Cuba prolonga la crisis aérea: sus aeropuertos seguirán sin combustible para aviones al menos hasta abril
La falta de queroseno obliga a las aerolíneas a cancelar vuelos, hacer escalas técnicas y revisar rutas mientras el turismo vuelve a quedar en el centro de la crisis energética de la isla.
La crisis energética que atraviesa Cuba acaba de sumar un nuevo capítulo. Las autoridades del país han decidido extender hasta el 10 de abril el aviso de falta de combustible para aviones en todos los aeropuertos internacionales de la isla, un problema que ya había sido anunciado inicialmente por un mes y que ahora se alarga ante la falta de suministro.
El mensaje aparece en el sistema internacional NOTAM (avisos a aviadores), donde se informa a pilotos y controladores de condiciones operativas relevantes. El aviso es tan directo como inusual: "JET A1 FUEL NOT AVBL", es decir, combustible Jet A1 ,el queroseno estándar de la aviación comercial, no disponible.
La notificación afecta a todos los aeropuertos internacionales cubanos, desde La Habana hasta Santiago de Cuba, pasando por destinos turísticos clave como Varadero, Cayo Coco u Holguín.
Un golpe directo al turismo
La falta de combustible para aviones tiene consecuencias inmediatas para el tráfico aéreo y para el turismo, uno de los sectores que históricamente ha sido motor económico de la isla.
Tras el primer anuncio de la escasez de queroseno, varias aerolíneas internacionales comenzaron a ajustar sus operaciones. Algunas compañías canadienses y rusas cancelaron temporalmente sus vuelos a Cuba, mientras que otras aerolíneas europeas o latinoamericanas optaron por introducir escalas técnicas en otros países para repostar combustible o reducir frecuencias.
El problema no es menor. Solo las rutas canadienses representan una parte importante del turismo que llega a la isla cada año. En invierno, miles de viajeros de Canadá vuelan a destinos de sol y playa como Varadero o los cayos del norte cubano.
La crisis amenaza, por tanto, con agravar la caída de visitantes que el país arrastra desde hace años.
El origen del problema: la presión energética
La escasez de combustible no surge de la nada. Forma parte de una crisis energética más amplia que atraviesa el país.
Cuba produce apenas un tercio de la energía que necesita y depende en gran medida de importaciones de petróleo. Durante años, el principal proveedor fue Venezuela, seguido en menor medida por México y Rusia. Pero ese equilibrio cambió radicalmente a comienzos de año.
A finales de enero, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que amenazaba con imponer aranceles a cualquier país que suministrara petróleo a Cuba. La medida llegó después de que Washington anunciara el fin del envío de crudo venezolano a la isla.
El resultado ha sido un cerco energético que ha dejado a Cuba con serias dificultades para abastecer sectores clave como el transporte, la generación eléctrica… y ahora también la aviación.
Un problema que se extiende más allá de los aeropuertos
La falta de combustible para aviones es solo una pieza más dentro de un escenario energético complicado para el país.
En los últimos meses, la isla ha tenido que aplicar planes de ahorro energético, recortes de transporte y restricciones en servicios públicos para intentar administrar los recursos disponibles.
El Gobierno cubano ha insistido en que está abierto a negociar con Washington para aliviar la presión económica, aunque ha negado que existan conversaciones formales en marcha.
Mientras tanto, la realidad se impone en los aeropuertos. Los aviones siguen llegando y saliendo de la isla, pero muchos lo hacen con soluciones improvisadas: repostando en otros países, cargando combustible extra desde el origen o ajustando rutas.