Confirmado por Kim Jong Un: las tropas norcoreanas enviadas a Ucrania se inmolaron con granadas antes que rendirse en el campo de batalla
Mientras las tropas rusas tendían a avanzar con más cautela para evitar drones y emboscadas, los soldados enviados por Pyongyang participaban en asaltos frontales mucho más agresivos, con enormes pérdidas humanas.

El líder norcoreano Kim Jong Un ha confirmado públicamente, sobre las tropas de Pyongyang desplegadas junto a Rusia en la guerra de Ucrania, que algunos soldados prefirieron suicidarse antes que caer prisioneros.
Durante un acto celebrado esta semana para homenajear a militares norcoreanos enviados al extranjero, Kim elogió a los combatientes que, según dijo, eligieron “el camino de la autodestrucción y la muerte” para evitar la captura.
Según explicó el dirigente norcoreano, varios soldados optaron por la “autodetonación” incluso estando gravemente heridos. El discurso, difundido por medios estatales, describió a los militares como hombres dispuestos a morir antes que rendirse, convertidos ahora en mártires oficiales del régimen.
Las palabras de Kim llegan después de meses de acusaciones por parte de Ucrania. El presidente ucraniano Volodymyr Zelenski ya había asegurado en diciembre de 2024 que algunos combatientes norcoreanos se hacían explotar con granadas cuando estaban a punto de ser capturados. “Todo se hace de tal manera que nos resulta imposible capturar a los coreanos”, denunció entonces.
Según estimaciones occidentales y surcoreanas, Corea del Norte habría enviado entre 10.000 y 14.000 soldados de élite para apoyar a Rusia en la región rusa de Kursk, escenario de intensos combates desde la ofensiva ucraniana lanzada a finales de 2024. Para cuando Moscú recuperó el control de la zona a comienzos de 2025, miles de esos militares ya habían muerto o resultado heridos.
Las autoridades ucranianas también señalaron algunas diferencias entre las tácticas rusas y norcoreanas. Mientras las tropas rusas tendían a avanzar con más cautela para evitar drones y emboscadas, los soldados enviados por Pyongyang participaban en asaltos frontales mucho más agresivos, con enormes pérdidas humanas.
El mensaje de Kim no solo sirve para alimentar la propaganda interna de Corea del Norte. También confirma hasta qué punto la ideología sigue marcando el funcionamiento del régimen. En Pyongyang, rendirse no es una opción honorable, morir por el Estado, sí.
Mientras tanto, la alianza entre Moscú y Pyongyang continúa estrechándose. Además del envío de tropas, Corea del Norte ha suministrado a Rusia proyectiles de artillería, sistemas militares y misiles balísticos de corto alcance. Todo ello mientras Occidente observa con preocupación cómo el ejército norcoreano gana experiencia real en combate.
