Vox, en su encrucijada: tendrá que decidir si entra en los gobiernos de Extremadura y Aragón antes de las andaluzas
El reloj para la convocatoria de elecciones en ambas regiones finaliza a primeros de mayo, dos semanas antes de la convocatoria de comicios por parte de Moreno Bonilla.
Santiago Abascal deshoja la margarita. El presidente de Vox tiene que decidir en los próximos días si apoya la conformación de gobiernos autonómicos en Extremadura y Aragón y si accede a entrar en unos eventuales ejecutivos de coalición con el PP. Y todo, además, antes de que se celebren las elecciones en Andalucía el próximo 17 de mayo.
En las últimas semanas, Vox ha puesto al PP en enormes dificultades para poder formar esos gobiernos regionales. El pretexto es la supuesta falta de entendimiento y diferencia de programas con respecto al PP, agravado en Extremadura por las malas relaciones que María Guardiola ha mantenido siempre con los 'verdes'. Sin embargo, la cadena de elecciones (hubo comicios extremeños en diciembre, en Aragón en febrero y hace escasos días en Castilla y León) ha sido aprovechado por Vox para evitar acuerdos con el PP al calor de unas encuestas al alza. Cabe recordar que en Extremadura y Aragón prácticamente duplicó escaños, mientras que en Castilla y León redujo su crecimiento a un procurador más que en la anterior legislatura.
Este juego del despiste de Vox ha puesto al PP de los nervios. Los populares han pedido de forma directa a sus teóricos socios que decidan pronto si quieren entrar en los gobiernos o si prefieren, por el contrario, el bloqueo político. "Sólo han puesto excusas y ya está bien", dijo la semana pasada Alberto Núñez Feijóo.
Ese mismo día, casi a modo de respuesta, Abascal aseguró que están dispuestos a cogobernar con el PP "si hay acuerdo programático". "Feijóo se ha hartado de decir que Vox no quiere entrar en los gobiernos, no quiere asumir el desgaste, que no tiene valor y que sale corriendo. Pues tengo que decirle que sí, que Vox tiene que gobernar en las tres regiones", indicaba el líder de Vox.
Sin embargo, los días pasan y el calendario se estrecha. El plazo para elegir presidente en Aragón es hasta el 3 de mayo y en Extremadura, sólo un día después. Esto es porque el estatuto de Aragón establece que las Cortes se disuelven a los dos meses de su constitución (fue el 3 de marzo), mientras que el de Extremadura lo fija a los dos meses de la primera votación de investidura (fue el 4 de marzo).
De esta manera, Vox tendrá que decidir antes de las elecciones andaluzas si apoya los gobiernos del PP y entra en coalición en ambas regiones. Si la apuesta es afirmativa, perderá la baza electoral de la diferenciación con el PP justo cuando las encuestas le señalan un leve retroceso por su posición a favor de Trump en la guerra con Irán. Eso sí, los últimos sondeos andaluces le auguraban un crecimiento importante en Andalucía y la posibilidad de ser también llave de gobierno en el próximo Ejecutivo de Moreno Bonilla.
El PP, por su parte, ha puesto facilidades para el entendimiento con Vox y ha dejado claro que la presencia de 'hombres' de Abascal en los gobiernos no será un obstáculo para alcanzar acuerdos. Según ha podido saber El HuffPost, Feijóo ha mandado mensajes al chat del comité de dirección pidiendo que nadie entre en las "provocaciones "de Vox y ha prohibido expresamente hacer política con los problemas internos que sufre el partido de Abascal, con miembros en rebeldía como Antelo y Ortega Smith u otros como el exvicepresidente de Castilla y León, Juan García-Gallardo, denunciando que la mujer de Abascal cobra un sueldo a partir de una de las empresas satélite de la formación.