Movimientos a izquierda y derecha
Yolanda Díaz sopesa sus opciones en el nuevo Sumar, el PSOE se divide por las críticas a Lambán o Felipe González y los nervios van a más en el PP por Vox

Todo sigue igual en el Congreso de los Diputados. Este año, aún no han comenzado las sesiones de control al Gobierno, pero presidente y jefe de la oposición se volvieron a ver cara a cara en el pleno extraordinario por la tragedia ferroviaria de Adamuz. Y la bronca fue la absoluta protagonista. Ni rastro, por cierto, de esa reunión en Moncloa con la que ambos, al menos sobre el papel, iban a buscar el consenso en política internacional. Es como si la hubieran borrado definitivamente de su agenda.
Con esa tensión como telón de fondo, los partidos parecen resetear sus fuerzas de cara a las elecciones que están por llegar. Y los pasillos de la Cámara Baja sirvieron de termómetro en este sentido. Si duda, Gabriel Rufián fue uno de los principales protagonistas, después de remover el avispero a la izquierda del PSOE apelando a la unidad. Él se dejó querer. "Quizá tengo un 0% de apoyo político, pero creo que tengo apoyo popular", dijo. Tanto ERC como otros actores clave son bastante escépticos ante su movimiento.
Con Rufián entrado al hemiciclo, todas las miradas se posaron en Yolanda Díaz, la vicepresidenta del Gobierno de Sumar. Fue muy gráfico comprobar cómo sus compañeros del Gobierno iban accediendo al pleno pero los periodistas únicamente querían sus declaraciones. Y ella, de momento, tampoco aclara nada. Está madurando si dar o no el paso para liderar el nuevo Sumar, que todavía no tiene nombre.
"Ella está tranquila y controla muy bien los tiempos. El debate que se ha abierto es positivo porque por fin se habla de la izquierda y de lo que debemos hacer. La gente tiene que movilizarse", arguyen desde el entorno de la vicepresidenta. Si bien, precisan a quienes la dan por descartada: "En los sondeos internos que tenemos, Yolanda no está tan fuerte como antes pero sí que está por encima de dirigentes como Antonio Maillo". Maillo es, precisamente, uno de quienes le han enseñado la puerta de salida.
Óscar López "se ha equivocado"
En el PSOE, el enredo vino, además de por el desastre electoral en Aragón, por el eco de las voces críticas contra Pedro Sánchez, por muy identificadas que estas estén. Muy cerca del Congreso, en el Ateneo de Madrid, Felipe González fue un paso más en su rechazo al presidente. "Yo votaré en blanco, pero no votaré a ningún partido que no me represente. Lo repito, votaré en blanco", dijo. Sus palabras cayeron como un jarro de agua fría en Moncloa. "Hay jarrones vamos que lamentablemente ya no quedan bien en las estanterías", espetó Ana Redondo. Ángel Víctor Torres incluso le sugirió públicamente que lo mejor es que deje el PSOE.
Durante estos días, el presidente ha evitado la autocrítica por lo ocurrido en Aragón, como si no tuviera nada que ver con ello. Pero uno de sus ministros más fieles, Óscar López, no dudó en responsabilizar al fallecido Javier Lambán, que fue presidente en este territorio, del mal resultado de Pilar Alegría. "Se ha equivocado", sugirieron algunas voces de Moncloa, aunque él se ha negado a rectificar. "Es impropio", se revolvieron los más críticos. Emiliano García Page se mostró indignado: "No eres mejor político a costa de ser peor persona", dijo en Onda Cero. La propia Alegría le llamó la atención.
Guardiola, "harta del relato"
Y tampoco, ni mucho menos, ha sido una buena semana para el PP. Victorioso aún perdiendo dos escaños en los comicios de Aragón, el empuje de Vox ha multiplicado los nervios de puertas para adentro. Para empezar en Extremadura, donde María Guardiola se muestra incapaz de desbloquear las negociaciones con los de Santiago Abascal, a pesar de que lo está intentando, la última vez el jueves tras un duro cruce de reproches públicos. "Ojalá fueran con luz y taquígrafos. Estamos hartos de tanto relato", denuncian desde su entorno.
Una frustración en el PP extremeño que viene acompañada del temor real a una repetición electoral, tal y como avanzó El HuffPost. "Está muy negro", definían gráficamente fuentes conocedoras de los contactos. "Si novedades", corroboraban desde el equipo de Guardiola al cierre de esta edición.
En Aragón tampoco ha habido avances formales, más allá de contactos discretos de Jorge Azcón con Vox. Sus perspectivas de acuerdo son mejores, aunque el presidente regional no se quiere pillar las manos por mucho que tenga una buena relación persona con Abascal. "Ahora están más fuertes, veremos lo que piden", destacan en su equipo. En todo caso, su objetivo es "encapsular" esos contactos para que "no llegue el ruido" de fuera como ocurrió en campaña.
La siguiente parada será Castilla y León, el próximo quince de marzo. Alfonso Fernández Mañueco ya ha dicho que las condiciones negociadoras las pondrá él, aunque no son pocas las voces en el PP que temen que Vox podría obtener "como mínimo" el mismo porcentaje de votos que en Aragón. Y de ahí que, internamente, se reclame a Alberto Núñez Feijóo un discurso nítido frente a Abascal. "No podemos imitarles más o esto seguirá", receta un barón territorial.
De momento, lo que ha hecho Génova es bendecir que Vox entre en los gobiernos autonómicos, a fin de que se desgasten fruto de la gestión. "Y si es con la cartera de Sanidad, mejor", sugieren fuentes del partido. Lo que lleva a otra pregunta que cada vez se repite en el PP, y de la que ya ha dado cuenta este periódico: ¿podrá Feijóo mantener su compromiso de gobernar en solitario si llega a la Moncloa con un Vox previsiblemente tan fuerte?
