De pedir a los funcionarios apagar el ordenador en la hora de la comida a imponer la semana laboral de 4 días: qué están haciendo los países para ahorrar gasolina por la subida del petróleo
Desde racionamiento de combustible hasta prohibir las exportaciones: estas son algunas de las medidas que están implementando muchos países alrededor del mundo debido a la guerra en Irán.

El repunte del precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril está obligando a los gobiernos de medio mundo a activar medidas de ahorro energético. La escalada del crudo, impulsada por el conflicto en Oriente Próximo y por el riesgo de interrupciones en el estrecho de Ormuz, amenaza con encarecer el combustible, disparar la inflación y tensar los presupuestos familiares.
Ese corredor marítimo, situado entre Irán y Omán, es uno de los puntos más críticos del comercio energético global: por él circula aproximadamente una quinta parte del petróleo transportado por mar en todo el mundo. Cualquier bloqueo o interrupción en esa ruta tiene un efecto inmediato sobre los mercados.
Ante ese escenario, distintos países han empezado a aplicar políticas destinadas a reducir el consumo de combustible, limitar la demanda energética y evitar que la subida del petróleo tenga un impacto aún mayor en la economía.
De semanas laborales más cortas a restricciones en el combustible
Uno de los ejemplos más llamativos llega desde Filipinas. El gobierno ha decidido implantar temporalmente una semana laboral de cuatro días para parte de la administración pública con el objetivo de reducir desplazamientos y consumo energético.
La medida, anunciada por el presidente Ferdinand Marcos Jr., pretende aliviar el impacto que la subida del petróleo puede tener en un país que depende en gran medida de las importaciones energéticas.
Además de reducir la jornada semanal, las autoridades han ordenado aplicar varias medidas de ahorro en las oficinas públicas, entre ellas:
- apagar ordenadores y luces durante la pausa del almuerzo
- limitar el uso del aire acondicionado y fijar temperaturas mínimas
- fomentar el teletrabajo siempre que sea posible
- reducir los gastos de combustible en vehículos oficiales
El gobierno filipino insiste en que se trata de una solución temporal, pero reconoce que el país es especialmente vulnerable a las perturbaciones en el mercado energético, ya que cerca del 90% del petróleo que consume procede de Oriente Medio.
Países que buscan reducir la demanda
Otros gobiernos han optado por estrategias diferentes, centradas en limitar el consumo o evitar compras impulsivas de combustible. En Tailandia, por ejemplo, las autoridades han decidido suspender temporalmente las exportaciones de combustible con el objetivo de garantizar el suministro interno y evitar tensiones en el mercado doméstico.
En Australia, aunque el gobierno asegura que no existe escasez de carburante, algunas estaciones de servicio han comenzado a imponer límites a la cantidad de combustible que puede comprar cada cliente. El objetivo es evitar el acaparamiento y estabilizar la cadena de suministro ante el aumento repentino de la demanda.
Las autoridades energéticas australianas señalan que, más que una falta real de combustible, el problema actual proviene del comportamiento de los consumidores: ante el temor de futuras subidas de precios, muchos conductores están llenando depósitos o almacenando diésel adicional.
Recomendaciones para conductores
En Europa, donde el impacto de la subida del petróleo también preocupa, las autoridades han optado por lanzar mensajes de prudencia más que por imponer restricciones formales.
En Reino Unido, la principal organización automovilística del país ha aconsejado a los conductores evitar desplazamientos innecesarios y adoptar hábitos de conducción más eficientes para reducir el consumo.
Entre las recomendaciones más repetidas destacan:
- evitar viajes que no sean imprescindibles
- conducir a velocidades constantes para gastar menos combustible
- planificar trayectos para reducir kilómetros innecesarios
El objetivo es contener la demanda de gasolina y diésel mientras los mercados energéticos digieren la escalada de precios.
Un problema global con soluciones temporales
La mayoría de gobiernos coincide en que estas medidas solo pretenden ganar tiempo mientras se aclara el panorama geopolítico y energético. Si el conflicto que afecta al transporte de petróleo se prolonga, es probable que las políticas de ahorro energético se vuelvan más estrictas.
En paralelo, varios países estudian recurrir a sus reservas estratégicas de petróleo para estabilizar los precios y garantizar el suministro.
El encarecimiento del crudo vuelve así a recordar hasta qué punto la economía mundial sigue dependiendo de los combustibles fósiles. Y, al mismo tiempo, está reabriendo el debate sobre la necesidad de acelerar la transición hacia fuentes de energía menos vulnerables a las crisis geopolíticas.
