L'Espresso contesta a las quejas de Israel por su portada con la fotografía de un colono israelí en Cisjordania
En la imagen, defienden, "reside la síntesis y el grado cero" del "abuso" que los colonos israelíes cometen en Cisjordania, "la burla".

Después de que el embajador de Israel en Italia, Jonathan Peled, condenara la portada del último número de la revista L'Espresso, en la que se ve a un colono israelí con sonrisa burlona y apuntando con su teléfono móvil a una mujer palestina, el subdirector del famoso medio italiano, Enrico Bellavia, ha querido contestar a estas quejas. "Nosotros no somos quienes promovemos los estereotipos y el odio", ha escrito Bellavia.
El subdirector de L'Espresso ha ido más allá de la fotografía. Si bien ha considerado que en esa imagen "reside la síntesis y el grado cero de abuso, la burla", también ha explicado que "una fotografía extraordinaria no basta sin un análisis riguroso del contexto"; un análisis como el de la periodista Alae Al Said en el interior de la revista.
"Si el embajador se hubiera tomado la molestia de comprobarlo se habría evitado evitado un error y un cortocircuito. El error de suscitar meras sospechas de manipulación sobre la imagen. El cortocircuito de impartir lecciones sobre el uso de la 'responsabilidad' y la 'justicia' que se volvieron en su contra por parte de quienes no se limitaron a las imágenes, sino que se permitieron el ahora raro escrúpulo de leer", ha dicho Bellavia.
Bellavia ha criticado además a aquellas personas que incluso se atrevieron a denunciar que la fotografía había sido producida con inteligencia artificial. Como bien dice el subdirector del medio, "bastaba con investigar". Además de existir un vídeo sobre el suceso, cubierto incluso por The New York Times, otro fotoperiodista, Hazem Bader, de AFP, también capturó al mismo hombre y a la misma mujer de la portada en 2025.
En su texto, Bellavia ha aprovechado además para recordar que lo importante es la actuación violenta de los colonos israelís en Cisjordania, "una limpieza étnica destinada a cultivar las ambiciones expansionistas del Gran Israel. [...] Se trata de una operación de conquista llevada a cabo por civiles, armados libremente y respaldados por el ejército. Una anexión ni lenta ni silenciosa, que desafía la ley, ante los ojos del mundo". "Sin la sonrisa burlona del colono que se mofaba de la palestina, capturada por la lente experta de Pietro Masturzo, esa historia, impregnada de desarraigo, violencia y derramamiento de sangre, no habría tenido la misma fuerza", ha detallado el subdirector.
Además, ha recordado que no son ellos quienes promueven "los estereotipos y el odio": "Contra los neonazis los neofascistas, contra los antisemitas, estamos siempre donde hemos estado. En ese mismo lugar donde los terroristas no son un grupo étnico, así como los criminales no son un pueblo. El genocidio se llama así. Y no hay concesiones para quienes ocultan o distorsionan la realidad. Ni siquiera en nombre de la historia".
