Pakistán bombardea Kabul y declara entrar en "guerra abierta" con Afganistán
Islamabad asegura haber matado a 133 talibanes tras atacar objetivos en Kabul, Kandahar y Paktia; los talibanes confirman los bombardeos y prometen represalias.
La tensión entre Pakistán y Afganistán ha cruzado una línea roja. El Gobierno paquistaní confirmó este viernes que bombardeó Kabul durante la madrugada y anunció que entra en una "guerra abierta" con su país vecino, en lo que ya es el episodio más grave entre ambos desde que los talibanes retomaron el poder en agosto de 2021.
El portavoz del primer ministro para medios extranjeros, Mosharraf Zaidi, detalló que los ataques alcanzaron "objetivos militares" no solo en Kabul, sino también en Paktia y Kandahar. Según Islamabad, los bombardeos dejaron 133 talibanes muertos y más de 200 heridos, además de la destrucción de 27 puestos afganos y la captura de otros nueve.
El ministro de Defensa de Pakistán, Khawaja Asif, fue aún más contundente en la red social X: "Nuestra paciencia se ha acabado. A partir de ahora, estamos en una guerra abierta entre vosotros y nosotros", escribió dirigiéndose directamente a Afganistán.
Kabul confirma los ataques y responde
El principal portavoz talibán, Zabihullah Mujahid, confirmó los bombardeos sobre la capital afgana y otras zonas del país, aunque aseguró que no se registraron víctimas. "El cobarde ejército pakistaní ha llevado a cabo bombardeos en algunas áreas de Kabul, Kandahar y Paktia", afirmó también en X.
Mujahid añadió que las fuerzas afganas llevaron a cabo "importantes operaciones de retaliación" contra posiciones militares paquistaníes en Kandahar y Helmand.
Las hostilidades se concentran especialmente en la denominada Línea Durand, la frontera que separa ambos países, donde desde el jueves se registran intensos combates nocturnos. Según la versión talibán, su ofensiva dejó 55 soldados paquistaníes muertos y permitió capturar dos bases y 19 puestos fronterizos.
El origen de la escalada
El choque actual es la culminación de una serie de bombardeos ejecutados por Pakistán la semana pasada, que causaron al menos 17 muertos. Kabul denunció entonces que las víctimas eran civiles, mientras que Islamabad defendió que se trataba de una operación contra insurgentes del Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), grupo armado que, según Pakistán, opera desde territorio afgano.
Islamabad acusa de forma reiterada al régimen talibán de ofrecer refugio a grupos terroristas que atacan suelo paquistaní. Los talibanes rechazan esas acusaciones y, a su vez, denuncian violaciones de su soberanía.
El ministro Asif justificó la ofensiva señalando que Pakistán había intentado resolver la crisis por vías diplomáticas, incluso con mediación de terceros países, pero que los talibanes "se han convertido en un representante de India", una acusación que añade un componente regional al conflicto.
Un conflicto con riesgo regional
Pakistán atraviesa un repunte de violencia interna, especialmente en las zonas fronterizas con Afganistán, donde los ataques armados han aumentado desde el regreso talibán al poder. La frontera, históricamente inestable, vuelve ahora a convertirse en un foco de alto riesgo.
Con bombardeos en la capital afgana, declaraciones de guerra abierta y cifras de muertos que ambas partes inflan según sus propios balances, el enfrentamiento amenaza con desbordar el frágil equilibrio regional y abrir un nuevo frente de inestabilidad en Asia Central.