Pakistán agradece a Donald Trump que dé marcha atrás y prorrogue el alto el fuego con Irán
Shehbaz Sharif celebra la decisión de Washington y confía en que permita salvar las negociaciones en Islamabad.

El frágil equilibrio diplomático en Oriente Medio suma un nuevo capítulo. El primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, ha agradecido públicamente a Donald Trump su decisión de extender el alto el fuego con Irán en el último momento, un giro inesperado que busca dar oxígeno a las negociaciones.
"En mi nombre y en el del mariscal Asim Munir, agradezco sinceramente al presidente Trump por aceptar nuestra solicitud de extender el alto el fuego para que los esfuerzos diplomáticos sigan su curso", escribió Sharif en sus redes sociales, evidenciando el papel clave de Pakistán como mediador en este conflicto.
Un cambio de rumbo a última hora
La decisión de Trump ha sorprendido especialmente porque llega después de días en los que había insistido en que no habría prórroga. Sin embargo, a pocas horas de que expirara el plazo, el presidente estadounidense dio marcha atrás y anunció que mantendría tanto el alto el fuego como el bloqueo naval hasta que Irán presente una propuesta.
Según Washington, el motivo es la "grave división" interna del liderazgo iraní, pero el propio Trump ha reconocido que la petición directa de Pakistán ha sido determinante en su decisión.
Pakistán, mediador en un escenario cada vez más tenso
Islamabad se ha consolidado como el principal canal de diálogo entre ambas potencias, especialmente tras acoger la primera ronda de contactos el pasado 11 y 12 de abril. Aquella reunión, liderada por el vicepresidente estadounidense JD Vance, fue la de mayor nivel entre Estados Unidos e Irán desde 1979, aunque terminó sin avances concretos.
Aun así, Pakistán insiste en mantener abierta la vía diplomática. "Continuaremos nuestros esfuerzos sinceros por lograr un acuerdo negociado", subrayó Sharif, confiando en que ambas partes respeten la tregua y puedan avanzar en la próxima ronda.
La negociación, en el aire
Pese a la prórroga, el futuro de las conversaciones sigue siendo incierto. Las posiciones entre Washington y Teherán continúan muy alejadas, especialmente tras el bloqueo naval en el estrecho de Ormuz y los recientes incidentes militares en la zona.
La segunda ronda de negociaciones, prevista en Islamabad, aún no tiene fecha confirmada, lo que refleja la fragilidad de un proceso que avanza entre desconfianza mutua y gestos contradictorios.
Un respiro… pero con muchas dudas
La extensión del alto el fuego ofrece una ventana de oportunidad, pero también deja claro que la situación está lejos de estabilizarse. Cada movimiento, cada declaración y cada decisión de última hora siguen marcando el ritmo de un conflicto que se mueve entre la diplomacia… y el riesgo constante de escalada.
Y, una vez más, todo queda pendiente de una pregunta clave: si este nuevo margen servirá realmente para acercar posturas… o solo para ganar tiempo.
