La mujer de Tejero, en su frenesí telefónico del 23-F: "Lo han dejado tirado como una colilla"
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La mujer de Tejero, en su frenesí telefónico del 23-F: "Lo han dejado tirado como una colilla"

Uno de los documentos desclasificados del golpe de Estado recoge todas las transcripciones de las llamadas telefónicas en el domicilio del golpista aquel día.

Transcripción de una de las muchas conversaciones de la mujer de Tejero el 23-F.EL HUFFPOST

El 23 de febrero de 1981, el teléfono en casa de los Tejero no paró de sonar. Uno de los 153 documentos sobre el golpe de Estado del 23-F desclasificados este miércoles recoge la transcripción de todas las llamadas que realizó y que recibió la mujer del Teniente Coronel en el domicilio familiar, Carmen.

Todo un frenesí telefónico en el que una frase se repite sin cesar, un lamento de la esposa del golpista: "Lo han dejado tirado como una colilla".

"Escúchame, ya sabes el problema de Antonio. No está asignado. El tonto desgraciado, lo han dejao solo, para no variar", dice en la primera de las llamadas a un interlocutor no identificado. 

Esta persona le sugiere que vaya a verle, en pleno golpe, "para tratar de que esto se resuelva". Ella cuenta que está tratando de conseguir el número de teléfono de "las Cortes" y desvela que el Director General de Seguridad quería que grabasen su voz "y con un megáfono decírselo", pero señala que ella conoce bien a su marido y "Antonio" pensaría que la han forzado a ello.

"Está el tío tan ostinao"

Al otro lado de la línea, la persona le dice que va a hacer una gestión y la vuelve a telefonear. "No tardes, porque estoy desesperada", le ruega. "Porque si está el tío tan ostinao, están ahí las tanquetas del GEO y monta el número". Y "en confianza", agrega: "No tengo a nadie más que a ti".

Después, Carmen llama a la Guardia Civil. Sigue sin conseguir hablar con su marido y llega a pedir si le pueden poner un coche para personarse en el Congreso. Su siguiente comunicación es con el General Fajardo y está en las mismas, sin noticias de Tejero.

A él le pregunta si está de camino "el Capitán General Milans del Bosch", para saber "si había hablado con mi marido y ver qué había pasao.

"Nosotros no tenemos más noticias que los que nos están dando la radio", contesta Fajardo. "Pues sí, estoy apañá. Voy a llamar otra vez a Valencia al Ayudante para que me diga la verdad, si es que me la quiere decir, claro", concluye.

"Hija de mi vida, ¿has visto qué asco de Ejército?"

Después, se queja a una tal Herminia: "Hija de mi vida, ¿has visto qué asco de Ejército?": "¿Has visto qué canallas.. dice mi hijo: estás llorando más que cuando murió el papá. Ah, porque lloro por 36 millones de españoles. ¿Has visto qué asco?. Me lo han dejao tirao como una colilla. Me lo han dejao solo, me lo han engañao".

"Es un desgraciao, si encina lo tachan de loco y de bandolero y sabe Dios", prosigue Carmen, que sigue sin noticias de su marido.

"Qué desgraciao, tanto amor a la Patria, tanto darlo todo"

Y así siguen y siguen las llamadas, con más lamentos sobre Tejero: "Qué desgraciao, tanto amor a la Patria, tanto darlo todo, mira cómo le han engañao". 

"Lo que pasa es que él se cree que como él es así, de honrao y de recto, que los demás van a seguirle igual", añade.

Más adelante, el Comandante Ostos intenta tranquilizarla: "Ni se va a atacar, ni nada". Ella pregunta si será así aunque se alargue muchas horas. "Todo que haya heridos", piensa él.

A otra mujer a través de la que intenta obtener el número del interior del Hemiciclo, Carmen le pregunta si está la cosa muy mal: "Yo acabo de hablar con la Guardia Civil y me han dicho que no". "Bueno hija, hay que rezar y hablar con tu marido y decirle que coja el avión", es la respuesta.

"Que se lo cargan"

Según una transcripción posterior, se pone en comunicación con el Coronel del Estado Mayor. Carmen está nerviosísima porque le han dicho que "depende de un minuto la vida de los que hay ahí dentro", pero encuentra consuelo: "Tranquila en ese aspecto que no hay nada". 

"Pero es que me han dicho que es de minutos, que se lo cargan", insiste, pero vuelve a encontrarse con que "no hay nada de eso". Sigue intentando que la lleven al Congreso, pero no hay autorización.

"Tenemos los españoles la mierda que nos merecemos"

En otra llamada con Fernando Caro, un guardia civil,  se encuentra con una Carmen indignada, que le suelta lo de la colilla cada dos frases. "Ojalá pongan petardos en todos los cuarteles", salta ella. "Tú que le conoces bien, el tonto...", suelta, a lo que se encuentra con un "¡Carmen!". "¡El tonto!", sigue ella en sus trece. Está convencida de que "van a entrar y lo van a matar".

Caro le propone que, como tiene "dos pequeños", que mande ir a buscarlos "y que se vengan para acá", pero ella prefiere tener a sus hijos con ella. "Por si alguien te tiene intervenido el teléfono, soy Fernando Caro Leria, comandante de la Guardia Civil de Málaga", espeta él. "Es lo mismo, tenemos los españoles la mierda que nos merecemos", se resigna ella.

