Pedro Sánchez y el no a la guerra: cinco claves que explican la posición del presidente del Gobierno fuera de España
El jefe del Ejecutivo se posicionó desde el principio contrario a la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel en Irán, una determinación que le promocionó a nivel europeo pero que también encontró resistencias dentro del país.
No hay mayor muestra de la posición global que ha adquirido el presidente del Gobierno que ese vídeo no confirmado, pero viral, en el que se ve cómo un supuesto miembro del Ejército iraní pega un adhesivo con la cara de Pedro Sánchez en uno de los misiles que su país lanzará a Israel. "Por supuesto, esta guerra no es solo ilegal, sino también inhumana. Gracias, primer ministro", reza la pegatina. Si bien puede resultar incongruente querer posicionarse contra un conflicto mientras ponen tu cara en una bomba, el suceso ejemplifica como pocas cosas el lugar que Sánchez se ha reservado en la trinchera contraria a los tejemanejes bélicos de Donald Trump y Benjamin Netanyahu. Una posición que este miércoles explicará en el Congreso de los Diputados y que, con toda probabilidad y como ya es habitual, tendrá un eco distinto en España que en el resto del mundo. Una postura que puede explicarse con cinco puntos que desarrollamos a continuación:
1. "No a la guerra"
Mientras los principales países de Europa como Francia, Reino Unido o Alemania todavía se debatían acerca de dónde situarse ante el inicio de la guerra en Irán por parte de Estados Unidos e Israel, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, comparecía ante la ciudadanía para evocar los cánticos de la sociedad española en 2003. "La posición del Gobierno se resume en cuatro palabras: no a la guerra", afirmó Sánchez 23 años después de la invasión de Irak, una en la que entonces sí participó una España presidida por el Partido Popular de José María Aznar. Por si alguien andaba despistado, el propio jefe del Ejecutivo hizo hincapié en la comparativa. "El mundo ya ha estado aquí antes. Hace 23 años, otra administración de Estados Unidos nos llevó a una guerra injusta. La guerra de Irak generó un aumento drástico del terrorismo, una grave crisis migratoria y económica. Ese fue el regalo del trio de las Azores, un mundo más inseguro y una vida peor", dijo.
2. Rota y Morón
Aquella comparecencia de Pedro Sánchez en la que emulaba un cántico que el Partido Popular todavía escucha a rechinadientes no vino sola. Si el presidente del Gobierno la convocó fue para explicar una decisión de España que ya había encolerizado a Donald Trump. Poco antes, el Gobierno había denegado la utilización de las bases estadounidenses en Rota y Morón para cualquier operación que tuviera como finalidad la guerra en Irán. El Ejecutivo tomó esa determinación frente a las dudas que, de nuevo, mantenían otros gobiernos como los de Emmanuel Macron o Friedrich Merz, dispuestos en un inicio a "acciones proporcionadas".
Ante la negativa de España, el presidente de Estados Unidos amenazó, como ya es habitual, con embargo y sanciones económicas. Le faltó decir que aranceles. Trump tildó a España de "aliado terrible" y aseguró que cortaría "toda relación comercial". Lo hizo además ante la atenta mirada del canciller alemán, que había viajado a Washington para reunirse con el mandatario norteamericano. "No queremos tener nada que ver con España", espetó Trump en una frase que sentó como un regalo a oídos de Sánchez.
La posición española enseguida recibió la enhorabuena de Irán. A pesar de que Sánchez aseguró estar también en contra de un "régimen odioso como el iraní", su posicionamiento fue aplaudido por el embajador de Irán en España. "Han rechazado la agresión y eso es valioso para nosotros", apuntó Reza Zabib.
3. Europa se suma
Al igual que esa frase de Donald Trump que sentó como un halago a Sánchez, otra afirmación que asentaría la posición del presidente del Gobierno español fue la del ministro de Defensa italiano. Días después de que el Gobierno de Giorgia Meloni se mantuviera en un segundo plano, Guido Crosetto confirmó en el Parlamento italiano que el uso de sus bases militares estadounidenses era "el mismo que está concediendo Sánchez". "Pero él es el héroe...", dijo el ministro italiano a la oposición sin darse cuenta del calificativo que acababa de regalar al Gobierno español.
