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03/03/2013 10:05 CET | Actualizado 11/10/2013 12:18 CEST

El viaje comienza en las redes

Antonio Jiménez Barca, corresponsal en Portugal del diario El País, relataba en una crónica sobre la pesadilla que supone la constante emigración de ciudadanos lusos, que el Gobierno del país "ha revitalizado una campaña encaminada a alertar a los portugueses de los peligros que esconde un viaje apresurado, mal planificado y emprendido sin haber firmado un contrato o sin ni siquiera haberse informado de las condiciones de vida del país de destino".

Un papel que, en nuestro país, no se encuentra en manos gubernamentales sino en poder de quienes han abierto de manera altruista, en la mayor parte de los casos, blogs, páginas y grupos en las redes sociales en los que se han tejido comunidades de emigrantes a punto de realizar la maleta y españoles asentados en el exterior. Octavio Rojas, director general de tuatupr.com, señala que es así porque "ofrecen la posibilidad de extender la red social profesional y personal del emigrante antes incluso de salir del país".

Javier Alonso, de 38 años, es asturiano y tiene dos hijos. El pasado 25 de enero publicó el siguiente mensaje en la página de Españoles en Noruega: "Me estoy pensando seriamente intentar trabajar en Noruega ya que aquí, como sabéis, la cosa está fatal. Soy confitero, muy buen profesional y serio en el trabajo, solo preguntaros, si veis viable o tengo posibilidades". El viaje de muchos emigrantes comienza mucho antes de embarcar en el avión. Lo hacen, como Javier Alonso, en las redes sociales.

Rafael Aníbal es autor del blog Pepas y Pepes 3.0, en el que más de sesenta españoles emigrantes han contado sus vivencias personales en sus países de acogida. Testimonios -algunos de ellos muy crudos- en los que los protagonistas relatan sin florituras los motivos que les obligaron a abandonar su propio país y su visión sobre la evolución de la economía española y su gestión por parte del Gobierno de Mariano Rajoy.

"Las redes sociales", explica Aníbal, "han actuado como un soporte magnífico para los españoles que han tenido que emigrar y marchar del país. Es más, me atrevería a decir que las redes sociales han actuado de manera espontánea y solidaria, al contrario que la clase política y empresarial, mostrando que todavía hay gente que ayuda e informa de manera desinteresada y con el único afán de echar un cable".

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Ilustración: IRENE L. SANTANA.

El autor de Pepas y Pepes 3.0 opina que "nadie mejor que los que ya han pasado la experiencia y lo cuentan en las redes, para no llevarse a engaños por lo que puedan ver en relamidos programas de televisión, donde cuentan de todo excepto lo que realmente sucede". No lo cita, pero el programa Españoles en el mundo, en el que se ofrece una visión idílica de la emigración, surge con demasiada frecuencia en las conversaciones cada vez que se dialoga sobre quienes han sido víctimas de la desinformación.

Pablo Guardiola, de 31 años, es ingeniero de Caminos, Canales y Puertos. Y es uno de los españoles que han prestado su voz a Pepas y Pepes 3.0. Vive en la Polinesia francesa, a más de 30 horas vuelo y más de 2.000 euros de billete. "¿Qué mensaje le gustaría dirigir a la clase política española?", le pregunta Rafael. Y él le responde: "Les pediría que un día a la semana vivieran como un parado, otro como un trabajador anónimo de una empresa y otro como el dueño de una mediana empresa, que no cobran de las Administraciones públicas desde hace meses. Así vivirían y sabrían cómo viven el 99% de los españoles. Por ahora, solo saben cómo viven el 1%, o sea ellos y todo el séquito que los rodea".

José Gayarre ha tenido la posibilidad de conocer muchas iniciativas en todo el mundo, "desde China hasta Egipto, pasando por Cuba o México", gracias a su amplio recorrido en las redes sociales y como parte de la organización de los prestigiosos Premios Bobs. Experiencias en las que, según dice, "la comunicación por Internet a través de las redes sociales da voz a los que no la tienen".

