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Lo que cuentan los archivos de Epstein sin editar: niños, torturas, poderosos y Trump

Lo que cuentan los archivos de Epstein sin editar: niños, torturas, poderosos y Trump

Miembros del Congreso de EEUU acceden sin censura a una selección de archivos del Departamento de Justicia relacionados con el pederasta y desvelan luego lo que han visto sus ojos. Crecen las presiones para que haya transparencia plena.

Una camioneta publicitaria muestra una fotografía de Donald Trump con Jeffrey Epstein en Aberdeen (Escocia), el 28 de julio de 2025, coincidiendo con una visita del norteamericano.Hannah McKay / REUTERS

Para dolor de cabeza de Donald Trump, el caso Jeffrey Epstein está lejos de cerrarse. Hace casi dos semanas, el Departamento de Justicia de Estados Unidos liberó más de tres millones de documentos sobre el pederasta, con la esperanza de entretener a los legisladores, los investigadores y la prensa, pero aún dos problemas: que parte de esos papeles están censurados y que quedan sin ver la luz, como poco, otros tres millones más de pruebas. 

Ante lo insuficiente del material aportado, crecen las presiones al presidente de EEUU para que haya una transparencia total al respecto, que es justo lo que prometió que haría en su campaña electoral de 2024. Entonces, culpaba al Partido Demócrata de ocultar información. Ahora es él el que está en la Casa Blanca y tampoco lo aclara, agrandando las dudas sobre su relación con un hombre que, durante más de una década, fue uno de sus mejores amigos. 

Al menos, varios miembros del Congreso norteamericano han conseguido que se les de acceso a una selección de archivos no editados y, aunque no han podido fotografiarlos o difundirlos, sí que han comentado lo que han leído, a la salida de la vista. 

La revisión, realizada bajo estrictas restricciones en una oficina satélite del Departamento de Justicia en Washington, pone en evidencia con la renuencia de Justicia a cumplir plenamente con la Ley de Transparencia de los Archivos Epstein, que fue promulgada por el presidente Trump en noviembre. Hay algunas novedades, todas ellas inquietantes, reconocen.

Personas "prominentes", bien protegidas

Los representantes Thomas Massie, republicano de Kentucky, y Ro Khanna, demócrata de California, son quienes han liderado la iniciativa del Congreso para la divulgación de los archivos y se encontraban entre quienes han tenido acceso a los documentos sin censura. 

En una conferencia de prensa, ambos declararon a la prensa que su revisión, realizada con plazos muy limitados de tiempo, ya había revelado a varias personas "probablemente incriminadas" en las actividades delictivas de Epstein, pero cuyas identidades habían sido ocultadas por las censuras del departamento que comanda la polémica Pam Bondi

"Hay seis hombres. Estuvimos allí dos horas. Hay millones de archivos, ¿verdad? Y en un par de horas, encontramos a seis hombres cuyos nombres han sido censurados, implicados en la forma en que se presentan los archivos", dijo Massie a los informadores. 

Ninguno de los dos legisladores nombraron a los individuos en concreto, aunque dijeron que al menos uno es ciudadano estadounidense y otro, extranjero. "Uno ocupa un puesto bastante alto en un Gobierno extranjero", desveló Massie, antes de que Khanna añadiera que el otro es "un individuo bastante prominente".

"Uno ocupa un puesto bastante alto en un Gobierno extranjero"

Massie transmitió que preferiría permitir que el Departamento de Justicia "corrija sus errores" en lugar de revelar los nombres públicamente, en el pleno de la Cámara, pero más tarde, en las redes sociales, describió a uno de esos poderosos en la sombra como "un conocido director ejecutivo retirado", confirmado por Justicia como el exdirector ejecutivo de Victoria's Secret, Les Wexner. Afinó que otro implicado es un "sultán".

Un vídeo con torturas de tu amigo el sultán

En su publicación, haciendo referencia al "sultán", Massie publicó la imagen de un correo electrónico de 2009, aparentemente enviado por Epstein a una dirección censurada, que decía: "¿Dónde estás? ¿Estás bien? Me encantó el vídeo de la tortura".