Como Italia, el resto de países europeos comenzaron a sumarse a la postura española, quizás no con el mismo ahínco del "no a la guerra", pero sí alejados ya del apoyo explícito a Estados Unidos y a Israel. En Francia, Macron, quien llegó a llamar a Sánchez para solidarizarse ante las amenazas de Donald Trump, comenzó a reclamar una "desescalada rápida". En Alemania, Merz, que acostumbra a aliarse con Trump e Israel, pidió "parar la guerra". El Consejo Europeo llegó a emitir un comunicado en el que llamaba "al pleno respeto del derecho internacional por parte de todas las partes, incluidos los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional humanitario".
4. Una fragata en Chipre
Quizás el mayor conflicto que vivió el Gobierno frente a ese férreo "No a la guerra" fue el envío de una fragata militar a Chipre. A principios de marzo, y después de que una base británica en Chipre recibiera un ataque, España decidió enviar a la fragata Cristóbal Colón al Mediterráneo Oriental junto con el portaviones francés Charles de Gaulle. Aunque desde el Ministerio de Defensa aseguraron que era una "muestra del compromiso con la defensa de la Unión Europea y su frontera oriental", la decisión fue criticada por el Partido Popular o por partidos políticos de izquierdas como Podemos. Mientras los primeros acusaron al Gobierno de poner en "riesgo la vida de nuestros militares", los segundos denunciaron la participación de España en una "guerra ilegal".
Desde el Gobierno de España aducieron que no era incompatible posicionarse contra la guerra y al mismo tiempo acudir a defender a un aliado de la Unión Europea. "Una cosa es una misión de ataque y otra de defensa", aseguró a El País la ministra Margarita Robles. En la misma línea se posicionó el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien dijo en Radio Nacional que "una cosa es ser solidarios con nuestros socios de la UE y con todo lo que sea garantizar la seguridad de nuestro espacio y otra la agresión".
Esta decisión, no obstante, pone sobre la mesa una serie de contradicciones que también pueden darse con el posicionamiento español en la guerra de Ucrania. Si bien Pedro Sánchez defiende que la posición española es la misma en Irán que con la invasión rusa en Ucrania, recientemente el presidente del Gobierno ha vuelto a anunciar la colaboración armamentística con la Presidencia de Volodimir Zelenski.
5. La resistencia dentro de España
Si en el resto de Europa, incluso fuera del espacio europeo, la posición de España se consolidó como referencia, dentro del país no sucedió lo mismo, sobre todo por parte del Partido Popular. Los de Alberto Núñez Feijóo calificaron de "bochorno" la decisión de no permitir el uso de las bases de Rota y Morón y de posicionarse frente a países aliados. La portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, llegó a decir en redes sociales que si esto fuera la II Guerra Mundial, el Gobierno de Sánchez se habría posicionado en contra de los nazis pero también del desembarco de Normandía.
Además del PP, el Gobierno también se ha topado con las críticas de una parte de la izquierda política, sobre todo de Podemos. Los morados consideran que el "No a la guerra" de Pedro Sánchez es más palabrería que otra cosa. La secretaria general de Podemos, Ione Belarra, ha pedido al presidente del Gobierno que, si quiere hacer real el lema, debe salir de la OTAN y echar al Ejército estadounidense de Rota y Morón. "Mientras sigamos siendo parte de la OTAN, aunque digamos No a la guerra, estamos haciendo la guerra, nos guste o no. Porque somos cómplices, somos aliados de quienes han iniciado esta guerra ilegal contra Irán", aseguró Belarra hace unos días.
BONUS: la pasión turca
Más allá de Irán, si de verdad la postura de Pedro Sánchez ha encontrado aplausos y jolgorio ha sido en Turquía, donde se ha desatado una ola de apoyo al presidente del Gobierno español. Las redes sociales turcas se han convertido casi en una elegía a Sánchez, hasta el punto de que un periodista turco dijo que demostraría su apoyo a España y a su "ejemplar líder" haciendo "más espacio para Zara y Bershka" en sus armarios, o "aumentando el uso de BBVA". Los usuarios turcos no solo han llenado sus muros con imágenes de IA con un Sánchez que casi parece el Cid Campeador sino que hasta las calles de Turquía han aparecido con banderas de España por doquier.