“Cuanto más insiste Putin en que Ucrania no existe, más evidente se hace lo contrario”

“Cuanto más insiste Putin en que Ucrania no existe, más evidente se hace lo contrario”

Entrevista a Victoria Belim, autora de 'Mi Ucrania': "Con la guerra, los ucranianos se cuestionan mucho más su identidad y el pasado soviético".

Victoria BelimVICTORIA BELIM

Cuando la entrevista está ya a punto de terminar, a Victoria Belim se le empañan los ojos. La escritora responde a la pregunta de si piensa volver próximamente a Ucrania, y entonces menciona a su abuela Valentina y los recuerdos se amontonan en sus lacrimales. Valentina es una figura central en la vida de Belim, y por ende también en su libro, Mi Ucrania, editado por Lumen. 

La historia familiar de Belim, ucraniana emigrada a Estados Unidos en los años 90 y ahora residente en Bruselas, es peculiar y, al mismo tiempo, representativa de su país. De padre ruso y madre ucraniana, Belim se crió entre dos lenguas y una rica cultura, pero con muchos silencios y tabúes en torno al pasado. Las detenciones, las desapariciones y la hambruna durante la época soviética dejaron una marca indeleble en sus ancestros; generaciones después, lo que Belim creía ya superado –en un país independiente desde 1991, y habiendo ella puesto tierra por medio– la golpeó con fuerza en 2014

Aquel año, con la anexión de Crimea a la fuerza por parte de Rusia, Ucrania acaparó brevemente el interés de los medios, y Victoria Belim retornó al país en busca de respuestas sobre su identidad y sobre la historia de familiares desaparecidos, lo cual para ella va siempre unido. Desde entonces, la escritora, traductora, perfumista y politóloga ha viajado cada año a Ucrania a pasar temporadas con su abuela, y el fruto está en Mi Ucrania. Ahora otra guerra le duele a Belim, pero esta vez la abuela Valentina no puede darle consuelo.

¿Qué significa, para Victoria Belim, la familia?

La familia es el principal tema universal de este libro, los vínculos familiares que superan cualquier conflicto, cualquier agitación. Para mí, la familia son esos vínculos y el apoyo que nos damos unos a otros. Especialmente en momentos difíciles, la familia es lo que nos da ese apoyo necesario, ese sustento moral tan importante. Lo viví en 2013 y lo veo ahora, en esta guerra. 

Incluso aunque también existan conflictos entre esos mismos familiares…

Sí, incluso aunque los haya. Para mí, estos conflictos acaban pasando, y tenemos que tomar cierta distancia para darnos cuenta de que este tipo de disputas van y vienen, pero los vínculos familiares permanecen. 

Mi familia en Ucrania está llevando la guerra bastante mejor que yo. Son extremadamente resilientes y fuertes

¿Cómo está ahora su familia? ¿Y cómo está usted? 

Tengo que reconocer que ellos lo están pasando bastante mejor que yo. Mi familia en Ucrania es extremadamente resiliente, extremadamente fuerte, y para mí es una fuente de inspiración. Ahora mismo están trabajando en su huerto, porque la vida sigue adelante, y eso es lo más importante, seguir viviendo. Hablar con ellos me resulta muy motivador. 

¿Y cuál es ‘su Ucrania’?

Es una buena pregunta. Para mí, mi Ucrania es una cosa muy específica, muy personal. Mi Ucrania es por supuesto mi familia y el pueblo donde nací, no existe mi Ucrania sin mi familia.

Aun así, escribió este libro en inglés. 

Lo hice en inglés porque quería escribir un libro para explicar mi perspectiva a los no ucranianos. El inglés es el principal idioma en el que escribo, fue muy natural. La idea era que necesitaba explicar las diferencias entre la cultura y la identidad rusa y ucraniana al público de fuera. Si hubiese escrito en ucraniano, habría sido un libro distinto. 

Las diferencias entre Rusia y Ucrania son históricas y de raíces muy profundas

¿Quizás desde fuera no somos tan conscientes de esas diferencias entre los dos pueblos?

Sí, eso creo. Las diferencias entre ambos países son históricas y de raíces muy profundas. En Rusia, la visión del líder es muy tradicional, alguien muy fuerte, de mano dura; sin embargo, en Ucrania, tuvimos a los cosacos, que eran guerreros y entre ellos elegían a su propio líder, había un proceso que era más o menos democrático y, una vez que habían elegido a ese líder, siempre podían oponerse a él, destituirlo, mientras que en la cultura rusa no existía algo así.

Como resultado de esto, la cultura política es distinta y la identidad política es distinta. En Ucrania hay una especie de sed de libertad y de libertades, que está profundamente arraigada y permea a todos los niveles de la cultura, es parte esencial de ella. 

