Sorpresa por las palabras de Abascal tras escuchar al papa en el Congreso: "Yo quiero la política migratoria del Vaticano"
El presidente de Vox no ve "ninguna contradicción" entre las palabras del pontífice y la posición de su partido ante temas como la inmigración.

El líder de Vox, Santiago Abascal, se ha sumado este lunes a los elogios al discurso del papa en el Congreso y ha asegurado que no ve "ninguna contradicción" entre sus palabras y la posición de su partido ante temas como la inmigración, convencido de que el propio León XIV "distingue perfectamente entre el discurso y la política práctica".
En declaraciones a los periodistas en el patio del Congreso, Abascal ha destacado los elogios del pontífice al España, a su historia, su tradición y su identidad y ha calificado de "histórico" tanto su intervención ante la Cortes como la propia visita del papa al país.
Un momento histórico que, a su juicio, se ve "empañado" por la realidad política de España, con un Parlamento que sostiene "a una mafia corrupta".
Preguntado por las referencias del papa a los migrantes, para quienes ha pedido una respuesta solidaria que los acoja e integre, Abascal ha considerado que son "las palabras que se esperan de un líder religioso en el terreno discursivo".
A su juicio, la necesidad de acogida al débil y al inmigrante es "perfectamente compatible" con las leyes de los Estados y ha indicado que, de hecho, a él le gustaría la misma política migratoria que tiene el estado vaticano: "Si uno entra ilegalmente o con violencia, pues tiene multa, tiene cárcel y tiene la prohibición de entrada".
"Por lo tanto, ninguna contradicción", ha zanjado Abascal, quien ha asegurado que a él también le gustaría que los políticos evitaran la polarización para llegar a acuerdos contra "las mafias y los delincuentes".
"No creo que nadie que apele del riesgo de la polarización nos esté pidiendo silencio frente a los crímenes, frente a las corrupciones. Y desde luego no lo ha hecho León XIV", ha recalcado.
Fuentes del partido han subrayado que no se sienten aludidos por las palabras del papa sobre la inmigración ni tampoco por las que pronunció el domingo en la misa celebrada en Cibeles, cuando afirmó "nadie puede arrodillarse ante Dios y despreciar al hermano".
Como cabía esperarse, el papa ha defendido ante el Parlamento la acogida de migrantes en un momento en el que la cuestión migratoria forma parte del debate político y después de que PP y Vox hayan pactado en diferentes regiones españolas la polémica "prioridad nacional".
"El trágico drama migratorio interpela la conciencia de las nacionales y del orden internacional. Muchos se ven obligados a partir de sus comunidades y dejar atrás seres queridos y vinculantes. Allí donde una persona es discriminada se vulnera gravemente el principio universal de la igual dignidad de todos los seres humanos. La situación de los migrantes y refugiados exige una respuesta que mire a las personas y vaya más allá de la mera gestión de flujos. Es una exigencia de justicia social dar una acogida respetuosa y posibilidades de integración", ha dicho. Y ha añadido, además, que es necesario "fortalecer la prevención, el rescate y la asistencia de las víctimas". "Ninguna nación puede afrontar por sí sola un desafío de esta magnitud. Por eso es indispensable una respuesta común y solidaria. Cuando la respuesta institucional es justa, las fronteras se convierten en espacios de protección responsable de la dignidad humana".