La fiscal general adjunta Blanche confirmó que el individuo era efectivamente un sultán e hizo referencia al archivo EFTA00666117, un documento publicado por el Departamento de Justicia que lo identifica como Sultan Ahmed bin Sulayem, un empresario de los Emiratos Árabes Unidos (EAU), cuya asociación con Epstein se conoce desde hace mucho tiempo.

Sulayem es actualmente presidente y director ejecutivo de DP World, una importante empresa global de logística con sede en Emiratos. 

“Hasta esta noche, nadie sabía quién envió el video de tortura a Epstein. Acudí al Departamento de Justicia, descifré el correo electrónico y lo busqué a la inversa para descubrir que era un Sultan”, escribió Massie en X. “Nuestra ley exige que se cite la información de la VÍCTIMA, no la de los hombres que enviaron pornografía de tortura a Epstein”.

Aún no se conocen detalles exactos de las imágenes.

Víctimas de apenas nueve años

El representante Jamie Raskin, miembro de mayor rango del Comité Judicial de la Cámara de Representantes, también tuvo acceso a copias sin editar de los archivos el lunes. El demócrata de Maryland afirmó que solo pudo ver "quizás 30 o 40" y, al igual que Massie y Khanna, se quejó de las ediciones por "razones misteriosas, desconcertantes o inescrutables".

Pero en los que pudo ver, Raskin dijo que había visto nuevos detalles "escandalosos" sobre el alcance de la criminalidad de Epstein.

"Lean estos archivos y lean sobre niñas de 15, 14 y 10 años", declaró Raskin. "Hoy vi que mencionaban a una niña de nueve años. Es decir, esto es simplemente absurdo y escandaloso", añade. "No quiero entrar en ningún caso en particular ahora, pero espero que todo el país se concentre en la absoluta gravedad de la crisis en la que estamos", deseó.

"Esto es simplemente absurdo y escandaloso (...). Espero que todo el país se concentre en la absoluta gravedad de la crisis en la que estamos"

Contradicciones con el relato de Trump

Raskin dijo que también había visto un correo electrónico enviado por Epstein a su socia y expareja Ghislaine Maxwell (condenada a 20 años de cárcel por facilitarle niñas al financiero para sus abusos), que detallaba una conversación entre sus abogados y los de Trump en la época de la investigación de 2009 sobre Epstein en Florida.

Este correo electrónico, dijo Raskin, parecía contradecir la afirmación de larga data del presidente de que había cortado relaciones y prohibido a Epstein ingresar a su resort Mar-a-Lago a mediados de la década de 2000.

Los abogados de Epstein resumieron y citaron a Trump diciendo que Epstein no era miembro de su club en Mar-a-Lago, pero que era un huésped de Mara Lago y que nunca le habían pedido que se fuera, declaró Raskin a la prensa. Y eso fue censurado por alguna razón indeterminada e inescrutable.

Al parecer, Michael Reiter, un asesor de seguridad, también asegura que Trump le dijo durante una llamada telefónica hace casi 10 años que "gracias a Dios que han detenido" a Epstein.

La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, insistió ayer en que el presidente de Estados Unidos rompió su relación con el multimillonario pederasta, aunque no aclaró si el republicano conocía sus delitos. "A diferencia de muchas otras personas nombradas en los archivos de Jeffrey Epstein, el presidente Trump rompió su relación con él y fue honesto y transparente al respecto durante años", aseguró en una rueda de prensa. 

Sobre la llamada de Reiter, Leavitt se mostró evasiva: "Mire, fue una llamada telefónica que pudo haber ocurrido en 2006 o no. No sé la respuesta a esa pregunta". "Lo que diré es que el presidente siempre ha sido consecuente y que expulsó a Jeffrey Epstein de su club en Mar-a-Lago porque, francamente, Epstein era un canalla", agregó.

