Trump desafía al Congreso y asegura que sus nuevos aranceles serán permanentes sin votación
El presidente defiende un gravamen global del 10% pese al revés del Supremo y afirma que los aranceles podrían sustituir al impuesto sobre la renta.
Nuevo pulso institucional en Washington. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este martes durante su discurso sobre el Estado de la Unión ante el Congreso que los nuevos aranceles del 10% activados hoy mismo no necesitarán la aprobación del legislativo para convertirse en permanentes, pese al reciente revés del Tribunal Supremo a su política comercial.
"No será necesaria la intervención del Congreso", afirmó Trump desde el Capitolio, en una declaración que supone un desafío directo al equilibrio de poderes en plena controversia judicial.
El anuncio llega apenas días después de que la Corte Suprema de Estados Unidos dictaminara, por seis votos frente a tres, que el presidente se había excedido en la aplicación de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional para imponer los llamados "aranceles recíprocos" a la mayoría de socios comerciales del país.
Nuevo arancel global del 10%
Tras ese fallo, Trump firmó el viernes una orden ejecutiva para activar un nuevo arancel global del 10%, esta vez apoyándose en la sección 122 de la ley de comercio de 1974. Sin embargo, esa norma establece que los gravámenes solo pueden mantenerse durante 150 días sin aprobación del Congreso.
Aun así, el presidente dejó claro que no prevé buscar ese respaldo parlamentario, pese a que los republicanos cuentan con una mayoría muy ajustada en ambas cámaras.
Además, el mandatario fue más allá en su intervención y defendió que los aranceles podrían convertirse en una pieza estructural del sistema fiscal estadounidense.
"Creo que los aranceles pagados por países extranjeros, como en el pasado, reemplazarán sustancialmente el sistema moderno de impuesto sobre la renta, aliviando una gran carga financiera a la gente que amo", sostuvo.
La afirmación marca un giro de gran calado: Trump no solo presenta los gravámenes como herramienta comercial, sino como alternativa a la tributación directa sobre los ciudadanos.
Choque con el Supremo
Durante su discurso, el presidente calificó de "desafortunada" la decisión del Supremo, aunque el tono fue menos agresivo que en días anteriores.
En el hemiciclo estaban presentes el presidente del tribunal, John Roberts, y los magistrados Elena Kagan, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett. Ninguno reaccionó visiblemente a las palabras del mandatario. De los cuatro, solo Kavanaugh votó a favor de mantener los aranceles anteriores.
El anuncio de Trump abre ahora un nuevo frente político y jurídico. Si el presidente mantiene su intención de consolidar los aranceles sin autorización legislativa, el conflicto podría volver a los tribunales.
Mientras tanto, la política comercial estadounidense entra en una nueva fase marcada por la incertidumbre y por un mensaje claro desde la Casa Blanca: el presidente no piensa frenar su agenda arancelaria, aunque el Supremo haya intentado poner límites.