Un estudio revela que las setas alucinógenas podrían ser un tratamiento eficaz contra la adicción a la cocaína
Una investigación publicada en una prestigiosa revista médica apunta a que una sola dosis de psilocibina, combinada con terapia psicológica, ayudó a los participantes a mantenerse alejados de la droga con más frecuencia que un placebo.
Durante años, las llamadas setas alucinógenas han estado asociadas al consumo recreativo, la contracultura o las experiencias psicodélicas. Sin embargo, cada vez más investigaciones científicas están explorando otro posible papel mucho más inesperado: el de herramienta terapéutica.
La última llega desde Estados Unidos y apunta a una posibilidad especialmente llamativa. Un estudio clínico ha concluido que la psilocibina, el compuesto psicodélico presente en determinadas especies de hongos, podría ayudar a combatir la adicción a la cocaína.
Una sola dosis y terapia psicológica
La investigación, publicada recientemente en la revista científica JAMA Network Open, analizó a 36 personas con trastorno por consumo de cocaína.
De ellas, 19 recibieron una única dosis de psilocibina, mientras que otras 17 recibieron un placebo. Todos los participantes trabajaron además con terapeutas especializados para procesar sus experiencias durante el estudio.
Los resultados mostraron que quienes recibieron psilocibina tuvieron más probabilidades de mantenerse alejados de la cocaína que aquellos que recibieron el placebo.
Una necesidad urgente
Los investigadores subrayan que la búsqueda de nuevos tratamientos es especialmente importante porque actualmente no existen medicamentos aprobados específicamente para tratar la adicción a la cocaína o a otros estimulantes como la metanfetamina.
La situación preocupa además a escala internacional.
Según recoge el artículo, las muertes relacionadas con estimulantes continúan aumentando y la producción mundial de cocaína ha alcanzado máximos históricos en los últimos años.
¿Por qué podría funcionar?
Los expertos creen que la clave podría estar en la capacidad de la psilocibina para aumentar la llamada "plasticidad psicológica", es decir, la capacidad de modificar patrones de pensamiento y comportamiento muy arraigados.
Las adicciones suelen caracterizarse precisamente por conductas repetitivas difíciles de romper.
Según los investigadores, la experiencia psicodélica, siempre dentro de un entorno controlado y con acompañamiento terapéutico, podría ayudar a generar cambios profundos en la forma en que una persona se relaciona con su consumo.
La psicóloga clínica Gabrielle Agin-Liebes, de la Facultad de Medicina de Yale, explica que la psilocibina no funciona como otros tratamientos tradicionales para las adicciones.
Mientras algunos medicamentos actúan sobre los mismos receptores cerebrales que las sustancias problemáticas, la psilocibina genera un estado alterado de conciencia que puede facilitar cambios de perspectiva y procesos de autocompasión que ayuden a modificar conductas.
Prudencia pese al optimismo
Los propios autores insisten en que todavía es pronto para hablar de una solución definitiva.
De hecho, junto al estudio se publicó un comentario crítico señalando que los resultados podrían no ser extrapolables a toda la población porque quedaron fuera personas con depresión o ansiedad asociadas.
Aun así, los investigadores consideran que los datos son suficientemente prometedores como para impulsar ensayos clínicos más amplios en los próximos años.
Por ahora, la conclusión es clara: las setas alucinógenas siguen lejos de convertirse en un tratamiento aprobado, pero la ciencia empieza a ver en ellas algo más que una sustancia psicodélica. Y, en un ámbito donde las opciones terapéuticas siguen siendo muy limitadas, eso ya supone una noticia relevante.