"El presidente siempre ha sido consecuente y que expulsó a Epstein de su club en Mar-a-Lago porque, francamente, Epstein era un canalla"
La fiscal general de EEUU, Pam Bondi, habla durante una rueda de prensa con el presidente Donald Trump en el Despacho Oval, el 15 de octubre de 2025.
La fiscal general de EEUU, Pam Bondi, habla durante una rueda de prensa con el presidente Donald Trump en el Despacho Oval, el 15 de octubre de 2025.Demetrius Freeman / The Washington Post via Getty Images

¿Y ahora?

Ahora mismo, los legisladores sólo pueden acceder a esos tres millones de los aproximadamente seis millones de documentos relacionados con Epstein que posee el Departamento de Justicia (copias sin editar de los que ya se hicieron públicos) y el proceso sigue estando muy muy restringido.

Los miembros del Congreso pueden revisar los archivos en persona, en computadoras situadas en una instalación designada por Justicia en Washington, aunque deben notificar con 24 horas de anticipación su intención. Tienen prohibido llevar encima dispositivos electrónicos y apenas se les permite tomar notas escritas a mano.

Raskin ha explicado que él y otros políticos, tanto republicanos como demócratas, esperan ver los archivos no redactados en su totalidad, pero dijo que esto probablemente resultaría "un proceso extremadamente laborioso y que consume mucho tiempo", al tiempo que se quejaba del número limitado de computadoras en la oficina satélite.

La fiscal general Bondi debe testificar ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes este miércoles y Raskin dijo que esto le daría a él y a otros legisladores la oportunidad de "revisar cada redacción para hacer preguntas exhaustivas".

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Soy redactora centrada en Global y trato de contar el mundo de forma didáctica y crítica, con especial atención a los conflictos armados y las violaciones de derechos humanos.

 

Sobre qué temas escribo

Mi labor es diversa, como diverso es el planeta, así que salto de Oriente Medio a Estados Unidos, pero siempre con el mismo interés: tratar de entender quién y cómo manda en el siglo XXI y cómo afectan sus decisiones a la ciudadanía. Nunca hemos tenido tantos recursos, nunca hemos tenido tanto conocimiento, pero no llegan ni las reformas ni la convivencia prometidas. Las injusticias siempre hay que denunciarlas y para eso le damos a la tecla.

 

También tengo un especial empeño en la actualidad europea, que es la que nos condiciona el día a día, y trato de acercar sus novedades desde Bruselas. En esta ciudad y en este momento, la defensa es otra de las materias que más me ocupan y preocupan.

 

Mi trayectoria

Nací en Albacete en 1980 pero mis raíces son sevillanas. Estudié Periodismo en la Universidad de Sevilla, donde también me hice especialista en Comunicación Institucional y Defensa. Trabajé nueve años en El Correo de Andalucía escribiendo de política regional y salté al gabinete de la Secretaría de Estado de Defensa, en Madrid. En 2010 me marché como freelance (autónoma) a Jerusalén, donde fui corresponsal durante cinco años, trabajando para medios como la Cadena SER, El País o Canal Sur TV.

 

En 2015 me incorporé al Huff, pasando por las secciones de Fin de Semana y Hard News, siempre centrada en la información internacional, pero con brochazos de memoria histórica o crisis climática. El motor siempre es el mismo y lo resumió Martha Gellhorn, maestra de corresponsales: "Tiro piedras sobre un estanque. No sé qué efecto producen, pero al menos yo tiro piedras". Es lo que nos queda cuando nuestras armas son el ordenador y las palabras: contarlo. 

 

Sí, soy un poco intensa con el oficio periodístico y me preocupan sus condiciones, por eso he formado parte durante unos años de la junta directiva de la ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF) España. Como también adoro la fotografía, escribí  'El viaje andaluz de Robert Capa'. Tuve el honor de recibir el XXIII Premio de la Comunicación Asociación de la Prensa de Sevilla por mi trabajo en Israel y Palestina y una mención especial en los Andalucía de Periodismo de la Junta de Andalucía (2007). He sido jurado del IV Premio Internacional de Periodismo ‘Manuel Chaves Nogales’.

 

 


 

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