"Mi madre va a ir ahora allí a ver si puede pasarle una cinta"

Más adelante, en otra conexión, le instan a que intentan persuadirla de que grabe una cinta para su marido "y la llevamos todos allí". 

Poco después, es su hijo el que toma el teléfono y explica que su madre va a hablar con su padre, porque a éste "le han dejado atrás, solamente lo ha apoyao Milans del Bosch y al ver que no apoyaba nadie más, ni Armada, ni Rey, ni nada, estaba todo el mundo detrás, a ver"

"Mi madre va a ir ahora allí a ver si puede pasarle una cinta, porque mi padre no se cree... no puede creerse, que lo han dejao en la estacada... y voy a ir con ella", cuenta.

Después conocemos que Carmen sigue esperando, "muerta de miedo", a ver si van a grabarle la cinta, y mientras ha ido recibiendo llamadas de gente anónima que quiere expresarle su apoyo al golpe, con "¡Arriba España!" incluido.

"Antonio va a salir y después ya vendrá lo que vendrá"

El comandante Ostos le actualiza luego la situación, con ya varios guardias y diputadas fuera del Hemiciclo. Como le dice que "él está bien" y que cree que va a salir al poco, la mujer vuelve a incidir en personarse en el Congreso, pero vuelve a ser disuadida: "Ahora mismo hay confusión aquí y puede interpretarse mal tu gesto".

Están en plenas negociaciones, y Ostos desliza que se han puesto condiciones, como que a los guardias no se los culpe. "A Antonio no le va a pasar nada. Antonio va a salir y después ya vendrá lo que vendrá, lo que venga, si le hacen expediente o lo que sea", le anima.

Siguiente llamada. Carmen se sincera con Carina. Dice que está bien de ánimos y pide a la que parece ser su amiga que rece para que salgan "sanos y vivos": "Es lo único que importa, aunque esté toda la vida en la cárcel".

"¿Tú sabes lo que le han hecho a mi padre? Estaba el rey detrás"

Kika, hija de Tejero protagoniza otra llamada, con Fina, su suegra. "Fina, reza por mi padre, para que viva", exhorta. "Creo que le van a matar", verbaliza antes de soltar: "¿Tú sabes lo que le han hecho a mi padre? Estaba el rey detrás, Fina. Él estaba detrás y todo, todo, el Ejército. Las cinco capitanías en España. Todo estaba detrás".

Ya desde por la mañana, dice Fina, tenía encendida una vela a la Virgen de Fátima, a quien tiene "mucha fe".

"Como siempre haciendo el primo"

Más adelante, la mujer de Tejero recibe una llamada de su hijo desde la Academia de Zaragoza. Se repiten los nervios, la frase de la colilla, el 'el Ejército se ha rajao'. "¡Hijo putas!", reacciona él. "¿Tú te has leído el Código de Justicia Militar?", se inquieta el hijo. "No, no, la pena de muerte la han quitao", salta la madre. Calculan 12 años de cárcel y Carmen sentencia: "Si yo volviera a parir, ningún hijo mío sería militar".

Otra llamada la tiene que interrumpir porque "está saliendo Antonio en la televisión". Después, en una de las últimas llamadas transcritas, Carmen habla con su propia madre sobre la situación. 

"A mí me dijeron anoche que estaba el Ejército y el rey detrás, madre", afirma. Además, le dice que Tejero, que ha salido en televisión con las manos en los bolsillos, está asumiendo la responsabilidad. "Claro que la asume, como siempre haciendo el primo", no se contiene la suegra.

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Tengo el honor de ser la redactora jefa en El Huff. ¿Qué quiere decir esto? Que coordino el día a día de las secciones, los enfoques de esa mirada Huff que intentamos ponerle a la actualidad y las coberturas. En lo personal, que me lo paso muy bien.

 

Sobre qué temas escribo

Durante una década he estado enfocada en temas de cultura, estilo de vida y salud mental. Desde la pandemia, en El Huff hemos puesto mucho enfásis en esto último, con temas duros pero necesarios, como son la prevención del suicidio o la soledad no deseada, hasta qué es la felicidad y cómo alcanzarla. También he moderado los encuentros en directo Con la salud en mente, en los que trasladábamos a expertos en salud mental preguntas de los lectores sobre temas concretos, como ansiedad, duelo perinatal, problemas para dormir o relaciones tóxicas.

 

Mi trayectoria

Nací en Valladolid y ya de pequeña jugaba a hacer entrevistas y me inventaba mis propias revistas, así que estaba claro. Me licencié en Periodismo y Comunicación audiovisual por la Universidad Carlos III de Madrid y en 2007 me estrené como becaria en la web de Cinco Días, justo cuando empezaba a estallar la crisis financiera de 2007, así que fue el mejor lugar para aprender. Durante cuatro años estuve en la Cadena SER, donde dos años hice información local en antena, en Radio Madrid, y otros dos fui redactora en CadenaSER.com. Tras dos años en Terra, donde estuve al frente del fin de semana y formé parte del equipo de portada, en 2014 entré en El Huff. Desde entonces y hasta julio de 2025 he estado vinculada a la sección de Tendencias, que ahora es LIFE. Me encanta leer y no entiendo la vida sin bailar.

 


 

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