Giro de la UE: pide limitar las medidas para bajar el precio del combustible ante la guerra de Irán para evitar "graves consecuencias fiscales"
Hace días, la Comisión hacía suyas las recomendaciones de ayudas planteadas por la AIE pero ahora ponen límites para evitar males mayores... aseguran desde Bruselas.

Ayudas sí, pero con mesura. La Comisión Europea ha dado un 'toque' a 'los Veintisiete' para limitar las medidas de respuesta a la crisis del petróleo y el gas por la guerra en Irán. Especialmente en lo tocante a las reducciones de impuestos a combustibles y tarifas eléctricas.
Bruselas teme que la actual crisis bélica y socioeconómico en Irán y en todo el Golfo pueda dar lugar a algo más, a la tercera crisis global en los últimos seis años, periodo en el que ya se han vivido y soportado las causadas por el coronavirus y por la invasión rusa de Ucrania.
Como avanza The Financial Times, la Comisión Europea llama a "la coordinación y la cautela" a la hora de que los gobiernos nacionales adopten sus medidas de respuesta para aliviar el alza de los precios. Básicamente, por miedo a un mayor problema que el actual.
Si hace días era la propia entidad presidida por Ursula von der Leyen la que hacía suyas las recomendaciones de ahorro energético y ayudas fiscales planteadas por la Agencia Internacional de la Energia, ahora la UE da un cierto frenazo.
El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, reconoce que la Comisión ha prestado "asesoramiento técnico y ayuda" para que los miembros de la UE "pudieran elaborar los instrumentos y herramientas políticas que desean utilizar... dentro del margen fiscal del que disponen". Esta última cuestión es clave, porque la bajada de impuestos masiva es algo que la Unión Europea rechaza.
Tanto el comisario como toda la Comisión son conscientes de que la guerra en Irán y sus efectos en países cercanos "tiene un enorme riesgo, lamentablemente, de provocar una mayor inflación, con todas las consecuencias negativas que ello conlleva". Pero ponen un asterisco que ha verbalizado abiertamente Christine Lagarde, presidenta del Banco Central Europeo.
Si bien Lagarde dejaba claro que "las políticas gubernamentales específicas pueden ayudar a mitigar el impacto reduciendo la demanda de energía y compensando a los hogares de bajos ingresos", admitía, empero, que si se convertían en "generalizadas e indefinidas" podrían ser contraproducentes, por cuanto podrían impulsar "excesivamente" la demanda y generar así inflación.
Por ello, la máxima dirigente del BCE —y de paso toda la Comisión Europea— han dejado clara su receta para superar la crisis de un modo aceptable: acciones "temporales, específicas y adaptadas a cada caso".
En esa línea se ha manifestado recientemente el comisario europeo de Economía, Valdis Dombrovskis. La mano derecha económica de Von der Leyen teme que un gasto excesivo por bajar de forma notable la carga impositiva tendría "graves consecuencias fiscales", por el menor margen de maniobra a raíz de la pandemia, la respuesta a la invasión de Ucrania y el aumento de gasto en defensa.
"Nuestro énfasis… radica en que tenemos un margen de maniobra fiscal limitado, por lo que cualquier medida que tomen los Estados miembros debe ser temporal y específica", ha dejado claro Dombrovskis.
