No vuelvo a salir: resaca del ciclo electoral donde el PSOE solo puede aferrarse a los pactos PP-Vox ante el temor de 2027
Cuatro elecciones han protagonizado la actualidad política en los últimos meses. De esas cuatro, los socialistas han recibido el peor resultado de su historia en tres de ellas. Queda un año para las siguientes, comienza la cuenta atrás.
Vamos a descansar un rato que llevamos un tute... Este domingo tuvieron lugar las elecciones autonómicas andaluzas que pusieron punto y final a un ciclo electoral que empezó en Extremadura en diciembre de 2025 y ha pasado por Aragón y Castilla y León. Un recorrido diseñado por el Partido Popular que tenía como misión principal desgastar al Partido Socialista y, en particular, al Gobierno nacional liderado por Pedro Sánchez. Con sus matices, la jugada ha tenido el resultado que buscaban: los socialistas han obtenido el peor resultado de su historia en tres de las cuatro comunidades, dejando encima de la mesa la evidencia de que la formación atraviesa su momento más crítico a lo que al poder territorial se refiere.
Dos de ellas han sido las más flagrantes. Extremadura, uno de los lugares más clásicos relacionados con el socialismo y donde la popular María Guardiola ha conseguido revalidar gobierno —vendiendo su alma a Vox para poder sacarlo adelante—; y Andalucía, donde el PSOE gobernó durante 36 años y ahora ni siquiera llega a los 30 escaños. Dos peores resultados de la historia del partido del puño y la rosa que no han pasado desapercibidos y que marca la tendencia de una formación que territorialmente hace tiempo que no consigue una victoria electoral. Para que se hagan una idea, la última vez que el PSOE ganó unas elecciones autonómicas fue en 2024, cuando Salvador Illa obtuvo la llave de la Generalitat de Cataluña siendo el candidato del PSC —y eso que muchos dirían que el PSOE catalán no es lo mismo que el nacional—.
Ante esta resaca después de las cuatro noches de fiesta de la democracia, pareciera oportuno que saliera alguien de Ferraz al grito de "no vuelvo a salir", y con razón. La estrategia diseñada desde Madrid para afrontar estos comicios ha evidenciado su desastre después de los resultados obtenidos a excepción de un lugar: Castilla y León. A pesar de que el Partido Socialista tampoco logró la victoria, lo cierto es que su candidato, Carlos Martínez —el que fuera alcalde de Soria durante casi dos décadas—, logró mejorar los resultados en un lugar donde el Partido Popular lleva gobernando desde hace 40 años. Y ahí es donde entra la primera lectura de este ciclo electoral que está provocando la ingesta de caldos e ibuprofenos a punta pala: la elección de los candidatos.
Los recientes éxitos electorales vienen de la mano de la carrera de fondo de diferentes figuras en el territorio, el ejemplo lo tienen a su izquierda, con partidos como Adelante Andalucía, la Chunta o Irene de Miguel con Por Extremadura. Sin embargo, Pilar Alegría y María Jesús Montero pasaron los últimos años de su trayectoria ligadas a Madrid y al Gobierno nacional: la primera como portavoz del Gobierno y ministra de Educación y la segunda como vicepresidenta primera del Ejecutivo y ministra de Hacienda. La jugada les ha salido mal desde Ferraz, ambas han obtenido el peor resultado de su historia en sus respectivos orígenes. En el caso Extremeño, el movimiento fue incluso más arriesgado: Miguel Ángel Gallardo se presentó estando imputado y su derrota fue pionera en este ciclo.
El síntoma Sánchez: ¿casualidad o desgaste?
Casualmente, los mayores daños colaterales de las últimas cuatro citas electorales han sido los más cercanos al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Desde el Partido Popular sacan pecho apuntando a que esto se trata por un desgaste evidente del líder nacional de los socialistas y que los resultados de las últimas elecciones autonómicas tan sólo son el anticipo de lo que sucederá en los próximos comicios generales. Más allá de bolas de cristal que pretenden adelantar el futuro, lo cierto es que dos de las candidatas formaban parte del Ejecutivo nacional; y no con un peso menor. Gallardo por su lado contó con el presidente del Gobierno hasta en cuatro mítines de su campaña y siempre ha estado ligado a lo que al derecha y extrema derecha han calificado como "sanchismo".
Las incógnitas hacia lo que se puede deber esta estrategia electoral son diversas y, en muchos casos, difícil de plasmar. Muchos aseguran que estos movimientos se deben a una clave defensiva de los socialistas, que colocan a sus grandes figuras nacionales para empezar a hacer carrera en las autonomías, otros apuntan a que Sánchez quiere tener más presencia en los territorios. "Se tienen que consolidar esos nuevos liderazgos territoriales, hay partido", ha afirmado la portavoz socialista, Montse Mínguez, este lunes.
Lo cierto es que en los primeros envites de estas elecciones, los resultados han sido lejanos a los esperado. "Ha habido procesos en los que han habido ministros y otros en los que no, la militancia elije a sus dirigentes ¿Había mejor candidato que Illa en Cataluña o Montero en Andalucía? Creo que no", ha proseguido la portavoz. Ante esta situación, el PSOE se aferra al único clavo que le queda después de los resultados: la necesidad que tiene que el Partido Popular para pactar con la extrema derecha.
Desde Ferraz, Mínguez también ha apuntado a esa dirección en la primera valoración después de la noche electoral: "Es un resultado insuficiente, pero no entendemos la euforia de Génova. El PP es el partido que más pierde en escaños y también la mayoría absoluta. Es posible que se esté dando el cambio de tendencia, lo que estamos viendo es que en estas cuatro elecciones autonómicas el PP necesita a Vox: ahora lo necesita más y donde no le necesitaba ahora sí lo necesitaba. El PP se ha acercado más a la extrema derecha y confirma el matrimonio con Vox".
Fiesta el año que viene y mismos errores a la vista
La juerga terminó este domingo en Andalucía. Ahora, los socialistas tienen un año a la vista para preparar los próximos comicios autonómicos donde se juegan algunos de los pocos lugares donde siguen disponiendo de la gobernabilidad, como Navarra o Asturias. Sin embargo, parece que los errores de estas fiestas de la democracia pueden repetirse en 2027. Numerosos son los ministros que tienen la maleta preparada para, presuntamente, afrontar los comicios del año que viene. Si todo sigue lo previsto, el ministro de Política Territorial y Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, será el candidato a la presidencia de Canarias. La ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant, también será (presuntamente) la próxima candidata de los valencianos socialistas para dirigir la Generalitat pese a que las encuestas no son buenas. Tratará de acabar con el ciclo de PP y Vox, cuya gestión de la DANA fue la más dramática que se recuerda.
En Madrid se puede llegar incluso a duplicar la apuesta. El ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, tratará de romper la racha de más de 35 años de gobierno popular y de desbancar a Isabel Díaz Ayuso de la Comunidad si todo sigue según lo previsto. Junto a él, la militancia de Más Madrid podría elegir también a la ministra de Sanidad, Mónica García, como candidata a la izquierda del PSOE, dejando a dos ministros frente a Ayuso.
Desde Ferraz aseguran que "harán autocrítica y aprenderán de sus errores". Queda un año para el segundo asalto de la elecciones y que estarán cerca —según lo que prefiera Pedro Sánchez— de las elecciones generales. Ahora toca beber agua y dormir un rato, porque la resaca será larga para los socialistas que han recibido resultados que les dejan en una situación delicada en la política territorial y autonómica.