  Victoria BelimVICTORIA BELIM

¿Qué sintió cuando Putin, en uno de sus discursos más mediáticos, negó la entidad y la independencia de Ucrania?

Al principio, directamente me enfadé. Pero cuando lo veo con más racionalidad me doy cuenta de que él no habla en términos históricos; su discurso histórico es falso, tendencioso, sesgado por sus aspiraciones imperialistas. Es imperialista decir que Ucrania no existe, que no existe el ucraniano o la cultura ucraniana. Pero cuanto más insiste en que Ucrania no existe, más evidente se hace la existencia de Ucrania.  

Putin no habla en términos históricos; su discurso está sesgado por sus aspiraciones imperialistas

El libro empieza con una fuerte discusión con su tío Vladímir, que defiende a Rusia e incluso niega los hechos ocurridos en Ucrania, lo cual los distanció. ¿A día de hoy mantienen el contacto? 

Sí, seguimos en contacto, hablamos cada dos o tres días. Es una persona mayor, es octogenario, tengo que entender que no voy a poder cambiar las opiniones de mi tío. Por otra parte, es un familiar, y alguien que en otras facetas de la vida sí me inspira. Por supuesto, no su visión política, pero sí es fuente de inspiración por su capacidad para superar muchas dificultades. Ha sido una verdadera inspiración.

¿Él mantiene actualmente esa visión sobre Rusia y Ucrania? 

No ha cambiado de opinión, escucha las noticias rusas, y eso también forma la opinión que tiene, claro. 

La propaganda es algo por lo que se ven afectados muchos rusos.

Por supuesto. La máquina de la propaganda rusa es muy fuerte y se gestiona con mucha inteligencia; ha logrado permear en gran parte de la sociedad. Por un lado, la propaganda rusa se basa en mentiras descaradas, pero también hay otra parte basada en una visión que tienen los rusos sobre Ucrania. Rusia es un imperio y Ucrania fue su colonia; muchos rusos todavía ven a Ucrania como una colonia del pasado, así la perciben.

¿Es mayoritaria esta visión? 

Creo que algo de esto sí ha calado en el pensamiento general de la población. Hay muchas personas que no apoyan la guerra, pero aun así sienten que Ucrania, de alguna manera, es parte de Rusia, cultural o históricamente.    

Hay muchas personas que no apoyan la guerra, pero aun así piensan que Ucrania es parte de Rusia

Su padre era ruso. De algún modo, ¿usted también se siente parte de esa comunidad? 

Mi padre era ruso, pero nació en Ucrania, así que de algún modo también era ucraniano, se crió como tal. Y yo no tengo ningún sentimiento de pertenencia a Rusia, pero al mismo tiempo tenemos familia allí, aunque sean parientes lejanos, y a veces me pregunto qué pensarán, o cómo les estará sentando todo esto. Pero no tengo contacto con ellos. 

Su familia es ‘sólo’ una familia ucraniana, pero al mismo tiempo comparte con muchas otras la mezcla de etnias, lenguas y culturas, el dolor heredado, el trauma por el hambre, el exilio y la migración…  

Por supuesto, sobre todo por la historia soviética. La forma en que evolucionaron las historias de las personas hace que sea muy común este panorama, y los mismos miedos que tenía mi familia –esto de no mencionar el pasado, no hablar de él– es una historia personal pero también puede ser muy representativa de las familias ucranianas. Ese miedo, esa incapacidad de hablar del pasado soviético de manera libre, persisten, y también la vergüenza. 

¿Esto ha cambiado con la guerra actual?

Algo ha cambiado, sí, la gente ahora se cuestiona mucho más su pasado. Hace unos años no era así, pero ahora mucha gente piensa que la forma en que evolucione esta guerra influirá en el futuro que puedan crear. Se preguntan si volverán a ser parte de Rusia, por así decir, porque si Rusia gana esta guerra Ucrania volverá a ser una colonia. Para muchos es una pregunta importante: dónde vamos.

El miedo a hablar del pasado soviético persiste, pero la guerra también ha cambiado esto

En ese sentido, Putin ha conseguido justo lo contrario de lo que buscaba, ha reforzado el orgullo de sentirse ucraniano.

Exactamente. Esa creación de la nación y del sentimiento ucraniano ha ido evolucionando. Creo que ya se dio en 2014, pero la guerra actual lo ha llevado a niveles inauditos. Muchos se están cuestionando su identidad, incluso algunos que se sentían más próximos a Rusia, sobre todo a medida que evoluciona la guerra y que Rusia bombardea los territorios que supuestamente ya se ha anexionado. Muchos se preguntan qué les depara el futuro, qué futuro quieren para sí mismos y si verdaderamente la era soviética fue tan maravillosa como se la pintaron. 

