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El FBI investiga ahora al exfuncionario Joe Kent, que renunció por la guerra en Irán

El FBI investiga ahora al exfuncionario Joe Kent, que renunció por la guerra en Irán

El exdirector del Centro Nacional Antiterrorista no se resigna a que la maquinaria de Trump le persiga como venganza: concede una entrevista a Tucker Carlson en la que insiste en que Teherán no era una amenaza e Israel arrastró a la Casa Blanca. 

Joe Kent, cuando era candidato al tercer distrito congresional de Washington, pronuncia un discurso en apoyo a los acusados ​​del ataque al Capitolio, el 18 de septiembre de 2021, en Washington.
Joe Kent, cuando era candidato al tercer distrito congresional de Washington, pronuncia un discurso en apoyo a los acusados ​​del ataque al Capitolio, el 18 de septiembre de 2021, en Washington.Elizabeth Frantz / Reuters

Joe Kent, un trumpista acérrimo, se ha convertido en el primer alto cargo del Gobierno de Estados Unidos en dejar su cargo por no compartir el ataque a Irán. El que fuera director del Centro Nacional Antiterrorista presentó su dimisión el martes, indicando que no ve justificación objetiva a una guerra que cree se ha iniciado por "la presión de Israel y su influyente lobby en EEUU".

Ni 48 horas más tarde, llega una nueva noticia con aires de venganza: el Buró Federal de Investigaciones (FBI) ha abierto una investigación contra Kent por una posible filtración de información confidencial. La prensa norteamericana, citando fuentes oficiales, sostienen que se trata de un caso que precede a su marcha y las tensiones con el presidente, Donald Trump, que lo calificó de desleal y poco fiable. Los analistas, no obstante, lo consideran "un intento de desacreditarlo tras su ruptura pública con el Gobierno", expone EFE.

En su carta de dimisión, Kent aseguró que Irán "no representaba una amenaza inminente" para Estados Unidos y atribuyó la decisión de atacar al país a presiones de Israel, lo que profundizó divisiones dentro del Partido Republicano sobre la estrategia en Oriente Medio.

El caso también ha reavivado el debate sobre el uso de investigaciones federales en contextos políticos, en medio de críticas de sectores que acusan al Departamento de Justicia de actuar contra figuras consideradas adversarias del presidente.

Kent, quien ha sido una voz crítica de la guerra, reiteró en recientes declaraciones públicas su respaldo a políticas anteriores de la Administración Trump, aunque mantuvo sus cuestionamientos a la actual estrategia frente a Irán, en un episodio que refleja tensiones internas en el oficialismo.

No callaré

Pero Kent no ha optado por el silencio, ha vuelto a culpar directamente al gobierno de Benjamin Netanyahu del conflicto y ha insistido en que Teherán no estaba ni cerca de desarrollar un arma nuclear, que es la gran excusa usada tanto por Washington como por Tel Aviv para iniciar la ofensiva. Lo ha hecho en una entrevista con el agitador de ultraderecha Tucker Carlson, uno de los influencers del universo MAGA y que tampoco está precisamente de acuerdo con la Furia Épica de Trump. 

"Los israelíes impulsaron la decisión de emprender esta acción, sabiendo que desencadenaría una serie de acontecimientos y que los iraníes tomarían represalias", declara Kent en esta conversación. El Gobierno israelí "se sintió envalentonado" al creer que podía iniciar la guerra y que EEUU "simplemente tendría que reaccionar", añade.

"Entonces, la amenaza inminente que describe el secretario de Estado no proviene de Irán. Proviene de Israel", pregunta Carlson. Responde Kent: "Exactamente. Y creo que esto nos lleva a una cuestión más amplia: ¿quién está al mando de nuestra política en Oriente Medio?".

"Los israelíes impulsaron la decisión de emprender esta acción, sabiendo que desencadenaría una serie de acontecimientos y que los iraníes tomarían represalias"

Explica a Carlson que el acceso al presidente Trump fue limitado en el período previo a la guerra en Irán y que a "muchos responsables de la toma de decisiones clave no se les permitió acercarse y expresar su opinión" al presidente. O sea, fue una decisión mantenida en líneas muy fieles. Eso hizo que la capacidad de la comunidad de inteligencia para ofrecer una "prueba de cordura" al informar al presidente "se vio en gran medida mermada". “Tuvieron esa conversación, ya sabes, a puerta cerrada, y no hubo oportunidad para que se expresaran voces disidentes”, dice más adelante en el podcast.

Carlson, quien ha descrito la guerra como "absolutamente repugnante y malvada", pregunta a Kent si el régimen estaba o no a punto de crear una bomba nuclear. La respuesta es clara: "No. No lo eran hace tres semanas, cuando esto empezó, ni tampoco en junio", dijo, refiriéndose a los ataques del ejército estadounidense del 22 de junio contra instalaciones nucleares iraníes, en la que a la postre fue la Guerra de los 12 Días

El alto funcionario dimitido enfatiza en la entrevista que la República Islámica mantiene vigente desde 2004 una fatua -o edicto- que le prohíbe desarrollar armas nucleares . "No teníamos información de inteligencia que indicara que se estuviera desobedeciendo esa fatua", le dijo a Carlson, describiendo la estrategia iraní como "bastante pragmática". 

El régimen iraní siempre ha defendido que sus investigaciones tenían un empeño meramente civil, energético o médico, por ejemplo, pero no militar. En 2015, pactó con países occidentales como EEUU un acuerdo por el que se ponía coto a sus trabajos, pero del que Trump se salió a los tres años, ya en el poder, aludiendo a que Teherán financiaba el terrorismo mundial; señaló sobre todo a los aliados del país en Oriente Medio, enemigos de Israel, sobre todo. 

El entrevistado añade que, más allá de la supuesta amenaza atómica, tampoco había alerta por ataques de otra naturaleza a intereses norteamericanos. "No había información de inteligencia que dijera: 'Oye, el 1 de marzo, los iraníes van a lanzar un gran ataque sorpresa, van a imitar el 11-S, Pearl Harbor, etc. Van a atacar una de nuestras bases'. No existía esa información", dice. 

"No había información de inteligencia que dijera: 'Oye, el 1 de marzo, los iraníes van a lanzar un gran ataque sorpresa, van a imitar el 11-S, Pearl Harbor, etc. Van a atacar una de nuestras bases'"

Más: Kent afirma que el asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, sólo sirvió para envalentonar a sus partidarios más radicales. "No creo que el ayatolá temiera morir. No porque fuera un loco de remate, sino porque sabía que si lo mataban, el régimen sobreviviría", declara. Ahora es su hijo, Mojtaba, el que garantiza la continuidad de la línea dura, no la flexible, no la negociadora. 

Kent, que sirvió 20 años en el Ejército de EEUU e hizo de ello uno de sus reclamos de campaña, dijo que apoyaba las políticas con las que el presidente hizo campaña, en 2024, pero que ahora siente que el magnate fue engañado para respaldar una decisión "desastrosa" que recuerda a la guerra de Irak. "Como veterano que participó en combate 11 veces y como esposo de un soldado caído que perdió a su amada esposa Shannon en una guerra fabricada por Israel, no puedo apoyar que se envíe a la próxima generación a luchar y morir en una guerra que no beneficia en nada al pueblo estadounidense", señaló en su comunicado de despedida.

Pese a las críticas de que es un antisemita y de ahí su oposición a Israel, el dimitido se defiende diciendo que su motivación para pronunciarse contra la guerra ahora es que sentía que su voz y sus comentarios estaban siendo "silenciados" antes de que llegaran a la Casa Blanca.

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