Ricardo Freile, cardiólogo: "Si comes bien, duermes bien y haces ejercicio, probablemente no necesitas suplementos"
"No existe una pastilla mágica".

La industria de los suplementos promete mejorar la energía, reducir el estrés, fortalecer el sistema inmunológico o incluso prevenir enfermedades. Sin embargo, el cardiólogo Ricardo Freile lanza un mensaje mucho más prudente: para la mayoría de las personas, la base de una buena salud no está en una cápsula, sino en unos hábitos de vida saludables.
"La pregunta que me hacen muchos es: ¿cuál suplemento es el más recomendable de tomar, doctor? Y aquí les va mi respuesta más sincera", afirma el especialista, antes de advertir que el mercado ofrece "demasiado más de lo que realmente puedes obtener".
La alimentación sigue siendo la mejor estrategia
Según explica Freile, una dieta variada basada en vegetales, frutas, pescado, pollo y otras fuentes de proteínas de calidad, inspirada en el patrón mediterráneo, proporciona la mayoría de los nutrientes que el organismo necesita. "Si tú tienes una alimentación adecuada, un buen sueño y ejercicio, no necesitas más", asegura.

En su opinión, muchas personas buscan soluciones rápidas cuando el verdadero beneficio está en mantener hábitos constantes a largo plazo. El especialista recuerda que ninguna pastilla puede sustituir una mala alimentación o el sedentarismo, dos de los principales factores de riesgo para la salud cardiovascular.
Hay excepciones, pero son casos concretos
Aunque se muestra crítico con el uso indiscriminado de suplementos, Freile reconoce que existen situaciones en las que pueden resultar útiles, especialmente cuando hay un déficit nutricional o una necesidad específica. Entre los ejemplos que menciona se encuentran:
- Proteína, para personas que buscan aumentar masa muscular y no alcanzan sus necesidades mediante la alimentación.
- Creatina, como ayuda en determinados objetivos relacionados con el rendimiento físico.
- Vitamina D, cuando existe una deficiencia confirmada o una escasa exposición solar.
- Ácido fólico y complejo B, especialmente durante el embarazo cuando están indicados por los profesionales sanitarios.
- Omega 3, en personas que consumen poco pescado.

Los suplementos no sustituyen el tratamiento médico
Sin embargo, insiste en que estos casos no deben interpretarse como una recomendación general para toda la población. El cardiólogo también recuerda que existen personas con anemia u otras enfermedades que requieren una suplementación específica prescrita por un profesional sanitario.
No obstante, considera que estas situaciones son la excepción y no la norma. Por ello, advierte del riesgo de dejarse llevar por mensajes publicitarios o recomendaciones en redes sociales que presentan determinados productos como soluciones universales.
Para Freile, el mayor error es pensar que un suplemento puede compensar unos malos hábitos de vida. "Si estás esperando una pastilla mágica que alguien te venda en las redes sociales y que te va a curar de todo y sanar todos tus problemas, lamento decirlo, eso no existe", afirma. El especialista advierte que antes de invertir dinero en suplementos, conviene centrarse en lo que considera el verdadero pilar de la salud. "Hay que hacer el trabajo duro: ejercicio, dormir bien y comer sano. Ahí está el 99%".
