Ovnis y pizzas, las locas preguntas a Hillary Clinton que nada tienen que ver con Epstein
La exsecretaria de Estado norteamericana comparece ante la Cámara de Representantes para hablar del pederasta y se topa con el espacio exterior y teorías de la conspiración. "Al final, todo se ha vuelto bastante inusual", se sorprende.
La exsecretaria de Estado de Estados Unidos Hillary Clinton se sometió ayer a una comparecencia ante el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, con motivo de la investigación del órgano sobre el fallecido delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein.
Obviamente, esperaba preguntas sobre su relación con el financiero, sus fiestas, sus aviones y sus mansiones, el contexto de los abusos masivos a niñas menores de edad, pero también se encontró con barbaridades que poco tenían que ver con eso y que escandalizaron a la exaspirante del Partido Demócrata a la Casa Blanca.
Y es que sus adversarios republicanos la interrogaron incluso sobre Objetos Voladores No Identificados (OVNIs) y sobre una teoría de la conspiración conocida como Pizzagate.
"Al final, todo se ha vuelto bastante inusual porque me han empezado a preguntar sobre los ovnis y sobre una serie de cuestiones sobre el Pizzagate", según sus declaraciones ante la prensa al término de su intervención que ha recogido el portal de noticias The Hill.
La liberal no dio detalles sobre ninguna de esas dos preguntas tan extrañas. Si los supuestos seres de otro planeta todos sabemos lo que son, lo del Pizzagate, sin embargo, hay que explicarlo: se trata de una polémica revivida en estas semanas, por la aparición recurrente de la palabra "pizza" en las últimas tandas de documentos sobre el caso Epstein desveladas (a la fuerza, con censura y con ocultación parcial) por el Departamento de Justicia de EEUU.
Hay más de 900 referencias al plato italiano y eso ha reabierto una teoría conspiranoica, sobre la que no hay base probada, que mueven los seguidores ultraderechistas del actual presidente, Donald Trump.
Ya cuando se celebraron las elecciones presidenciales de EEUU en 2016, en las que Clinton y Trump se enfrentaron por el Despacho Oval, se difundió por internet el rumor de que el director de campaña de la política había organizado actividades de trata sexual de menores en una pizzería de Washington. El rumor del Pizzagate se basaba en varios tipos de documentos disponibles en línea, reinterpretados y reexplotados: correos electrónicos de funcionarios del Partido Demócrata publicados en Wikileaks, fotografías del propietario del restaurante tomadas de su cuenta en Instagram o el aviso de búsqueda de Scotland Yard vinculado a un programa informático de reconstrucción facial, expone en un análisis Franck Rebillard.
Sin embargo, esa teoría ha sido desacreditada por una amplia variedad de organizaciones, incluido el Departamento de la Policía Metropolitana del Distrito de Columbia, encargado de las investigaciones formales. No hay caso.
Lo que ocurre es que miembros de la extrema derecha y otros opositores a la campaña presidencial de Clinton difundieron la teoría en redes sociales como 4chan, 8chan y X y, en respuesta, un hombre de Carolina del Norte viajó a la pizzería Comet Ping Pong para investigar, supuestamente, la conspiración y acabó disparando un rifle dentro del restaurante. El dueño y el personal del restaurante también recibieron amenazas de muerte por parte de teóricos de la conspiración. Poca broma.
"Que se revele la verdad"
Con todo, en su intervención desde su lugar de residencia en Chappaqua (Nueva York), donde se le permitió comparecer sin ir a Washington, Clinton ha querido "felicitar al presidente" del Comité, James Comer, "por plantear una serie de preguntas importantes, a las que he respondido, sobre la naturaleza de la investigación y las áreas que consideré que debían explorarse". "Lo agradezco; quiero que se revele la verdad. Ha sido una forma tranquilizadora de poner fin a una declaración tan larga y repetitiva", ha agregado, en un gesto elegante.
La exsecretaria de Estado, que ha asegurado no haberse reunido nunca con Epstein y conocer a su esposa, Ghislaine Maxwell, "casualmente, como una conocida", ha manifestado estar segura de que los archivos del Departamento de Justicia sobre el delincuente sexual no revelan nada que sugiera que su esposo, el expresidente Bill Clinton, conocía los delitos de Epstein.
Asimismo, ha afirmado que no volverá a testificar y ha criticado al Comité por no permitir que la audiencia fuera pública, como ella y Bill Clinton -que hará esta tarde, con las mismas condiciones- habían solicitado, afirmando que podrían haber "pasado el día de forma más productiva", en alusión sobre todo a esas preguntas fuera de lugar que le han planteado.
Al hilo de su comparecencia, los demócratas de la Cámara han exigido que el inquilino de la Casa Blanca, Trump, testifique también ante el Congreso sobre sus vínculos con Epstein. "La persona que realmente aparece más veces en los archivos que el expresidente, con quien queremos hablar, es el presidente Donald Trump", ha declarado en declaraciones recogidas por Bloomberg el demócrata de mayor rango del Comité, el representante Robert García, quien ha alegado que una citación como la del expresidente Clinton "sienta un precedente".
Bill Clinton realizó varios viajes en el avión privado de Epstein antes de que este se declarara culpable en 2008 de cargos en el estado de Florida, que incluían la captación de una menor para prostituirla. Epstein también donó 1.000 dólares a la campaña presidencial de Bill Clinton en 1992 y 20.000 a la campaña de Hillary Clinton al Senado de EE.UU. en 2000. Una organización benéfica controlada por Epstein contribuyó con 25.000 dólares más a la fundación privada de los Clinton.
En una entrevista con la BBC a mediados de febrero, Hillary Clinton dijo que su marido había volado en el jet privado de Epstein "por su labor benéfica" y que no recordaba haber conocido a Epstein. Añadió que sí había conocido a Ghislaine Maxwell, cómplice de Epstein, "en algunas ocasiones".
Una de esas ocasiones fue la boda de su hija Chelsea en 2010, donde Maxwell aparece fotografiada al fondo junto a otros invitados. Maxwell le dijo al fiscal general adjunto Todd Blanche, en una entrevista grabada el otoño pasado, que en ese momento salía con el multimillonario tecnológico Ted Waitt, quien, según ella, era "muy amigo" de Bill Clinton.
Maxwell fue condenada en 2021 por reclutar niñas para abusar sexualmente de ellas y participar en algunas de las agresiones. Actualmente cumple una condena de 20 años de prisión.