Andalucía: una batalla desigual
Moreno y Montero han multiplicado su presencia estos días de Semana Santa. Feijóo se plegará a los intereses de su barón y Sánchez enarbolará la bandera del "no a la guerra".
Cuando Juanma Moreno dijo que aparcaba la precampaña por Semana Santa, las chanzas se multiplicaron en las redes sociales. Es cierto que no ha habido actos de partido o mensajes partidistas, pero también que su actividad ha sido intensa. La de él y también la de María Jesús Montero. Visitas a cofradías, besos, abrazos… política a pie de calle en uno de los momentos más importantes para Andalucía. "Más política que nunca", reconocía entre risas un consejero que tampoco ha parado estos días.
Que la andaluza es la batalla de todas las batallas nadie lo discute. Y que tendrá una indudable lectura nacional, tampoco. Aunque de partida se observa una contienda desigual para los actores políticos implicados. Moreno parte con ventaja. Su objetivo es revalidar su actual mayoría absoluta y, aunque Vox está muy fuerte, cree que lo puede conseguir. Para ello, no prevé dejar su perfil moderado y andalucista, a fin de conquistar a los posibles socialistas descontentos. O, al menos, no movilizar a la izquierda en su contra.
La mayoría absoluta se sitúa en los 55 escaños, y la clave para hacerse con ella pasa por los restos, por los últimos escaños de cada provincia. "Si mantenemos a raya a Vox, podemos conseguirlo. Pero hay que esperar todavía unos días para testar realmente el ánimo electoral", explican los asesores de Moreno. Tras la convocatoria electoral, los sondeos internos recogían esa mayoría suficiente, pero por los pelos. Entonces, el ascenso de los de Santiago Abascal se había frenado, lejos de la barrera del 20% de los votos.
La gestión de las tragedias de Adamuz y de las fuertes lluvias en la comunidad han reforzado a Moreno, que ya de por sí ha conseguido mantener unos buenos números demoscópicos pese al paso de los años al frente de la Junta, hace ya dos legislaturas. El único "pero" en su gestión que reconocen en su entorno es la crisis de los cribados de cáncer de mama, que llevó a Moreno a forzar la dimisión de su consejera, pese a asegurar que no lo haría.
Precisamente, Montero se acoge a esa crisis que eleva a todo el sistema sanitario andaluz para dar la batalla. Fue la todopoderosa consejera de Hacienda cuando el PSOE gobernaba Andalucía, pero desde la llegada de Pedro Sánchez a Moncloa ha sido su sombra, escaldando posiciones. Ha sido vicepresidenta primera y aún controla Ferraz. Y, en su despedida, parecía que le costara desprenderse de su rango nacional.
La candidata socialista también se ha acercado estos días a procesiones de distintas provincias. En Andalucía, la Semana Santa es transversal en lo ideológico. "Y no ha pasado nada, ni abucheos ni rechazo", destacan fuentes socialistas. Prueba de fuego superada. Pero la realidad es que las encuestas no le son nada halagüeñas, aunque ella espera movilizar a esos socialistas que votaron en las generales pero no en las autonómicas.
En Almería, los cargos socialistas consultados dan por descontado que Vox estará por encima del PSOE. Pero podría ocurrir en otras provincias. El sector de Susana Díaz se aviene a ayudar pero avisa: "La gente está de brazos caídos porque no ve ninguna opción".
El análisis en Génova y Ferraz
Mientras, en Madrid, se preparan para el terremoto que pueda provocar los comicios del 17 de mayo. Si Moreno logra la absoluta, Alberto Núñez Feijóo "podrá fumarse un puro", como hacía Mariano Rajoy en las buenas noches electorales. En Génova han decidido plegarse por completo a las decisiones estratégicas de su barón territorial: "Él manda". Y también el pragmatismo: "Él conoce mejor que nadie a su tierra. Si a él le va bien, a nosotros también. Haremos lo que más le convenga", resumen en la dirección nacional.
Pedro Sánchez se acogerá al "no a la guerra" para remover a la izquierda. En Moncloa han detectado "la incomodidad" en el PP por su "incapacidad de posicionarse", y el presidente del Gobierno no dudará en utilizarlo. "Hay que apelar a los sentimientos, al orgullo de ser progresista y estar en el lado correcto", inciden en Moncloa, más allá de enarbolar -que también- la bandera de la sanidad pública. Como refuerzo, la presencia de José Luis Rodríguez Zapatero o Salvador Illa, según avanzan las fuentes consultadas.
La izquierda ya ha conseguido algo que parecía impensable hace tan solo unas semanas. En un giro de última hora, Podemos se integró en Por Andalucía con Izquierda Unida y Sumar para los comicios. Algo esencial, consideran en el PSOE, para lograr la carambola. "Supervivencia", traducían fuentes de Sumar. "Es un paso importante para ser influyentes" tras los avisos en las elecciones de Castilla y León y Aragón.
Para el PP, lo que ocurra en Andalucía será la antesala de las generales. Una primera vuelta. En el PSOE, y en concreto en el palacio de la Moncloa, rebajan el impacto de los comicios. "Con las andaluzas termina el maratón electoral que ha provocado Feijóo, y el Gobierno seguirá trabajando", arguyen. Esto es, Sánchez no tiene intención de adelantar las elecciones a pesar de las especulaciones. "En este contexto internacional, los españoles prefieren a Sánchez antes que a Feijóo para estar en los mandos. Ese es el marco", dice un ministro de su Gobierno.