INTERNACIONAL
14/01/2013 17:39 CET | Actualizado 16/03/2013 10:12 CET

Conflicto en Malí: Las claves de una operación en la que Francia está de momento sola (FOTOS)

EFE

Francia sigue bombardeando el centro y norte de Malí. Tres días después de que comenzase la ofensiva, los aviones enviados por París y las tropas africanas sobre el terreno continúan combatiendo a los tres grupos de radicales que hace nueve meses se hicieron con el norte del país.

Este lunes, los rebeldes trataron de resistir a los bombardeos y aseguran seguir ganando posiciones y acercándose a Bamaki, la capital del país.

ACTUALIZACIÓN: Los otros 14 miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas han decidido apoyar la intervención militar de Francia en Malí

¿POR QUÉ HA INTERVENIDO FRANCIA EN MALÍ?

Para evitar que el país cayese en manos de tres grupos terroristas que ya controlan el despoblado norte del país. Se trata del grupo de radicales tuaregs de Ansar Dine, de Al Qaeda en el Magreb Islámico y el Movimiento por la Uniidad de la Yihad en África del Oeste (Muyao). Este último grupo fue el responsable del secuestro de dos cooperantes españoles en el campo de refugiados de Tinduf (Argelia), que fueron liberados el año pasado tras nueve meses.

Francia había recibido una solicitud de ayuda por parte del Gobierno de Malí, con sede en Bamako, al sur del país. Según el Ejecutivo que lidera Dioncounda Traoré, los rebeldes habían avanzado más hacia el sur, tomando la ciudad de Konna, poniendo en riesgo el control de la capital sobre el resto del territorio.

Francia, que ocupó el país hasta 1960, cree que la toma de Malí por parte de esos tres grupos terroristas desestabilizaría la región y el presidente François Hollande ha decidido anticiparse a los esfuerzos internacionales por formar al ejército de Bamako para hacer frente a la ofensiva así como el envío de tropas africanas, algo que no hubiese llegado a tiempo.

¿QUIENES SON EN REALIDAD LOS ATACANTES?

Según Beatriz Mesa, de la revista Foreign Policy:

"Los grupos extremistas que dominan la región -desde que estalló hace nueves meses la revolución armada tuareg a favor de la creación del Estado de Azawad (término acuñado para el norte del país)- se convierten en talibanes durante el día y en contrabandistas durante la noche. El último fin: establecer un califato. Una reminiscencia histórica que los radicales siguen alimentando entre sus fieles para concienciarles sobre la necesidad de alcanzar lo que, según su discurso, Occidente expolió"
.

¿ESTÁ FRANCIA SOLA?

Al menos, no muy acompañada. Varios países europeos y EEUU han asegurado que apoyan la intervención de Hollande, pero ninguno se ha sumado a la ofensiva militar, exceptuando a un par de vecinos de Malí. La Unión Europea tiene previsto acelerar el entrenamiento de las tropas leales a Bamako y la OTAN asegura no haber recibido ninguna petición de intervención. La Unión Africana tenía previsto desplegar miles de soldados para ayudar al Gobierno de Traoré, pero por motivos logísticos tardarán meses en llegar.

Los ministros de Exteriores de la UE celebrarán una reunión extraordinaria esta semana para discutir sobre la situación. En un primer momento, se informó de que Alemania había enviado tropas al país, algo desmentido tajantemente por Berlín. El Ejecutivo de Angela Merkel, muy reticente a las intervenciones militares, también se quedó al margen de la desarrollada en Libia, bajo paraguas de la OTAN y liderada por Francia, Reino Unido y España.

¿QUÉ HACE ESPAÑA?

De momento, esperar. El Ministerio de Exteriores asegura estar trabajando en el marco de la UE y reserva cualquier acción a esa reunión. El Gobierno apoya oficialmente al Ejecutivo francés, ha pedido a los ciudadanos en Malí que abandonen el país y ha prometido apoyo logístico a la operación.

¿QUÉ SIGNIFICA LA INTERVENCIÓN PARA HOLLANDE?

Para empezar, un riesgo. El presidente no pasa por su mejor momento en cuanto a popularidad y la intervención podría ser un fiasco si no implica a más países o no logra devolver a Bamako el control del norte. El presidente, crítico con otras intervenciones militares, pretende dejar claro que no cederá ante los terroristas y que está comprometido con la seguridad de África y que no le tiembla el pulso en política exterior. De momento, cuenta con el apoyo del centro-derecha.