El Supremo de Brasil condena al hijo de Bolsonaro a cuatro años por presionar a jueces con ayuda de Trump
Es culpable de un delito de coacción tras coordinar una campaña internacional orientada a boicotear el juicio contra su padre por la trama golpista de 2022. Al final, se le impuso una pena de 27 años.
La Primera Turma del Supremo Tribunal Federal (STF) de Brasil ha condenado de manera unánime al exlegislador Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente ultraderechista Jair Bolsonaro, a una pena de cuatro años y dos meses de prisión en régimen semiaberto. La alta corte entiende culpable del delito de coacción en el curso de un proceso judicial tras dar por probado que coordinó una campaña internacional de presión orientada a boicotear el juicio contra su padre por la trama golpista de 2022.
La sentencia, que también le impone ocho años de inelegibilidad política y la pérdida de su cargo público como escrivão de la Policía Federal, determina que el exparlamentario utilizó su estrecha red de contactos con el entorno de la administración estadounidense de Donald Trump para desestabilizar a la justicia brasileña. El amigo de su padre al rescate.
Según la acusación de la Procuraduría General de la República (PGR), validada punto por punto por el alto tribunal, Eduardo Bolsonaro operó activamente desde EEUU para forzar la imposición de represalias económicas y diplomáticas contra Brasil. Su objetivo era forzar al Poder Judicial a dar marcha atrás en el procesamiento de Jair Bolsonaro, que fue finalmente sentenciado el año pasado a 27 años de prisión por su participación en el intento de golpe de Estado.
Entre las medidas emprendida por el hijo del mandatario figuraron la imposición de un fuerte arancel a las exportaciones brasileñas por parte de Washington, la suspensión de los visados de viaje para varios magistrados del alto tribunal y la aplicación de sanciones específicas de la Ley Magnitsky contra el ministro instructor del caso, Alexandre de Moraes.
En su voto penal, sin embargo, De Moraes -quien actuó como relator del caso- no se arruga y rechaza de forma contundente la estrategia de la defensa. Expone un "abundante conjunto de pruebas" recabadas principalmente a través de las propias declaraciones y publicaciones del acusado. "Con el propósito de beneficiar a su propio padre, la actividad criminal del entonces diputado perjudicó a todo el país. Y no atemorizó a esta corte, como jamás amedrentará al Supremo Tribunal Federal", declaró tajantemente el magistrado.
Pulso político...
Eduardo Bolsonaro se encuentra actualmente residiendo en suelo norteamericano. Debido a sus reiteradas ausencias en las sesiones parlamentarias en Brasilia, la Cámara de Diputados ya le había retirado su mandato legislativo el año pasado.
Ahora, a través de un comunicado emitido tras conocerse el veredicto, el político de derecha radical alegó no haber sido debidamente notificado sobre el proceso en su contra y desestimó la legalidad del dictamen.
Dado que permanece en EEUU y cuenta con una fuerte alianza con el ecosistema político del Partido Republicano y, más, con el MAGA, analistas legales citados por la BBC apuntan a que es sumamente improbable que las autoridades norteamericanas accedan a ejecutar una eventual orden de extradición o detención para que cumpla la condena.
Por su parte, el expresidente Bolsonaro permanece cumpliendo su pena de prisión bajo arresto domiciliario, una medida que sus abogados defensores lograron asegurar debido a razones humanitarias vinculadas a sus problemas crónicos de salud.
La condena a su hijo marca un nuevo hito en el prolongado proceso de rendición de cuentas institucional en Brasil tras los convulsos episodios que rodearon el traspaso de poder en las elecciones de 2022 y tensa una vez más los hilos de la diplomacia informal entre las facciones conservadoras del continente.
... en año electoral
Las cosas se tensan aún más si reparamos en el contexto: en Brasil hay elecciones este año. Y el hijo mayor del expresidente ultra, el senador Flávio Bolsonaro (45 años), es el candidato a la Presidencia de Brasil. Liderará las papeletas del 4 de octubre de 2026 tras haber sido designado directamente por su progenitor y tras recibir (no quedaba otra) el respaldo del Partido Liberal (PL). Será el principal rival del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, que busca la reelección.
Los sondeos los ubicaban igualados en una eventual segunda vuelta e incluso con alguna ventaja para Flávio Bolsonaro. Pero, como informa France 24, eso fue antes de que se revelaran en mayo textos y un audio del senador a Daniel Vorcaro, un banquero señalado por un fraude millonario, con estrechas relaciones con órganos de poder. En el mensaje divulgado por el medio Intercept Brasil, el aspirante presidencial pide dinero al financiero para Dark Horse, una película biográfica de Jair, producida en EEUU y protagonizada por el actor Jim Caviezel.
Para este filme, que honra la trayectoria del expresidente, Vorcaro habría prometido 24 millones de dólares, de los que habría finalmente abonado un poco menos de la mitad. Flávio, que hasta entonces había asegurado no tener ninguna relación con Vorcaro, tuvo que reconocer haberle pedido dinero para sacar adelante el filme, aunque negó haber hecho nada ilegal. Hubo "cero dinero público" involucrado, dijo.
Pero desde entonces, las cosas se complicaron para Flávio Bolsonaro: nuevas revelaciones de Intercept Brasil plantearon otras preguntas sobre la operación y el destino del dinero recibido. La candidatura del primogénito del expresidente empezó a perder fuelle y se quedó a siete puntos de Lula en una encuesta en mayo. Y así siguen las cosas: en un sonde conocido el lunes, de la firma Quaest, Lula registró el 44 % de las intenciones de voto frente al 38 % del precandidato presidencial de la derecha más conservadora, con lo que recuperó la delantera definitivamente. Otra cosa es que aguante meses.
Flávio ha tenido que admitir en estas semanas que se reunió con Vorcaro cuando éste estaba en libertad vigilada por el supuesto fraude realizado con su Banco Master, liquidado el año pasado por una deuda de más de 7.000 millones de dólares. Aún así, su partido lo avala.
No tanto la calle: el sondeo de Quaest añade que un 60 % de los encuestados afirmó que las conversaciones entre el senador y Vorcaro levantan sospechas de actitudes ilegales, en contraste con un 19 % que consideró el diálogo como algo normal. Un 65 % opinó que el hijo del exmandatario se equivocó y debió evitar ese contacto, mientras que un 17 % sostuvo que acertó al buscar financiamiento y que no hay nada de malo en su proceder, informa EFE.
Ahora está por ver cómo puede afectarle la condena de su hermano, si lo impulsará por el victimismo o le perjudicará por el delito cometido.