Estados Unidos ataca Venezuela con el 'oro negro' de fondo: "Será un festín para las petroleras"
Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, pero su industria está hundida.

Las amenazas se cumplieron. Donald Trump anunció un "ataque a gran escala" sobre Venezuela y de primeras ha conseguido lo que suele ser fundamental: apresar al líder del enemigo. Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron "capturados" y trasladados en avión "fuera del país", según publicó el propio Trump en Truth Social. De fondo, derrocar a Maduro, pero es solo un parte. También el petróleo.
¿Por qué el ataque de Estados Unidos sobre Venezuela? Va más allá de la lucha con el narcotráfico e incluso del petróleo, pero el foco se pone en el "oro negro", ya que Venezuela es una potencia mundial petrolífera.
Sacar petróleo de la situación
Venezuela es el país con las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con lo que siempre es parte vital del tablero geopolítico. El choque no es nuevo, aunque nunca se llegó a este extremo.
El ataque llega en un momento especialmente sensible para la industria petrolera venezolana, que intenta recuperarse tras años de sanciones, colapso productivo y falta de inversión. El petróleo es la clave de todo: explica el peso estratégico del país y también sus debilidades.
El petróleo que tiene Venezuela: cifras que lo explican todo
Según los últimos datos consolidados de la OPEP y de BP, Venezuela cuenta con más de 300.000 millones de barriles de reservas probadas, lo que supone alrededor del 17% del total mundial. Está por delante de Arabia Saudí, Irán o Irak. La inmensa mayoría de ese crudo se concentra en la Faja Petrolífera del Orinoco, una franja de más de 55.000 kilómetros cuadrados en el este del país.
El problema es que no se trata de un petróleo fácil. El crudo venezolano es mayoritariamente extrapesado, muy viscoso y con alto contenido en azufre. Extraerlo y refinarlo requiere tecnología avanzada, diluyentes importados y fuertes inversiones.
Todo eso desapareció con la combinación de mala gestión, falta de mantenimiento y sanciones internacionales.
De potencia energética a colapso productivo
A finales de los años 90, Venezuela producía más de 3 millones de barriles diarios. Hoy la cifra está muy lejos de ese nivel. Según datos de la OPEP y estimaciones recogidas por la BBC, la producción ronda entre 800.000 y 900.000 barriles diarios, con fuertes altibajos mensuales.
El desplome coincide con el deterioro de PDVSA, la petrolera estatal. La empresa perdió personal cualificado, socios internacionales y acceso a financiación. Muchas instalaciones siguen operando al límite o está directamente paradas. Refinerías como Amuay o Cardón trabajan muy por debajo de su capacidad teórica.
Aquí entra de lleno el factor político. Durante su presidencia, Donald Trump impulsó una batería de sanciones energéticas que bloquearon la exportación de crudo venezolano a Estados Unidos, tradicionalmente su principal cliente. El objetivo declarado era asfixiar financieramente al régimen de Maduro y forzar un cambio político.
Las sanciones no solo afectaron a PDVSA. También disuadieron a empresas europeas y asiáticas de operar en Venezuela por miedo a represalias secundarias. El resultado fue una caída aún mayor de la producción y un deterioro acelerado de la infraestructura petrolera.
¿Por qué el petróleo venezolano sigue importando al mundo?
Venezuela sigue siendo una reserva estratégica de largo plazo. En un escenario de transición energética desordenada o de crisis geopolítica grave, es uno de los pocos países capaces de aumentar producción durante décadas, si recibe inversión y estabilidad política.
Además, parte del crudo venezolano es especialmente adecuado para refinerías diseñadas para petróleo pesado, muchas de ellas en la costa del Golfo de México. De ahí el interés histórico de Estados Unidos y la paradoja actual: sancionar a un proveedor que, técnicamente, encaja muy bien en su sistema de refino.
Solución: intervenir directamente en el país. "Venezuela, para las petroleras estadounidenses, será un festín", declaró la congresista republicana de Florida, María Elvira Salazar, en una entrevista reciente en Fox Business.
