Lleva 12 años en España y tiene la nacionalidad, pero le siguen hablando en inglés: "Les contesto en español y no se dan cuenta hasta que les digo: oye, hablo español"
La creadora de contenido relata las frustraciones cotidianas a las que se enfrenta en Barcelona, desde la odisea para pagar la cuenta hasta el 'tetris' de las aceras.
Barcelona es una de las ciudades con mayor porcentaje de población extranjera de toda España. De hecho, según los últimos datos del Ayuntamiento de la Ciudad Condal, hay 612.529 personas empadronadas en la capital catalana que han nacido fuera de nuestras fronteras.
La influencer de origen kazajo, conocida en redes como Spain Sprinkles, forma parte de esta estadística.A través de uno de sus últimos vídeos en YouTube, la creadora de contenido ha repasado con mucho humor (y un puntito de hartazgo) esas situaciones cotidianas que más le sacan de quicio de vivir en España.
La odisea para conseguir la cuenta
Uno de los aspectos que más desesperan a la youtuber es la eternidad que a veces hay que esperar para poder pagar en algunos bares y restaurantes. "Parece que a la gente le encanta servir, saludarte, preparar platos, pero cobrar esto es otra historia", afirma.
"Empiezas con la firmita en el aire desde lejos, parece que te han visto o quizás no, nunca se sabe. De repente eres la pesada del restaurante por simplemente querer pagar e irte", complementa.
A Spain Sprinkles realmente le sorprende esta situación. "Pagar en teoría, debería ser la prioridad número uno, por eso existen los negocios, pero en muchos restaurantes de España noto que esto viene sin urgencia. Tardan más en traerte el ticket que en prepararte el segundo plato", sentencia.
El eterno estigma de tener "pinta de guiri"
La creadora de contenido es plenamente consciente de que sus rasgos físicos se alejan de los de la población local, y entiende perfectamente que, de primeras, la gente se dirija a ella en inglés por pura inercia.
"Entiendo que tengo pinta de guiri, eso nadie me lo va a quitar, aunque tengo una opinión fuerte. Yo creo que el título de guiri lo pierdes al adquirir la nacionalidad española", reivindica la mujer, quien posee la doble nacionalidad.
Lo que realmente la frustra es cuando los locales insisten en seguir hablándole en inglés incluso después de haberles demostrado que domina perfectamente nuestro idioma. "Les contesto en español y no se dan cuenta hasta que les digo: oye, hablo español", agrega con resignación.
El tetris de las aceras
Para rematar su lista de choques culturales, la kazaja hace mención a una costumbre muy nuestra que pone a prueba su paciencia en las calles de Barcelona: los grupos de personas que pasean en línea y acaparan toda la acera, bloqueando el paso al resto de peatones.
"No creo que la gente lo haga con maldad, es más bien la falta de conciencia espacial", concluye, describiendo a la perfección ese 'tetris' urbano que todos hemos sufrido alguna vez al ir con prisa por la calle.