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Ya es oficial: Renfe abandona el proyecto del AVE a París tras casi 10 años de trabas mientras los trenes franceses operan con total libertad en España

Ya es oficial: Renfe abandona el proyecto del AVE a París tras casi 10 años de trabas mientras los trenes franceses operan con total libertad en España

Renfe sigue sin poder operar en igualdad de condiciones en el mercado francés.

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España es una de las potencias mundiales en red de alta velocidad, pero ha surgido un obstáculo: conectar con París.SOPA Images

Para los que tienen miedo al avión y esperaban un viaje rápido en tren a París, malas noticias. Renfe ha decidido frenar su proyecto más ambicioso en Francia: la llegada del AVE a París. La operadora pública ha resuelto el acuerdo marco que mantenía con SNCF Réseau para entrar en la capital francesa, después de años de dificultades técnicas y regulatorias para homologar sus trenes en la red gala, según ha adelantado en exclusiva elDiario y del que se han hecho eco otros medios

La decisión no supone una retirada total en Francia, pero sí un golpe evidente a una expansión en la que llevaba trabajando cerca de una década. 

El movimiento tiene una lectura política y empresarial. Mientras la francesa Ouigo, filial de SNFC, compite con normalidad en los grandes corredores españoles desde 2021, Renfe sigue sin poder operar en igualdad de condiciones en el mercado francés. Esa falta de reciprocidad ha sido denunciada varias veces por la propia compañía y por el ministro de Transportes, Óscar Puente

Renfe no renuncia a Francia, pero sí pisa el freno con París

Sin embargo, Renfe no abandona Francia por completo. Mantiene sus conexiones internacionales con Lyon y Marsella desde Barcelona, que opera desde 2023 y con las que ya ha transportado a más de 640.000 viajeros. Lo que hace ahora es suspender, al menos por el momento, la extensión del servicio hasta París, porque no puede fijar un calendario fiable para culminar el proceso técnico necesario.

La empresa sostiene que mantiene la voluntad de retomar ese proyecto "cuando las condiciones técnicas y operativas lo permitan", pero el mensaje real es otro: hoy no ve un horizonte claro para entrar en París.

El gran atasco: homologar los Talgo S106 en Francia

El problema central está en la homologación de los trenes. Renfe compró en 2017 una treintena de trenes de alta velocidad, diez de ellos preparados para circular tanto en España como en Francia.

Sin embargo, los trabajos para autorizar los Talgo S106 en territorio francés se han ido atascando por "diversas dificultades técnicas y operativas", hasta el punto de que la empresa admite que no puede prever con certeza cuándo terminará ese proceso. 

Ese retraso ha tenido una consecuencia práctica: los trenes S106 que estaban preparados para Francia han acabado incorporándose al servicio comercial en España, donde la demanda de material rodante sigue siendo alta. Es decir, el material pensado para París se ha quedado en casa.

Además, Renfe subraya que la llegada a París exigía ampliar el perímetro de su Certificado de Seguridad Único en Francia, un paso que no ha podido culminar porque ni siquiera puede dar una fecha cierta de inicio de operaciones. Sin esa fecha, el trámite ante la ventanilla única de la Agencia Ferroviaria de la Unión Europea queda bloqueado. 

Por qué Renfe habla de falta de reciprocidad

Aquí aparece el trasfondo más delicado. España abrió su mercado de alta velocidad a la competencia con rapidez. Primero llegó Ouigo en mayo de 2021 y después Iryo. En ese proceso, la CNMC supervisó la adjudicación de capacidad y también las condiciones económicas de acceso a talleres, estaciones e infraestructuras. Francia, en cambio, sigue manteniendo un sistema mucho más rígido, con normativa propia abundante y barreras operativas que, según Renfe, dificultan de forma real la entrada de nuevos operadores.

La compañía española también apunta a otro factor: la red francesa tiene un despliegue más limitado de elementos clave para la interoperabilidad, como el sistema europeo de gestión del tráfico ferroviario, el ERTMS. Eso obliga a adaptar equipos y sistemas de seguridad a la casuística francesa y complica todavía más la liberalización efectiva.

Lo que supone todo ello para el viajero

A corto plazo, nada cambia en las rutas que Renfe ya explota en Francia. Los servicios a Lyon y Marsella siguen. Lo que se cae es la expectativa de ver pronto un AVE español llegando a París. Y eso tiene una lectura incómoda para España: el operador público francés compite aquí con relativa normalidad, mientras el operador público español no logra abrirse paso en Francia en el corredor más simbólico.

No es un adiós definitivo, pero sí una retirada táctica. Renfe no cierra Francia, pero reconoce de hecho que París sigue bloqueado. Y después de casi diez años de intentos, eso ya no suena a retraso puntual, sino a un problema estructural.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Te paso lo de la bio: Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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