Teresa Ribera no teme enfadar a Trump: "¿Dejarías que alguien te dijera cuándo cocinar, ver la tele o poner la lavadora?"
La comisaria europea ha hecho estas declaraciones tras ser preguntada por si cree que podría enfadar a Donald Trump por reunirse con un gobernador californiano.
Teresa Ribera ha viajado a EEUU pero no se ha reunido con Donald Trump. En su lugar lo ha hecho con el gobernador de California, Gavin Newsom, uno de los mayores críticos del a actual Administración federal. Newsom ya mantuvo hace unas semanas una reunión con el presidente español, Pedro Sánchez, quien le regaló un ejemplar de El Quijote. Ahora, Ribera ha conseguido estrechar lazos con Newsom.
Por eso mismo han preguntado a la comisaria europea propuesta por España en Politico. Han inquirido a la exministra para la Transición Ecológica si teme que por su reunión con Newsom sea el propio Donald Trump quien monte en cólera. También se le ha recordado que el presidente estadounidense ha hablado públicamente y en repetidas ocasiones sobre las "líneas rojas" que Europa no debería pisar regulando a las grandes tecnológicas.
Al respecto, Teresa Ribera ha sido especialmente tajante. "En democracia, nos reunimos, escuchamos y dialogamos con personas cercanas a nuestras ideas y a nuestras corrientes, y también lo hacemos con personas que pueden estar mucho más alejadas de nuestra postura", enfatizó. Sobre enfadar a Trump fue todavía más directa: "¿Dejarías que alguien te dijera cuándo cocinar, cuándo ver la tele o cuándo poner la lavadora en casa?".
"Somos soberanos y creo que es una cuestión de respeto", zanjaba la también vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión. No es la primera vez que la cuota española en el Colegio de Comisarios de Von der Leyen planta cara a Trump: Ribera, en el pasado, ya se ha referido críticamente a los intentos de Washington de diluir la regulación tecnológica europea como un "chantaje".
El papel de la UE regulando a las tecnológicas estadounidenses
La comunidad de especialistas en competencia de la Unión Europea llevan meses reclamando más acción a la comisaria Ribera, que durante la primera mitad del mandato comunitario ha estado más centrada en el ámbito de la transición ecológica que en el ámbito de perseguir las actitudes empresariales en el mercado económico común.
Sí es cierto que bajo la tutela de Ribera se han visto las primeras multas invocando el Reglamento de Servicios Digitales. En particular, 120 millones de euros a X, la red social antes conocida como Twitter que Elon Musk compró por 44.000 millones en 2022.
La sanción se originó después de que Bruselas entendiese que las insignias de verificación de perfiles que se le dan a los usuarios de pago confunden a los internautas, al presentarse como cuentas "oficiales" o "verificadas" cuando en realidad son simplemente eso, usuarios de pago. A raíz de aquella multa a Twitter, la Administración Trump cargó contra la Unión Europea acusándola de atacar a las empresas estadounidenses.
Hay rumores en la capital belga que plantean la posibilidad de que la UE no esté haciendo más en el ámbito de las plataformas digitales precisamente por evitar enfadar a Trump. Otros hablan de la falta de sintonía con Von der Leyen. Paralelamente, los Veintisiete meditan medidas como prohibir las redes sociales a los menores de 16 años, como es el caso del Gobierno español.
La gira exprés de Ribera por California ha permitido a la comisaria mantener encuentros con los primeros espadas de las grandes plataformas, muchos en el ojo del huracán regulatorio.
Mientras la Comisión se debate en si pisar o no el acelerador, el mazazo ha llegado al otro lado del Atlántico: dos sentencias han concluido que firmas como Meta y Google tienen patrones adictivos, dañan a los menores y tendrán que pagar cuantiosas multas millonarias. Los cambios parece que empezarán en EEUU, a pesar de Trump.