La reina Sofía y la familia del rey, con León XIV: olvido de Froilán, el despiste de Victoria Federica y el atrevimiento de la infanta Cristina
Aunque las infantas Elena y Cristina y sus hijos no pueden formar parte de los actos oficiales, acompañaron a la reina Sofía a un encuentro privado con el papa.
La reina Sofía, como miembro de la familia real de pleno derecho que es, fue incluida en los actos por la visita apostólica del papa León XIV a España. En un primer momento se iba ocupar tanto del acto de oración y homenaje a la Virgen de la Almudena en Madrid del 8 de junio, como de la despedida oficial del día 12 en el aeropuerto de Tenerife Norte. Sin embargo, un compromiso oficial en Granada provocó que solo pudiera haber un encuentro entre la madre de Felipe VI y el santo padre.
Pasadas las 18:00 horas del pasado 8 de junio de 2026, la reina Sofía recibió a las puertas de la Catedral de La Almudena a León XIV. Le saludó con una reverencia y un beso al anillo, como rige la costumbre, pero sin llegar a posar sus labios sobre él.
Destacó además que la emérita hizo uso del privilegio de blanco. Aunque la reina de España es Letizia, ella mantiene el título regio, y El Vaticano extiende este honor a todas las reinas de casas reales que se mantuvieron fieles al catolicismo.
Pero lo más llamativo no fue el color, sino el traje. Porque la madre de Felipe VI rompió la tradición y no utilizó falda o vestido, sino traje de chaqueta con pantalón. Nunca antes una reina se había presentado ante un papa con pantalones.
Sofía y León XIV no hablaron demasiado porque ya habían estado juntos poco antes. Esa misma tarde, el santo padre había recibido en la Nunciatura a la reina emérita y a los miembros de su familia que no participan en actos oficiales. Teniendo en cuenta la estrecha relación entre papas y Borbones, quiso la reina Sofía que a su audiencia privada pudieran acompañarle sus hijas y los nietos que estuvieran en Madrid.
Si el día anterior las infantas Elena y Cristina habían estado entre el público con Victoria Federica y su novio, Juan, Pablo y Miguel Urdangarin con sus parejas, y con Irene Urdangarin en la Misa del Corpus Christi oficiada por el pontífice en Cibeles, a este encuentro privado con el papa hubo menor asistencia.
La reina Sofía llegó a la Nunciatura emocionada y saludó a León XIV inclinándose y alegrándose de poder conocer al séptimo papa de su vida desde que entró en la familia real en 1962. Seguidamente le presentó a la infanta Elena, a la Infanta Cristina -de las que dijo solo sus nombres, sin el título-, a Victoria (Federica) y a Miguel y a Pablo Urdangarin. Aunque el jugador de balonmano es mayor, saludó Miguel antes al líder de la Iglesia Católica. Todos ellos se inclinaron.
Como se puede ver en las imágenes del encuentro que circulan en las redes sociales, la reina Sofía preguntó si no venía nadie más, ante lo que la infanta Cristina comentó que los demás no habían podido venir. Juan Urdangarin trabaja en Londres e Irene Urdangarin estudia en Oxford, y ambos tuvieron que regresar a Reino Unido para cumplir con sus obligaciones.
Ya sentados, estuvieron un rato charlando. En un momento dado, Cristina de Borbón alabó el discurso que el papa había ofrecido horas antes en el Congreso de los Diputados. "Muy necesario", recalcó Victoria Federica.
Por su parte, en otro momento, la reina Sofía señaló a la infanta Cristina y le dijo al papa: "Faltan dos hijos de ella". Se olvidó por tanto de Froilán, que vive en Abu Dabi y no pudo estar presente en la audiencia.
La infanta Cristina quiso tres rosarios más
Antes de marcharse, León XIV obsequió a la familia del rey con unas pequeñas cajas con rosarios bendecidos. Las de las mujeres eran blancas y las de los hombres, rojas.
Se produjeron entonces dos anécdotas. Victoria Federica, que estaba muy emocionada, olvidó hacer la reverencia al papa al recibir el regalo. Aunque ha sido más comentado lo que hizo la infanta Cristina, que se dirigió a su santidad para pedir tres regalos más.
Al margen de lo que se pueda pensar sobre esta petición al papa y con una cámara delante, el gesto de la infanta Cristina plantea un interrogante: ¿tres regalos para quién? Es evidente que uno era para su hijo Juan y otro era para su hija Irene, pero... ¿y el tercero sería para Froilán o para el rey Juan Carlos? Ya puestos a pedir, podía haber solicitado cuatro.
Y un detalle más. Se pudo comprobar, tanto en la Nunciatura como en La Almudena, lo enjoyada que iba la reina Sofía. Pero hubo una alhaja que destacó sobre las demás. Se trata de una pulsera en la que se podía leer EIPHNH, es decir, Irene en griego. Fue sin duda un homenaje a su añorada hermana, Irene de Grecia, fallecida el 15 de enero de 2026 a los 83 años y a la que siempre tiene presente.