siete está trabajando. Tuvo un despacho pequeño, pero estratégicamente situado al lado del comedor privado del presidente, pero ahora nadie sabe si se le ha guardado espacio en la nueva Casa Blanca.
22) Suele trabajar entre fotos de sus abuelos y galletas de mantequilla de cacahuete, que quema luego con mucho deporte: del puenting al surf, pasando por el baloncesto. Es fan de Billy Joel y le gustan los concursos de la tele. De leer no habla mucho. Dice que su mayor afición, en realidad, son los bienes raíces, el negocio de la familia, que se toma como una especie de juego. Muy rentable, queda claro.
