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24/10/2020 09:30 CEST | Actualizado 24/10/2020 09:30 CEST

Una ley de servicios digitales acorde con los nuevos tiempos

La UE aspira a marcar el camino a seguir por el resto del mundo en el ámbito de la economía digital, como ya hizo en el ámbito de la protección de datos.

inkoly via Getty Images

¿Se imaginan cómo sería hoy nuestra vida sin utilizar el ordenador para comprar el último producto tecnológico? ¿o se imaginan vivir sin redes sociales?

Es asombroso ver cómo en menos de diez años nuestra forma de consumir, relacionarnos o incluso, trabajar ha cambiado de una forma tan drástica. Todos estos tipos de plataformas y servicios digitales, que son una realidad en nuestros días, han hecho nuestras vidas más fáciles, aunque también hay que reconocer que conllevan algunos efectos negativos, que es lo que vamos a tratar de solventar desde Europa con la nueva Ley de Servicios Digitales. 

El tiempo es el valor más codiciado en la era de la inmediatez; la rapidez y comodidad que nos proporcionan estas plataformas y la sencillez de su manejo son unos de los motivos principales por los que las utilizamos. 

Desde el Parlamento Europeo llevamos meses trabajando para que este tipo de plataformas sean seguras para nosotros y nosotras, como usuarios y consumidores, y al mismo tiempo se eliminen las barreras que existen para que las pequeñas y medianas empresas puedan acceder a estas cuotas de mercado frente a las grandes plataformas que actúan como “guardianes”.

Hasta ahora, estos servicios digitales y plataformas se han venido regulando bajo la Directiva de Comercio Electrónico, aprobada hace 20 años. Es de sentido común pensar que ya no se adapta a la realidad de nuestros días. Volvamos atrás en el tiempo para verlo más claro: cuando se aprobó esta Directiva, plataformas como Google, Amazon o Booking estaban empezando a desarrollarse, e incluso Facebook, Shopify, Airbnb, Instagram o Aliexpress ni existían por aquel entonces. 

Es fundamental luchar contra el contenido ilegal en línea y considerar que lo que es ilegal offline, también sea ilegal online.

Necesitamos un nuevo marco normativo para todas ellas y esto es lo que hemos debatido y votado en el pleno del Parlamento Europeo esta semana. Hemos pedido a la Comisión Europea que modifique la actual Directiva de Comercio Electrónico, marcando una clara posición e impulsando la nueva Ley de Servicios Digitales. Este informe ha sido aprobado por el 83% de los miembros de la Eurocámara, lo que supone un gran consenso y un mensaje claro para la Comisión Europea: debemos tomar medidas de inmediato. 

Desde la Comisión de Mercado Interior y Protección del Consumidor, hemos elaborado un informe legislativo en el que hemos marcado ciertos principios que, a día de hoy, nos parecen de obligado cumplimiento. 

Es fundamental luchar contra el contenido ilegal en línea y considerar que lo que es ilegal offline, también sea ilegal online. No podemos permitir que los usuarios y consumidores de productos y servicios dispongan de distintas garantías en función de si la compra se ha realizado en una tienda o a través de Amazon. Establecemos más exigencias para estas grandes plataformas, que además tienen que conocer a las empresas que están vendiendo productos a través de ellas para dar seguridad a nuestros consumidores cuando realicen cualquier compra, y si un producto se retira del mercado porque se considera falso o inseguro, se debe notificar a todas las personas que lo hayan adquirido anteriormente. 

Las plataformas y los servicios de intermediación en línea deberán mejorar su capacidad para detectar y eliminar los bulos y para hacer frente a comerciantes deshonestos, por ejemplo, quienes venden equipos médicos falsos o productos peligrosos en línea, como ha sucedido durante la pandemia de la Covid.

La Unión Europea aspira a configurar la economía digital en la UE y marcar el camino a seguir por el resto del mundo, como ya hizo en el ámbito de la protección de datos.

Otra de las medidas de gran importancia es el ámbito de aplicación de esta nueva norma. Con el objetivo de preservar el buen funcionamiento del mercado único y evitar que se produzca una fragmentación del mismo, las empresas que estén establecidas en países fuera de la Unión Europea pero que deseen vender sus productos en nuestro mercado único a los consumidores y consumidoras europeos, deberán respetar estas normas, lo que conlleva también el respeto a nuestros valores y principios. 

En definitiva, la Unión Europea aspira a configurar la economía digital en la UE y marcar el camino a seguir por el resto del mundo, como ya hizo en el ámbito de la protección de datos. En este campo, el Parlamento Europeo ha hecho sus deberes, hemos marcado una posición ambiciosa con buenas opiniones y perspectiva por parte de todos los actores implicados. A partir de este momento, le toca a la Comisión presentarnos su propuesta, algo que previsiblemente hará el próximo 2 de diciembre. Esperamos que cumpla nuestras expectativas y podamos crear un entorno en la red justo y seguro para todos los europeos y europeas.

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