Tienen entre 19 y 33 años y, ahora mismo, son auténticas superestrellas en nuestro país. Pero fuera de los entrenamientos y de los estadios pocas sorpresas esconden los jugadores de Luis de la Fuente. Videojuegos, música, estudios, ajedrez, moda, series o misas —sí, misa— ocupan su tiempo cuando se quitan las botas y regresan junto a los suyos.