Los audios del acoso de un comisario a su subordinada: "Como un trozo de carne, te reviento"
'El País' saca a a luz las grabaciones del caso de Emilio de la Calle, quien fue suspendido hace un año por abusos de autoridad a una subalterna, ambos destinados en la India: "Me quedan ocho meses para putearte y eso se me da muy bien".
Tras trascender el caso del ya ex Director Adjunto Operativo (DAO) de la Policía Nacional denunciado por acoso sexual a una agente, José Ángel González Jiménez, esta mañana han salido a la luz unos audios que apuntan a que esta no es una problemática aislada en el seno del CNP. El diario El País ha sacado a la luz una serie de audios de un caso ya conocido, el del exjefe policial Emilio de la Calle, pero estremecedores por su contenido.
De la Calle fue suspendido hace menos de un año por el Ministerio de Interior, ante la investigación abierta por presuntos delitos de acoso laboral y sexual a una subordinada, durante su etapa en la consejería de Interior en la embajada española en Nueva Delhi (India). Esa salida se produjo en abril del pasado año, pero llevaba con ese destino desde 2021. Ella llegó a la capital india en marzo de 2024.
La denuncia de la subalterna tuvo lugar un año más tarde, en marzo de 2025, y tras tener conocimiento en la cartera del ministro Fernando Grande-Marlaska, se le suspendió de empleo y de sueldo. Este viernes, se conocen algunas de los insultos, amenazas y coerciones con las que sometía a la supuesta víctima.
20 horas de grabaciones que acorralan al comisario: "¿Qué hago, te pego? A ver si con el ojo morado"
En este sentido, las grabaciones desveladas por El País contienen duras amenazas, tanto de carácter psicológico como físicas. También con el cariz de querer controlar todos los aspectos de su vida. Tanto podían ser afirmaciones totalmente agresivas, como "te dejo como un trozo de carne, te reviento, ten cuidado", "me quedan ocho meses para putearte y eso se me da muy bien" o advertencias sobre que "yo soy muy retorcido. Mucho". O insultos y ataques sin sentido: "No vuelvas a tocarme los cojones", "odio a la gente como tú" o "sigues en tus trece de hacer lo que te sale de tu coño moreno".
Lo que Emilio de la Calle desconocía era que la denunciante estaba grabando esas amenazas con el fin de cubrirse ante una eventual denuncia que se acabó materializando. Comenzó a grabar dichas agresiones verbales desde el mes de octubre y así fue cómo quedaron registrados comentarios como "te voy a apretar, que te va a salir sangre", así como órdenes como las siguientes: "Eres mi personal operativo de la Policía. Antes de pensar en ti, tienes que pensar en mí". También "que te vayas al baño con el teléfono, que cagues con el teléfono, ¿lo has entendido ahora?".
Insultos crueles y 'luz de gas', solos en la oficina
La clave de este presunto caso de acoso es que, según la versión de la denunciante, se encontraba sola con el comisario suspendido en las dependencias de la consejería de Interior. No había nadie más y en la anterior etapa, el mando policial había estado con otro subalterno al que comparaba continuamente con la supuesta víctima. También se desprenden episodios de 'luz de gas' de dichas grabaciones: "A ver, alma cándida, ¿por qué te exijo más? Porque te considero más capacitada. Pero tienes un problema: al creerte más capacitada no das todo lo que tienes que dar".
Pero también simples insultos hirientes: "Vaga", "mentirosa", "lerda", "gilipollas", "retrasada mental" o "inmadura". Son improperios que podían surgir en cualquier momento y alargarse con gritos durante más de media hora. Mas no solo eso, según el relato de ella, incluso llegó a amenazarle con hablar con otra superiora -la jefa de la división de Cooperación Internacional,- para perjudicar su carrera profesional: "Y si no te queda claro, lo mejor que puedes hacer es pedir la baja, si no eres capaz de cambiar de actitud, pide la baja. Te va a marcar el expediente y no vas a aprobar en la vida para inspectora".
Por otro lado, también cabe reseñar que los detonantes de esas broncas eran cuestiones como no haber redactado el saludo de un correo electrónico de forma correcta, confundirse con algún signo de puntuación en una nota informativa, llegar dos minutos tarde e incluso el mero hecho de no haberse ofrecido a pagar ella la comida a algún compañero; recoge el citado medio.