Elvia, profesora jubilada de 104 años: "Sentía que más que maestra era la mamá de esos chicos"
Se historia es un "homenaje a la vocación, al amor por enseñar".
De las profesiones más bonitas y vocacionales que existen. Elvira Rosa Colombani acaba de celebrar su 104 cumpleaños rodeada del afecto de sus más cercanos familiares. Fue maestra en una escuela de Paraná, al norte de Argentina, y, según ella misma ha contado al diario Elonce, enseñar ha sido la "mayor felicidad de mi vida".
Tal y como reza la publicación, Colombani habla de sus alumnos "como si todavía los tuviese en frente". Durante años dio clases en tercer grado, a niños de ocho años. "Era feliz en esa aula llena de muchachos. A veces sentía que más que maestra era la mamá de esos chicos", recuerda, con ternura.
"Ellos me abrazaban y yo los abrazaba. Subíamos las escaleras juntos, de dos en dos o de tres en tres, agarrados de las manos, porque el aula estaba en el piso alto”, evoca. "Convencía a los chicos siempre por las buenas. Eran todos eran muy buenos", relata. Asismismo, habla de sus compañeras de profesión como "las mejores".
Un forma de vida
En su conversación con el medio de comunicación, explica que la docencia fue "una forma de vivir". “Enseñar me hizo lo más feliz de la vida”, asegura, diciendo que cada jornada en la escuela fue "una fiesta silenciosa de aprendizaje y cariño".
“Hay que tratar de vivir lo más tranquila posible y compartir con todos los que se pueda. Yo me siento feliz con todos. No tengo enemigos. Me gusta compartir”, expresa la protagonista. A los 104 años, el diario que pudo asistir a su casa a entrevistarla, asegura que conserva una lucidez "envidiable" y una energía "sorprendente".
Su 104 cumpleaños, lo celebró rodeado de sus familiares. "Hoy me acompañan mi sobrino, amigas y familiares. Me gusta estar tranquila", explica la anciana.
Su segunda mayor pasión: las plantas
En el patio de su casa alberga su segunda mayor pasión: las plantas. Trabajar con ellas es parte de su rutina. "Es chiquitito, pero tiene muchas plantas. Todas en macetas, porque no tengo tierra", explica. "Me encanta. Hago hijitos de otras plantas. Cortamos el gajito y lo plantamos. Me ayudan también", relató.
Ademas, en su día a día cocina, organiza y ayuda a los que trabajan por cuidarla. "Yo les dejo todo listo y ellas vienen y cocinan", explica.