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La falta de prevención en España ante los incendios inextinguibles deja una hipoteca indeseada: "Vamos 20 años tarde"

La falta de prevención en España ante los incendios inextinguibles deja una hipoteca indeseada: "Vamos 20 años tarde"

Limpiar los montes es imprescindible y urgente, pero no hará milagros: los graves incendios forestales han llegado para quedarse, advierten expertas. ¿Qué hacer?

Una guardia civil camina a finales de julio cerca del incendio forestal de Fermoselle, en Zamora
Una guardia civil camina a finales de julio cerca del incendio forestal de Fermoselle, en ZamoraPaloma V. Escarpa/Europa Press via Getty Images

En Fuego camina conmigo David Lynch muestra a una Laura Palmer desesperada huyendo del absorbente misterio por el que acabaría protagonizando Twin Peaks. Ese misterioso fuego no era una llama como tal, pero sí tan aterrador como lo que se ha visto en provincias como Madrid, Toledo, Ávila o Castellón, donde los incendios han quemado cientos de miles de hectáreas. Pero hay que empezar a diferenciar "entre fuego e incendio forestal", "el fuego no es necesariamente malo". 

Lo dice Imma Oliveras, directora de investigación en el Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD) de Francia e investigadora sénior en la Escuela de Geografía y Medio Ambiente de la Universidad de Oxford. Es especialista en ecología del fuego y en una reciente entrevista con El HuffPost incide en esa idea: "Tenemos que adaptarnos, cambiar nuestra manera de pensar y, sobre todo, nuestras políticas para prepararnos y aprender a convivir con el fuego". El fuego ya camina con nosotros.

El problema es que España, como tantos otros países, todavía no se ha tomado en serio la prevención. De hecho, Andrea Duane, también especialista en ecología del fuego, corrobora a El HuffPost esa idea: tenemos un enfoque que cambiar sobre el fuego en el monte. Cuando un rayo desata un incendio de forma natural también se intenta apagar. "Intentar parar todos los incendios no solo es poco realista, sino contraproducente", destaca: así el monte acumula combustible.

Duane es científica en la Universidad de California en Davis (EEUU), aunque volverá en las próximas semanas a la Universitat de Lleida gracias al plan Serra Húnter de la Generalitat de Cataluña. Es también autora de un reciente artículo en el que se propone cómo medir si un incendio es excepcional o no. "En zonas del centro de Europa ver un incendio de 500 hectáreas es excepcional, mientras que uno de 10.000 ha en el norte de Portugal no tiene por qué serlo", explica. 

"Cada región tiene su propio régimen de incendios", enfatiza, "y la superficie quemada no debería ser el único indicador que determine cómo afecta un incendio a un ecosistema". "Ya no es tanto cuánta superficie se quema, sino con qué frecuencia y severidad. En California hay zonas que históricamente se quemaban cada 15 años con baja severidad, quemando solo sotobosque". Eso sí, en su análisis Duane concluye que los incendios "contextualmente grandes" crecen en toda Europa... a un ritmo del 3% anual.

"El cambio climático está ampliando los períodos de riesgo extremo"

En España ya ha comenzado la peor época del año para los montes. Sierra Oeste de Madrid, sur de Ávila, la Vall d'Uixó en Castellón, Almorox en Toledo... Se podría decir que el pistoletazo de salida lo dio el incendio de Los Gallardos en Almería a mediados de julio. Quemó "solo" 7.000 hectáreas pero desplazó a 1.400 evacuados y acabó con al menos 14 vidas. También el sur de Francia lleva días combatiendo con el fuego, acaparando titulares en periódicos de medio mundo.

Lo llamativo no son las superficies quemadas. España tiene el récord de hectáreas quemadas fijado en 1985, con más de 480.000. En 2025 ardieron más de 350.000 y con el verano apenas empezado ya han ardido unas 175.000 este 2026. Lo llamativo es la fiereza con la que el fuego se resiste a controlarse, lo que hace que estos incendios sean más peligrosos e impredecibles. ¿Por qué este tipo de incendios, que algunos han bautizado como de sexta generación, son más habituales?