  Victoria BelimVICTORIA BELIM

En cuanto a la lengua, ¿la población se está apartando del ruso en favor del ucraniano?

Claramente ahora hay una tendencia a escribir y a hablar en ucraniano. Mucha gente está volviendo al ucraniano como manera de reforzar su identidad. Es evidente que el ruso sigue siendo una lengua importante en Ucrania, pero creo que todo lo que está pasando le está dando a los ucranianos una nueva fuerza y un incentivo para que las personas aprendan y hablen ucraniano. El idioma es importantísimo para la identidad nacional, y para muchas cosas. Creo que en España entendéis lo que esto significa, lo que supone hablar otro idioma en las diferentes regiones. 

En su caso, hablaba ruso con su familia. ¿Esto ha cambiado?

Sí. Con mis primos ahora hablo en ucraniano, y esto vino de ellos. En realidad yo ya hablaba en ucraniano de pequeña con mis abuelos, pero mis primos no tuvieron esa experiencia de pequeños. Empezaron a estudiar ucraniano precisamente al estallar la guerra, para buscar sus raíces ucranianas y su propia identidad. 

El idioma es importantísimo para la identidad nacional. Ahora hablo en ucraniano con mis primos

¿Por qué el mundo le dio la espalda al conflicto de Crimea? ¿Teme que volvamos a olvidarnos de Ucrania?

Lo temía hace unos meses. Parecía que Ucrania había desaparecido de las noticias. Sigue habiendo guerra, siguen muriendo personas. Ahora hemos vuelto a los titulares; se oye hablar de Ucrania mucho más, pero al mismo tiempo lo que vemos en las noticias procede de la perspectiva militar, sobre todo. No se oyen esas voces humanas de Ucrania.  

Después de casi ocho meses de invasión, ¿podemos decir que la guerra ha cambiado de rumbo?

Sí, sobre todo en estos últimos días ha cambiado. Ucrania ha podido recuperar algunos territorios a gran velocidad, mientras que Rusia se ve un poco estancada. Lo único que puede hacer para vengarse es bombardear las ciudades. 

¿Qué le cuenta ahora su familia? Aunque se hayan centrado en el trabajo en el huerto, imagino que siguen la actualidad.

Siguen la actualidad, claro. Pero por otra parte siguen adelante con sus vidas. Cuando les envío un mensaje preguntándoles cómo están, me dicen: no pasa nada, no te preocupes, todo bien, ¿y tú?, ¿cómo estás tú? 

¿Qué le dice entonces usted? 

Yo apenas me mantengo, vivo en vilo. Es mucho más difícil vivir este conflicto desde fuera. 

Mi bisabuelo creía en el comunismo y en la Unión Soviética, pero habría vivido esta guerra como una enorme tragedia

Su bisabuelo Serhí, un orgulloso comunista soviético, ¿qué habría dicho ahora, con esta guerra?

Pienso a menudo en esto, me lo pregunto mucho. Creo que para él habría sido una enorme tragedia. Él sí que creía en el comunismo como idea, creía en la Unión Soviética, y siempre se vio a sí mismo como ciudadano soviétivo. Por otra parte, también votó por la independencia de Ucrania en 1991. Para ellos habrían sido momentos difíciles, pero no creo que Serhí hubiese sido prorruso en este caso.

¿Ha pensado en volver a Ucrania?

Sí, de hecho pensaba volver este mes, en octubre, porque se cumple un año del fallecimiento de mi abuela. Esa era la idea que teníamos mi madre, mi tía y yo, reunirnos todas en Ucrania, pero con todo lo que ha pasado últimamente se ha hecho imposible.   

¿Qué Ucrania espera encontrar, cuando vuelva? 

Me gustaría encontrar mi Ucrania floreciendo, llena de luz y de flores, no me queda otra que mantener la esperanza. Mi bisabuela Asia decía que el corazón humano es un extraño instrumento, que nunca deja de esperar y se acostumbra al dolor. Por eso hay que buscar la belleza y crearla.

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Marina Velasco Serrano es traductora de formación y periodista de vocación. En 2014 empezó a trabajar en 'El HuffPost' como traductora de inglés y francés en Madrid, y actualmente combina esta faceta con la elaboración de artículos, entrevistas y reportajes de sociedad, salud, feminismo y cuestiones internacionales. En 2015 obtuvo una beca de traducción en el Parlamento Europeo y en 2019 recibió el II Premio de Periodismo Ciudades Iberoamericanas de Paz por su reportaje 'Cómo un Estado quiso acabar con una población esterilizando a sus mujeres', sobre las esterilizaciones forzadas en Perú. Puedes contactar con ella escribiendo a marina.velasco@huffpost.es