Una victoria electoral del crítico Burnham abre la vía a un desafío por el liderazgo laborista de Starmer
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Una victoria electoral del crítico Burnham abre la vía a un desafío por el liderazgo laborista de Starmer

Actualmente el más popular en las filas progresistas, construyó su autoridad desde Mánchester, donde aplicó una serie de medidas populares. Joven promesa del llamado Nuevo Laborismo, ahora pone en aprietos al primer ministro en cuestión.

El recién elegido diputado por Makerfield, Andy Burnham, laborista, valora su victoria electoral en The Edge Wigan (Wigan, Gran Bretaña), el 19 de junio de 2026.Temilade Adelaja
/ Reuters

El alcalde del Gran Mánchester, Andy Burnham, ha logrado una contundente victoria en las elecciones parciales de Makerfield, asegurando su regreso al Parlamento británico tras nueve años de ausencia y preparando así el terreno para un posible desafío al liderazgo del primer ministro, Keir Starmer, en horas bajísimas. 

Burnham se impuso con comodidad al candidato de Reform UK, Robert Kenyon, por una diferencia de 9.231 votos, tras una campaña que ha atraído la atención de todo el espectro político del Reino Unido.

El candidato laborista obtuvo el 54% de los votos emitidos, frente al 35% de Reform UK y el 7% de la nueva formación derechista Restore Britain, que quedó en un distante tercer lugar. La participación se situó en el 58,75%, un incremento de seis puntos porcentuales respecto a las elecciones generales de 2024.

En su discurso de agradecimiento en el centro de convenciones Life en Wigan, Burnham describió el resultado como un "punto de inflexión" y advirtió de que representa la "última oportunidad de cambio" para el laborismo.

"La gente ha votado por el cambio, ha votado por más poder para el norte y para todos los lugares olvidados por Westminster", afirmó. "No habrá una segunda oportunidad. Debemos construir una nueva política basada en la unidad y la esperanza, alejándonos de la polarización extrema que vemos en otros países como Estados Unidos", defiende. 

Presión sobre el 'premier'

La victoria de Burnham llega en un momento de extrema debilidad para Keir Starmer, quien se enfrenta a crecientes llamamientos para que dimita. El primer ministro ha sido objeto de duras críticas internas tras el controvertido nombramiento de Peter Mandelson como embajador del Reino Unido en Washington, sumado a los malos resultados de las elecciones locales de mayo, en las que el partido perdió más de 1.200 concejales y el control del Parlamento de Gales (Senedd).

Aunque Starmer felicitó formalmente a Burnham manifestando que los votantes habían elegido "la campaña de la esperanza y el optimismo frente a la división y el odio", el regreso del "Rey del Norte" a la Cámara de los Comunes intensifica la crisis en el número 10 de Downing Street.

Fuentes cercanas a Burnham sugieren que el mandatario regional buscará que se establezca un calendario ordenado para la salida de Starmer, con el fin de evitar un colapso caótico del Ejecutivo. Sin embargo, no es el único desafío que afronta el primer ministro; el secretario de Salud, Wes Streeting, también ha sugerido que estaría dispuesto a forzar una votación sobre el liderazgo laborista tan pronto como la próxima semana.

La ministra de Descentralización y diputada por la vecina circunscripción de Wigan, Lisa Nandy, calificó el triunfo como "un hecho histórico" y aseguró que el regreso de Burnham a la primera línea parlamentaria situará al partido "en una posición de gran fortaleza".

Una nueva batalla en Mánchester

Las elecciones en Makerfield se convocaron después de que el anterior diputado laborista, Josh Simons, aceptara renunciar a su escaño el mes pasado para facilitar la candidatura de Burnham.

El reingreso de Burnham a Westminster deja ahora vacante la alcaldía del Gran Mánchester, lo que obligará al Partido Laborista a disputar una nueva y compleja contienda electoral para retener el control de una región clave con más de dos millones de electores. Se prevé que los comicios locales para elegir al nuevo alcalde tengan lugar el próximo 30 de julio.

¿Pero quién es Burnham y qué ha hecho?

Burnham, actualmente el más popular en las filas laboristas, construyó su autoridad desde Mánchester, donde aplicó una serie de medidas populares, como la recuperación del control público de los autobuses locales, así como el apoyo a un modelo económico intervencionista donde el sector público lidere la inversión.

Del ala moderada de la izquierda laborista, se hizo más popular cuando desde la alcaldía desafió abiertamente las restricciones de la pandemia impuestas por el exprimer ministro británico conservador Boris Johnson. Además, llegó a acusar abiertamente al Gobierno de Londres de tratar al norte de Inglaterra con "desprecio" al dejarles como si fueran "ciudadanos de segunda clase", por la cancelación, por ejemplo, del tramo norte del tren de alta velocidad HS2.

Mientras el Gobierno laborista caía en las encuestas, Burham se convertía en el político laborista más popular del Reino Unido, en parte por su buena oratoria y su capacidad para conectar con la gente, pero también por saber ponerse firme ante el histórico resentimiento del norte de Inglaterra hacia el centralismo de Londres.

El alcalde de Gran Manchester, el laborista, Andy Burnham, llega a Wigan (Gran Bretaña), el 18 de junio de 2026, durante las elecciones parciales de Makerfield.Temilade Adelaja
/ Reuters

Nacido en la localidad de Aintree, un suburbio de la ciudad de Liverpool, el 7 de enero de 1970, Burnham nació en el seno de una familia católica de origen obrero. Tras estudiar en un colegio católico en Newton-le-Willow, en el noroeste de Inglaterra, estudió Inglés en la Universidad de Cambridge.

Cuando tenía apenas 15 años, decidió unirse al Partido Laborista tras admitir que las famosas huelgas de los mineros (1984-85), en tiempos de la conservadora Margaret Thatcher, lo habían marcado de sobremanera al ser testigo desde corta edad del devastador impacto que el cierre de las minas tenía en la industria del carbón.

El paro se aceleró durante los años de Thatcher hasta alcanzar en 1984 a 3,3 millones de personas, frente a los 1,5 millones en 1979. A medida que ganaba influencia en el partido, Burnham consiguió ser candidato por la circunscripción inglesa de Leigh y ganar su escaño en 2001, cuando estaba en el poder Tony Blair.

Joven promesa del llamado Nuevo Laborismo apoyado por Blair, tuvo varios cargos. Ocupó la secretaría del Tesoro, fue después ministro de Cultura y Deporte y más tarde de Sanidad. Tras la derrota del laborismo en las elecciones generales de 2010, Burnham sufrió la amargura de la derrota en dos encarnizadas batallas por el liderazgo de la formación en 2010 y 2015.

Los medios y algunos miembros del partido dieron por muerta la carrera política de Burnham cuando decidió abandonar el mundo de Westminster para centrarse en la política local de Mánchester.

Así, se hizo con la alcaldía de la populosa ciudad del norte inglés el 8 de mayo de 2017, desde donde construyó una reputación de buen gestor y popular entre sus correligionarios.

Desde el mundo de Westminster, el hormiguero de intrigas, pactos verbales y rumores, eran cada vez más los diputados laboristas que clamaban el retorno de Burnham a la primera fila de la política del Reino Unido para salvar al partido, después de la calamitosa derrota sufrida por la formación en los comicios locales ingleses y regionales de Escocia y Gales celebrados el 7 de mayo, en los que avanzó el partido popular de derechas Reform UK.

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