Imma Oliveras señala que "el cambio climático está ampliando los períodos de riesgo extremo". "Lo que antes ocurría durante una semana ahora puede prolongarse durante meses y, además, con una intensidad mucho mayor", enfatiza. "La probabilidad de que estos eventos siga aumentando es muy alta. Han llegado para quedarse, incluso aunque pongamos en marcha medidas de prevención". "Lo que sí podemos hacer es reducir sus efectos y adaptarnos mejor".

Incendio en La Utrera, en León
  Incendio en La Utrera, en LeónCarlos Castro/Europa Press via Getty Images

Por su parte, Andrea Duane habla también "del cambio climático, con atmósferas más inestables, noches con poca recuperación de la humedad y períodos de sequía más largos". También se refiere a factores socioecológicos: "En el sur de Europa el abandono rural es clave, porque antes dominaba la actividad agraria". El fuego se puede imaginar como un triángulo: en cada lado hay un elemento que lo compone y que es consustancial para que pueda existir: calor, oxígeno y combustible.

Precisamente para reducir el combustible del monte en todo manual de prevención aparecen los desbroces o las quemas prescritas. Eso sí, "limpiar el monte", el mantra que llega tras la catástrofe, no será suficiente ni cambiará la situación "de un año a otro", recuerda Oliveras. "También funcionan los paisajes en mosaico, con diferentes usos del suelo", al tiempo que recuerda que "las políticas agrarias han atado de manos a buena parte del sector primario".

No solo limpiar el monte: "Son actuaciones que necesitan tiempo"

"Tenemos que aceptar que los bosques se queman. (...) La cuestión es que en un contexto en el que los humanos estamos viviendo intercalados con el territorio tenemos que protegernos y tenemos que estar seguros de que si hay un incendio este se da bajo unas condiciones controladas", resume Andrea Duane. Esto es lo que está dificultando el cambio climático y también está complicando la falta de ambición en la prevención de incendios forestales.

Sobre todo porque está generando una importante hipoteca que no se saldará en cuestión de unos meses, recuerda Oliveras. "Todavía no estamos haciendo ese ejercicio de anticiparnos. Los expertos empezamos a ver venir este problema a finales de los 90. Yo defendí mi tesis hace 20 años y ya entonces hablaba de la necesidad de hacer prevención. Vamos 20 años tarde. Ahora se empieza a hablar más del tema y existe capacidad para hacerlo, pero lo realizado hasta ahora sigue siendo anecdótico".

"Igual que desarrollamos políticas para prevenir los efectos de las grandes inundaciones mediante planes o infraestructuras adaptadas, debemos construir sociedades preparadas para convivir con el fuego", recuerda la especialista, que pone a Portugal como ejemplo. "Portugal empezó a desarrollar este enfoque tras los graves incendios de 2017. Creó la Agencia para la Gestión Integrada de los Fuegos Rurales. Ha implantado políticas de gestión del fuego".

Y los resultados no llegan todavía, esto va para largo. "Ya vimos lo que ocurrió el año pasado". Olivares se explica: "Son actuaciones que necesitan tiempo porque nuestros espacios naturales ocupan enormes superficies. Si una persona fuma dos paquetes al día y lo deja no podrá esperar correr un maratón un mes después: los beneficios llegan con los años. Con la gestión forestal ocurre parecido".

Por eso cada discusión sobre quién no deja limpiar los montes o quién no firma el pacto de Estado por el cambio climático prolonga esta agonía. Prevenir ya no es suficiente: ahora hay que adaptarse. Duane y Oliveras lo plantean como quien se anticipa o prepara para una inundación o un huracán. "El fuego forma parte de los procesos naturales de la Tierra, igual que el agua o el viento. Lo que sí podemos hacer es reducir sus efectos y adaptarnos mejor". Fuego camina con...

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Redactor SEO editorial en El HuffPost. Periodista curtido en redacciones de Málaga, Ceuta y Madrid. Graduado en Periodismo en la UMA, con máster en la Complutense de Madrid. Aprendí de economía en Bolsamanía, fui jefe de Política en Business Insider y coordinador de Actualidad en Difoosion y La Razón. Gané un premio por escribir sobre ciberseguridad. También he colaborado con Artículo14, Público, El Confidencial, El Español, o elDiario.es, entre otros.

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