Muchos españoles los tienen en sus cocinas: hoy en día, pueden venderse por una fortuna
Desde cientos hasta miles de euros, dependiendo del material de fabricación.
A veces, los objetos con más valor son precisamente los que llevan años acumulando polvo en un armario. Lo que para muchos no es más que un recuerdo de las comidas familiares o un regalo de boda de otra época, hoy puede haberse convertido en una pieza muy cotizada. Si en casa de tus padres o abuelos aún se conserva una antigua cubertería, quizá haya llegado el momento de echarle un segundo vistazo.
Las cuberterías de plata fueron durante muchos años un símbolo de celebración y tradición en los hogares españoles. Se reservaban para las grandes ocasiones y era habitual que pasaran de una generación a otra como parte del patrimonio familiar. Ahora, el interés por las piezas vintage y la revalorización de la plata han hecho que muchas de ellas vuelvan a despertar el interés de coleccionistas y compradores, alcanzando precios que pocos imaginan.
La tendencia por recuperar la vajilla clásica y los acabados metálicos ha impulsado la demanda de cuberterías antiguas, bandejas, teteras, palas para tartas o juegos de servir. Tal y como recoge Lintern@ute, en plataformas online puedes encontrar un juego de cuatro cubiertos individuales por 250 euros y un juego completo (para 12 personas) por 4.400 euros, un precio que depende del fabricante, la antigüedad, el estado de conservación y, sobre todo, del material con el que fueron fabricadas.
Si es plata de ley, es un tesoro
No obstante, antes de pensar que cualquier cubierto antiguo tiene un gran valor conviene comprobar si realmente está fabricado en plata de ley. Los expertos recomiendan fijarse en los sellos grabados en el mango, donde suelen aparecer marcas que certifican la pureza del metal, como el conocido distintivo "925". También es habitual encontrar piezas simplemente plateadas, cuyo valor suele ser inferior al de la plata maciza.
Hay otros detalles que ayudan a distinguirlas. La plata es un metal más pesado que el aluminio, tiende a oscurecerse con el tiempo debido a la oxidación y recupera fácilmente su brillo tras una limpieza adecuada. En cambio, los cubiertos de otros metales suelen mantener un aspecto más mate y no presentan el mismo comportamiento con el paso de los años. En definitiva, si encuentras una cubertería antigua en casa de tus padres o abuelos, lo más recomendable es no deshacerte de ella sin antes consultar su procedencia o pedir una tasación.
En algunos casos, piezas que parecen corrientes esconden un valor inesperado. De hecho, recientemente se hizo viral el caso de una cubertería que su propietario consideraba inservible y que terminó siendo identificada como plata de primera ley, alcanzando un valor cercano a los 500 euros solo por el peso del metal. Por eso, antes de deshacerse de ella, merece la pena comprobar si realmente esconde un pequeño tesoro.