Parece una abeja, pero no lo es: descubren en la Amazonía un insecto que engaña a los depredadores
Los científicos han identificado en Ecuador una nueva especie que imita a las abejas sin aguijón para evitar depredadores y pasar desapercibida en la naturaleza.
La naturaleza vuelve a demostrar que la supervivencia también puede ser cuestión de apariencia. Un grupo de investigadores ha descubierto en la Amazonía ecuatoriana una nueva especie de mosca que ha desarrollado una estrategia sorprendente: parecerse casi por completo a una abeja.
El insecto ha sido bautizado como Ubristes mirabilissimus, un nombre que no es casual. Los científicos eligieron el término latino mirabilis, que significa "maravilloso" o "extraño", porque consideran que se trata de la especie más llamativa conocida dentro de su género.
La mosca pertenece a la familia Syrphidae, conocidas como moscas de las flores, un grupo de insectos que, pese a su nombre poco glamuroso, desempeña un papel clave en los ecosistemas como polinizadores.
Una mosca que parece una abeja
A simple vista, distinguirla puede ser complicado. El insecto mide entre 12 y 14 milímetros y presenta un cuerpo oscuro con características que recuerdan mucho a las abejas sin aguijón del género Trigona.
La imitación es sorprendente.
Tiene antenas alargadas, un abdomen con forma muy similar al de las abejas y patas posteriores robustas con estructuras que parecen las que utilizan estos insectos para transportar polen.
Todo apunta a que esta apariencia no es casual.
Los científicos creen que se trata de una estrategia de mimetismo, una técnica evolutiva muy extendida en la naturaleza: parecerse a un animal peligroso o desagradable para evitar a los depredadores.
Un hallazgo en plena Amazonía
Los ejemplares fueron encontrados en bosques tropicales de la provincia de Napo, en la Amazonía ecuatoriana, a altitudes de entre 500 y 590 metros.
Por ahora, la especie solo se ha registrado en dos localidades separadas por unos 35 kilómetros, lo que sugiere que podría ser un insecto difícil de detectar. De hecho, los investigadores creen que este tipo de moscas puede pasar fácilmente desapercibido en la naturaleza, precisamente gracias a su parecido con otros insectos.
El descubrimiento ha sido realizado por los científicos Menno Reemer y Ximo Mengual, vinculados al Centro de Biodiversidad Naturalis (Países Bajos), el Instituto Nacional de Biodiversidad de Ecuador y el Museo Koenig de Alemania.
Ecuador, un laboratorio natural de biodiversidad
El hallazgo no sorprende a los expertos en biodiversidad. Ecuador es considerado uno de los 20 países más biodiversos del planeta. La razón está en su geografía única: en un territorio relativamente pequeño confluyen la cordillera de los Andes, la Amazonía y la influencia de las corrientes oceánicas del Pacífico.
Ese cruce de ecosistemas convierte al país en uno de los lugares donde más especies nuevas siguen apareciendo cada año. Y a veces, como en este caso, se trata de criaturas que llevan siglos ahí… disfrazadas a plena vista.