El pasaje de la Biblia que Trump ha leído en un festival cristiano tiene más que ver con él que con dios
Los principales integrantes de la Administración Trump siguen fomentando el fervor religioso y se dan un baño de masas en un acto con miles de personas en la capital de EEUU.
El mismo Donald Trump que acusa a Irán de ser un país cuyos intereses responden a los de un peligroso régimen teocrático ha vuelto a convertirse en protagonista de un acto —patrocinado por la Casa Blanca y en el que han desfilado los principales rostros de su Administración—, en el que el fervor religioso ha sido el ingrediente principal. La imagen es la siguiente. Miles de personas congregadas sobre el césped del National Mall de Washington, muy cerca del icónico monumento al padre fundador Abraham Lincoln. En medio de las emblemáticas columnas, una gran pantalla de festival en la que puede verse al mandatario estadounidense... leyendo un pasaje de la Biblia.
Se trató del Rededicate 250: A National Jubilee of Prayer, Praise & Thanksgiving in Washington ('Rededicando el 250 aniversario: un Jubileo Nacional de Oración, Alabanza y Acción de Gracias'), un festival cristiano en el que figuras del Gobierno estadounidense participaron como súper estrellas invitadas a través de vídeos grabados anteriormente. Entre ellos, el secretario de Guerra [antes Departamento de Defensa], Pete Hegseth; el de Estado, Marco Rubio; el vicepresidente, J.D. Vance, y el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson.
En un nuevo trampolín político y social del cristianismo, el festival de oración convirtió este enorme parque en otra de las múltiples citas que se encuadran en la conmemoración del 250 aniversario de la fundación del país. Lo hizo con pancartas que rezaban mensajes como 'Jesús, haz a América bendita de nuevo'. Parafraseando el eslogan que dio lugar al universo 'MAGA'. Pero esta cuestión aterriza en plena polémica por la serie de ataques y críticas que ha dejado el propio Trump contra el papa León XIV, a golpe de memes de inteligencia artificial.
El pasaje de la Biblia que Trump eligió: ¿casualidad?
Donald Trump ya había dejado una obvia declaración de intenciones del papel que cree que debe ocupar la religión cristiana en la política estadounidense, por ejemplo, al rodearse en pleno Despacho Oval de predicadores evangélicos que rezaron junto a él. Ataviado con traje de chaqueta azul y corbata rojo burdeos, recitó un fragmento de Crónicas 7:11-22. Con solemnidad y con la mano sobre las sagradas escrituras cristianas, comenzó a recitar un pasaje cargado de simbolismo y mensajes entre líneas.
Se trata de un pasaje que recoge la aparición de dios a un persona bíblico clave. Concretamente, relata ese momento de uno de los grandes monarcas judíos, el rey Salomón. No obstante, hay un detalle que dice mucho de quien ha demolido el ala este de la Casa Blanca para erigir un lujoso y enorme salón de baile presidencial con su nombre —y, al parecer, con dinero del contribuyente estadounidense—. Ese pasaje que Trump ha leído hace mención a una aparición que se produce después de que el rey judío levantase un templo en honor a dios.
"Terminó, pues, Salomón la casa de Jehová, y la casa del rey; y todo lo que Salomón se propuso hacer en la casa de Jehová, y en su propia casa, fue prosperado. Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio", comienza relatando el pasaje, que recoge otras alusiones del Antiguo Testamento, como que "no te faltará varón que gobierne en Israel". Cabe recordar que, tan solo unas horas más tarde de aquella pompa religiosa, Trump continuaba con sus amenazas a Irán: "Para Irán, el tiempo se acaba y deben actuar con rapidez, o no quedará nada de ellos. ¡El tiempo apremia!".
J.D. Vance: "Era obvio que nuestra fe era el terreno sobre el que se asienta [EEUU]"
La intervención de Trump no fue la única que se movió en esos términos. La tónica fue una mezcolanza de guiños a los orígenes de EEUU, en el marco de la Guerra de Independencia contra corona británica, pero aderezada siempre con menciones religiosas. Para el vicepresidente, J.D. Vance, y según él también para los padres fundadores, "era obvio que nuestra fe era el terreno sobre el que se asienta [EEUU]". El 'número 2' de la Administración Trump subrayó que "siempre hemos sido una nación de oración y le damos las gracias a dios por ello".
El secretario de Estado, Marco Rubio, también tiró de rostro esculpido en el monte Rushmore para su discurso. "En este día en que conmemoramos el 250 aniversario, sigamos el ejemplo de Washington. Oremos como él lo hizo. Oremos sin cesar", dijo el máximo representante de la política de seguridad estadounidense, en alusión al general George Washington.
Por su parte, el secretario de Estado, Marco Rubio, quien admitió que el país "sigue siendo una nación joven, y aunque" desde el principio hemos tenido la convicción de que nuestro país representa algo nuevo en el mundo", éste cree que "su alma siempre ha estado arraigada en una fe antigua".