Honduras vive un jueves de horror con 24 muertos en dos matanzas y la ONU alerta del poder de las redes criminales
El país centroamericano encadena una masacre de 19 trabajadores en el Caribe y el asesinato de cinco policías en la frontera con Guatemala en una jornada que ha sacudido al Gobierno y provocado una durísima reacción internacional.

Honduras ha vivido este jueves una de las jornadas más violentas de los últimos años. Al menos 24 personas -entre ellas cinco policías- han muerto en dos matanzas ocurridas con apenas horas de diferencia y que han vuelto a poner el foco sobre la mezcla explosiva de narcotráfico, violencia rural y estructuras criminales que golpea desde hace décadas al país centroamericano.
La primera masacre dejó al menos 19 muertos en una finca del departamento de Colón, en el Caribe hondureño. Horas después, otros cinco agentes de la Policía murieron durante un operativo contra una estructura vinculada al narcotráfico en la frontera con Guatemala.
El Gobierno hondureño ya ha ordenado la intervención "inmediata" de Policía y Fuerzas Armadas en ambas regiones.
Una emboscada en plena madrugada
La matanza más grave ocurrió en la aldea Rigores, en el municipio de Trujillo, cuando decenas de trabajadores se preparaban para comenzar su jornada en una plantación de palma africana.
Según las primeras investigaciones, hombres armados vestidos con uniformes policiales emboscaron al grupo y abrieron fuego.
El portavoz de la Fiscalía, Yuri Mora, confirmó inicialmente 13 muertos, aunque horas más tarde el balance subió hasta al menos 19 víctimas.
Y las autoridades no descartan que la cifra siga aumentando.
La escena del crimen, además, quedó alterada antes de la llegada de los investigadores porque familiares retiraron varios cuerpos del lugar, dificultando el trabajo forense.
El conflicto agrario que nunca desapareció
La zona del Bajo Aguán lleva décadas convertida en uno de los grandes focos de violencia de Honduras.
Todo se remonta al conflicto por la propiedad de tierras entregadas hace medio siglo a campesinos dentro de programas de reforma agraria y que posteriormente terminaron en manos de grandes empresarios agrícolas.
Las nuevas generaciones de campesinos siguen reclamando esas tierras y el conflicto ha dejado ya cientos de muertos.
Pero el problema se ha ido mezclando además con narcotráfico, crimen organizado y estructuras armadas con enorme poder territorial.
La propia ONU advirtió este jueves de la gravedad de la situación.
La ONU habla de "estructuras criminales"
La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos condenó "enérgicamente" la matanza y lanzó un mensaje especialmente duro contra las redes criminales que operan en la región.
El organismo pidió a Honduras "desmantelar las estructuras criminales y redes de violencia" presentes en Colón y alertó de que el problema ya no es solo agrario.
"La violencia, la impunidad y la limitada presencia estatal afectan negativamente el ejercicio de los derechos humanos", señaló el representante de la ONU en Honduras, Juan Carlos Monge.
Naciones Unidas recordó además que ya había alertado en informes anteriores de la presencia de organizaciones criminales con capacidad de controlar territorios enteros alrededor de cooperativas campesinas.
Cinco policías asesinados horas después
La violencia no terminó ahí.
Horas después de la matanza en Colón, otros cinco agentes de la Dirección Policial Anti Maras y Pandillas murieron en un operativo en Corinto, cerca de la frontera con Guatemala.
Los policías intentaban capturar a un supuesto miembro de una estructura de narcotráfico cuando fueron interceptados.
Según explicó la Policía hondureña, los agentes fueron "sometidos y privados de libertad" antes de ser asesinados en una zona montañosa.
El caso ha provocado además un terremoto interno en las fuerzas de seguridad.
La Secretaría de Seguridad suspendió inmediatamente a la cúpula de la unidad policial implicada por posibles irregularidades en la operación y por no seguir los protocolos de seguridad establecidos.
La Iglesia habla de un país "ensangrentado"
La reacción también llegó desde la Conferencia Episcopal de Honduras.
Los obispos expresaron su "profunda tristeza e indignación" y condenaron el "recrudecimiento de la violencia" en el país.
"No podemos aceptar justificaciones superficiales ante hechos tan horrendos", señalaron en un comunicado.
La Iglesia habló directamente de un país "ensangrentado y enlutado" por una violencia que parece cada vez más fuera de control.
Todo ello mientras Honduras sigue registrando una de las tasas de homicidios más altas de América Latina, con una media diaria oficial de entre 10 y 12 asesinatos.