Gayarre es autor del blog Destino Alemania y administrador de la página Españoles en Alemania. "Emigrar a este país", indica, "también supone en cierta manera -sobre todo al principio y en la mayoría de los casos- perder la capacidad de expresarse, principalmente debido a la dificultad del idioma".

"En este escenario", agrega, "la búsqueda de información no es sólo por afición, sino muchas veces una necesidad -desde buscar piso hasta un médico o incluso alguien con quien hablar- y para ello dependen totalmente de Internet ante la inexistencia de otros medios en nuestro propio idioma, utilizando además la red como fuente única para interconectarse y seguir la actualidad del país de origen. Y, sobre todo, a más de uno le aporta una gran compañía en esas fases de soledad que el emigrante sufre cuando no puede comunicarse en su idioma, aunque sólo sea para quedar y tomar una cerveza".

Viajamos de Alemania al otro lado del globo terráqueo. Los autores de Españoles en Australia y del portal aussieasy.com ofrecen apoyo a todas esas personas que necesitan asesoramiento antes de viajar a las antípodas. Keren Hernández (Las Palmas de Gran Canaria), administradora de esta página desde la localidad de Gold Coast, apunta que "los posibles emigrantes buscan conocer experiencias, gente real que les cuente lo que han vivido, y personas con quien compartir la aventura. Muchos tienen una idea equivocada. Tienen tanta información que, al final, no saben a quién creer y nuestro trabajo consiste en ponerles los pies en la tierra".

"No me puedo ni imaginar lo difícil que tuvo que ser para la anterior generación de emigrantes, que viajó lejos de nuestro país sin las fuentes de información que existen actualmente y sin apenas comunicación", apostilla.

Reciben muchos correos electrónicos y mensajes a diario de españoles dispuestos a emigrar "cuanto más lejos, mejor". En Australia la tasa de paro es de apenas el 5 por ciento, pero acceder a su mercado laboral es una tarea casi imposible para aquellos que no sepan hablar inglés. ¿Cuál es el perfil de los que apuestan por Australia? "Jóvenes diplomados o licenciados, de entre 21 y 34 años, desempleados, y aventureros que aprovechando la oportunidad de no tener un contrato que les ate en España cumplen el sueño de viajar a las Antípodas", destaca Keren Hernández.

Imma Aguilar es licenciada en Periodismo y especialista en redes sociales y comunicación política. "Comprendí la importancia del profundo cambio que suponían las redes sociales en la emigración", relata, "cuando, meses después, supe que un buen amigo con el que mantenía contacto habitual en la red social Twitter estaba viviendo y trabajando en Berlín. Mi nivel de conexión era tan cotidiano, sobre la realidad que nos era común, que el hecho de que viviera en Berlín, en el entorno de Twitter, resultó y aún resulta totalmente irrelevante. Creo que tiene que ver con la idea de lo global más lo local, lo que llaman 'glocal', como dos capas de nuestras vivencias que se superponen. Lo local habita en un entorno totalmente global".

"Hoy, una persona que emigra", añade, "puede escoger entre la inmersión en la nueva realidad que le recibe o mantener como su espacio de comunicación su propio lugar de origen, o compaginar ambas cosas. Es la persona la que se mueve, pero su escenario de relación en la Red se mantiene, y eso le lleva a poder conservar muy fácilmente amigos, aficiones, rutinas, temas de conversación, etc. Para la comunicación en el ecosistema digital y en red, que crea Internet, no importan las distancias, y lo que es más importante, apenas existe una brecha ni económica ni tecnológica. Skype, por ejemplo, es una herramienta muy sencilla al alcance de cualquiera. Facebook, Twitter, Instagram, Vine son las nuevas plazas virtuales en el aire, en cualquier lugar".

El cordobés Andrés Colodrero vive en Reikiavik (Islandia) y propone un complemento a las redes sociales: "Yo creo que un programa de Españoles puteados por el mundo sería una genial idea y éxito: de cómo aceptamos trabajos en dinero negro, de cómo la primera idea de negocio en el extranjero es un bar de tapas, de cómo ir sin hablar idiomas, de que no hay paraíso en ningún país, etc.". Tomen nota, señores productores.

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