Hizbulá ataca con proyectiles y drones a Israel, que replica con un bombardeo que deja más de 30 de muertos
El conflicto se ensancha, la tensión crece.
La guerra ha dado un paso más. Israel lanzó en la madrugada de este lunes una intensa oleada de bombardeos contra los suburbios meridionales de Beirut, conocidos como el Dahye, bastión político y militar de Hizbulá, en respuesta a un ataque previo del grupo chií contra el norte del Estado judío. Las autoridades locales sostienen que Tel Aviv ha matado al menos a 31 personas y ha causado heridas a 149 más.
La ofensiva fue contundente. Numerosos impactos sacudieron el extrarradio de la capital libanesa y grandes columnas de humo se elevaron sobre la ciudad mientras el estruendo de las explosiones resonaba en distintos barrios. El Dahye, que ya fue uno de los principales escenarios de destrucción durante la guerra entre septiembre y noviembre de 2024, vuelve a convertirse en epicentro de la violencia.
El Ejército israelí anunció en su cuenta oficial que había ejecutado un "ataque selectivo" contra altos mandos de Hizbulá "en el área de Beirut". Además, informó de que otro responsable "clave" del movimiento había sido alcanzado en el sur del Líbano. La operación apunta claramente a debilitar la cúpula operativa del grupo chií, aliado estratégico de Irán.
Las FDI han incidido en que la "responsabilidad de la escalada recae sobre" Hezbolá, y han asegurado que han atacado contra miembros "de alto rango" del grupo chií en un bombardeo sobre la capital libanesa, y a otro en el sur del país. Además, las fuerzas israelíes han ordenado a los residentes de hasta 53 localidades en el sur y el este de Líbano su evacuación "inmediata". Entre ellas se incluyen: Maarub (Tur), Bastiyé (en el valle de Becá), Deir Amess, Mahruna y Hanine (en Bint Jbeil), Wadi Jilo (en Baalbek).
Ya entrada la mañana, las FDI han explicado que vendrán "días largos de combate" en el norte. "No solo operamos a la defensiva, sino que también pasamos a la ofensiva. Debemos prepararnos para los días largos de combate que nos esperan", dijo hoy el jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, Eyal Zamir, tras una evaluación de los bombardeos contra las afueras de Beirut y el sur del Líbano.
Zamir mencionó la necesidad de mantener una "ofensiva sostenida, operando en oleadas continuas y aprovechando de forma constante las oportunidades".
El conflicto entra en una nueva fase
La respuesta israelí llega después de que Hizbulá lanzara proyectiles y drones contra instalaciones militares situadas al sur de Haifa, en el norte de Israel. Fue la primera acción del grupo desde la entrada en vigor del alto el fuego acordado a finales de 2024. En un comunicado, la organización justificó su ataque como una represalia por la muerte del líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jameneí, fallecido durante la actual campaña de bombardeos israelíes y estadounidenses contra Irán.
La reactivación del frente libanés supone un golpe directo al frágil equilibrio alcanzado tras meses de combates el pasado año. Durante aquella guerra, el Dahye fue bombardeado intensamente y sufrió graves daños estructurales. Desde el alto el fuego se habían producido ataques puntuales, pero la magnitud de esta nueva ofensiva marca un cambio evidente en el escenario.
Hizbulá es considerado un aliado clave de Teherán, al que Israel y Estados Unidos acusan de proporcionarle financiación y armamento. En los últimos días, el Gobierno libanés había intensificado los contactos diplomáticos para evitar que el grupo se implicara de forma directa en la guerra contra Irán. La ofensiva sobre Beirut demuestra que ese intento de contención ha fracasado.
Con el frente iraní aún activo y la tensión disparada en toda la región, la reaparición de Beirut como escenario principal de bombardeos confirma que el conflicto se está ampliando más allá de sus líneas iniciales. El alto el fuego que parecía sostener una calma relativa ha quedado en suspenso.
La pregunta ahora no es si la escalada continuará, sino hasta dónde llegará.