Zelenski: "Hoy se cumplen cuatro años desde que Putin tomó Kiev en tres días"
El presidente ucraniano protagoniza un discurso, en el cuarto aniversario de la invasión rusa sobre Ucrania, en el que, además de ironía, ha acompañado de un repaso por la resistencia de sus habitantes y las masacres perpetradas por Moscú.
Empezó su carrera como cómico, pero hace muchos años que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, no puede permitirse el lujo de volver a moldear sonrisas. A no ser que esta sea una cuchilla dialéctica en los oídos de su mayor enemigo y homólogo, Vladímir Putin. En el cuarto aniversario de lo que el mandatario ruso definió como una "operación militar especial" que no llegaría a las dos semanas, Zelenski ha proclamado: "Hoy se cumplen exactamente cuatro años desde que Putin tomó Kiev en tres días".
El presidente de Ucrania, en un vídeo compartido por Telegram, ha evidenciado que el Ejército ruso nunca llegó a cumplir con el plan de asegurar el aeropuerto de Hostomel con las tropas de élite de los paracaidistas, ni asegurar un puente con el que controlar el centro de la capital ucraniana. "Y esto dice mucho de nuestra resistencia, de cómo Ucrania ha luchado durante todo este tiempo", ha continuado Zelenski, ya sin ironía.
En un momento en el que la guerra se ha cobrado cerca de 1,8 millones de vidas, es complicado explicarle a la gente cuáles son las victorias que se han logrado. Zelenski ha puesto la existencia de Ucrania en el centro de la diana: "Tenemos todo el derecho a decir: defendimos nuestra independencia, no perdimos nuestra condición de Estado". También que "Putin no logró sus objetivos. No doblegó a los ucranianos, no ganó esta guerra. Preservamos Ucrania y haremos todo lo posible por lograr la paz y la justicia".
El simbolismo, la otra arma: recuerdos de un búnker
Si, durante los primeros compases de la invasión, el mundo descubrió a un mandatario que no dudó en cambiar la corbata por el traje militar y demostrar a la ciudadanía que sería un líder cercano que no se rendiría ni mucho menos abandonaría su país en busca de seguridad; el tercio no ha cambiado cuatro años después. Zelenski ha elegido el mismo búnker de la calle Bankova en el que se le vio durante aquellas históricas primeras imágenes.
"No teníamos otra. Este es nuestro hogar. Todos comprendimos qué hacer. Nuestro pueblo no izó la bandera blanca, sino que defendió la azul y amarilla", recuerda Zelenski, rememorando también que en ese enclave subterráneo de la capital comenzó a hacer lo que mejor ha demostrado saber hacer durante este tiempo. Recabar apoyos internacionales y, con estos, armamento y financiación para el Ejército ucraniano.
"Acompáñennos, apoyen a Ucrania. Fue inspirador. Muy pronto, todos vieron el mar azul y amarillo, miles de personas con nuestras banderas en las plazas de Europa y del mundo", ha recordado de un apoyo que hoy está en entredicho ante una Administración Trump que ha reconvertido a EEUU, de socio y apoyo clave de Ucrania, a acreedor de sus tierras raras y otros recursos mineros o el país que se sienta a negociar con Rusia unilateralmente sin tener en cuentas las líneas rojas de Kiev -que no se queden con su territorio-.
A Trump le ha invitado a visitar Kiev, como hizo su antecesor, pero sobre todo para "ver con sus propios ojos" lo que Moscú ha hecho en su país, recordando que muchos de los objetivos del Ejército ruso pasan por edificios residenciales o infraestructura energética, con el fin de que sufran el duro invierno ucraniano: "Putin entiende que no es capaz de derrotar a Ucrania en el campo de batalla y que 'el segundo Ejército del mundo' lucha contra edificios de apartamentos y centrales energéticas" .
El dolor de recordar: "Kramatorsk. La estación de tren. Un juguete. Mariúpol. El teatro. La inscripción: niños"
Por último, Zelenski tampoco ha olvidado algunas de las peores matanzas y sucesos que se investigan como posibles crímenes de lesa humanidad perpetrados por Rusia. Lo ha hecho en un momento emotivo del discurso, en el que han sobrado las palabras al aflorar los recuerdos de civiles maniatados con un disparo en la cabeza o los nervios tras conocerse que un mortero había impactado a escasos metros de un reactor nuclear: "Bucha, Irpin, Borodianka. Fosas comunes. Gostomel, Mriya, Járkov, Mikolaiv, la presa de Kajovka, la central nuclear de Zaporiyia", ha recordado.
"Kremenchuk y Krivói Rog. Ternópil y Leópolis. Olenivka. Chasiv Yar. Kiev. Ojmatdit. Kramatorsk. La estación de tren. Un juguete. Mariúpol. El teatro. La inscripción: niños. Odesa. Edificio de apartamentos. Una niña pequeña. Tres meses. Vilniansk. La maternidad. Un bebé. Dos días", ha repasado Zelenski.